.
"Dentro de este puño tengo el alma, aplastada."
Luego de leer esa frase, lo primero que pensás es en algo negativo, en esa pobre alma que no puede respirar. (?) Sin embargo, la connotación puede ser errónea, ya que rara vez estudiamos (aunque brevemente) el contexto en el que se dice o se escribe, las sensaciones del pronunciador/escritor o el estado del clima. Bueno, la última no...
"El alma aplastada"... una frase que nació escuchando un compositor de música clásica. Y lo primero que pienso es que me comporto como el enamorado, que dice la primera estupidez cursi que se le viene a la cabeza, tanto para alabar la belleza de una mujer o sus pechos (a preferencia de la audiencia). ¡Pum! Sale de la cabeza pero a las cuerdas vocales se les ocurrió primero y es como una estantería que se viene abajo, toda llena de platos, momento después en el que sólo te queda empezar a las gritos o morirte de la risa. "Jajaja", qué pedazo de cursi que sos, aunque ahí está, la súper frase.
Son etapas: los seres humanos tenemos algunas en las cuales alternamos la experiencia con la inmadurez y en realidad no alcanzamos la adultez, sino que dejamos la pavada y nos concentramos en ver el ángulo correcto de las cosas. Plus, de vez en cuando, volvemos a la época en la que arrastramos a las mujeres de los pelos, con garrote al hombro. Sin embargo, cuando hallás el contexto, cuando ves lo mismo que ve el otro... ssss... la gloria, un instante donde la mejor de las melodías encuentra el tono perfecto. Y es ahí cuando revolver entre tanta basura rinde sus frutos.
Perdón por la honestidad, es el ego quien habla, el mismo que escribe tan bien para vos. Es como un genio, pésimo para las relaciones, excelente para la posteridad literaria... bueno, no tan así, al menos no para el escritor, aunque el violín te engaña, te acaricia con ese sonido que te aplasta el alma pero te corta con sus cuerdas, si lo tocás fuerte.
No, no tiene sentido, porque aún no ves el contexto.
Ahora, tantas veces divago y otras tantas, dejo que el resto descubra de qué estoy hablando.
En cualquier caso, así es como me divierto.
(Inserte risa estúpida)
G
domingo, 16 de abril de 2017
jueves, 23 de marzo de 2017
El error de decir que si
.
"Contame una historia" inquirió ella, cuando apenas nos conocíamos. Nos encontrábamos sentados a la mesa, en su casa, dejando que la comida bajara. Los padres se habían levantado para llevar los platos, luego de negarse rotundamente a que los ayudara. La pregunta me tomó por sorpresa, porque aún no me había acostumbrado a ella, pero resultaba ser uno de sus atributos característicos, una marca registrada en su personalidad.
Dudé un instante y luego, revolví un segundo largo dentro de todos mis recuerdos, mientras mensajeaba a la imaginación. Poesía de por medio, metáforas en bandeja, inesperadamente me encontré contándole una de piratas y al terminar, comencé con otra, mucho más verídica.
"Nunca me di cuenta de lo inflexivo que resultó separarme de una de ellas. Una gran parte porque me dividió de las costumbres, otra más porque me dividió de mis amigos, en ese momento. Es probable que hoy en día ya no importe, aunque sí marca el camino y generalmente, me lleva por caminos en los cuales no me siento cómodo. No puedo patearlos, porque siempre vuelvo, porque algo me ata a ellos, la culpa, la necesidad, la ansiedad, no lo se... pero veo mucha gente hacer lo mismo y de peor manera. No es que sea un problema común, soy consciente de lo exagerado que resulta para los demás y te digo, es mi cabeza la que evalúa la importancia y soy yo quien lo sufre."
"Cuando llegó ese momento, empecé a prestarle atención a sus defectos. Como eran familia, pasaba más tiempo con ellos que con la de sangre y comenzar a verlos con ojo clínico, fue lo peor que pude hacer. No se cómo explicarlo, fue como abrirle los ojos al mundo, por primera vez. Y mi cabeza no lo soportó, usando a la lengua de pluma y al aire, de papel."
"Anduve en ese estado, de bocón e intolerante, digamos... demasiado, lo suficiente como para echar a perder todo. Claro que, no era la primera vez que lo hacía. Los Laroca tenemos fama de tirar lo que no nos sirve. La diferencia estaba en que yo sabía cómo subsistir en el vacío, sin exageraciones ni impulsos sobrevalorados, porque esa es la verdad: siempre me las arreglé solo con mis sentimientos. Expresar no es lo mismo que influenciar. Mi vida no es la tuya y viceversa."
"No me importan las influencias, todo eso es banal y mañana no te vas a acordar de quién te habló. Sí me importa que recordaré las consecuencias. Así fue cómo entendí que las relaciones personales siempre serán espiraladas, que a la gente le gusta más leer que entender, aunque deba darle crédito a la situación en particular de cada uno. Cada quien con sus problemas, ¿no?"
Amirite?
Me escuchó en silencio, como pocas saben hacerlo y permaneció varios segundos sólo mirándome. Allí mismo fue cuando me prohibió mezclar mi nuevo mundo con el viejo. No como una ley o una orden de tu vieja, sino como un objetivo, como un nuevo desafío. Me dijo que hasta ése día, había estado mezclando todas mis relaciones, amigos, familia, parejas, todo ser humano al que me ataba lo mandaba a la ensaladera. Me dijo que no encontraba un punto medio porque no separaba los tantos y así, nunca lograba ver los sentimientos en perspectiva. Claro que hablaba de la vida diaria, no de mi blog, donde repensaba las vivencias, infinitamente. Hablaba de todos esos excesos que cometía porque no me detenía a analizar el panorama., sino a vivirlo sin parar, como si llegase a mi casa todo mojado por la tormenta y siguiera haciendo cosas, sin sacarme la ropa empapada.
La escuché atento, sin sobresaltos y al final de su discurso, me encontró mirándola como un estúpido y a punto de robarle otro beso. Volteó rápidamente para ocultarme su cara y le escuché decir, casi inaudible:
"No sos el único que realiza experimentos."
Debo admitir que sentí como el huracán arrasaba por dentro, entre un creciente malestar y algo de impotencia, aunque sin llegar a entender el porqué. ¿Sería que, por primera vez, entendía lo que era correcto y estaba dispuesto a convertirlo en algo real? Seguí mirando su pelo, imaginando los gestos que no llegaba a ver.
Y me reí, confusamente.
Y pensé un instante más.
Y otro.
Y un último.
"..."
"Siempre cometé el error de decir que sí", sentenció.
G
"Contame una historia" inquirió ella, cuando apenas nos conocíamos. Nos encontrábamos sentados a la mesa, en su casa, dejando que la comida bajara. Los padres se habían levantado para llevar los platos, luego de negarse rotundamente a que los ayudara. La pregunta me tomó por sorpresa, porque aún no me había acostumbrado a ella, pero resultaba ser uno de sus atributos característicos, una marca registrada en su personalidad.
Dudé un instante y luego, revolví un segundo largo dentro de todos mis recuerdos, mientras mensajeaba a la imaginación. Poesía de por medio, metáforas en bandeja, inesperadamente me encontré contándole una de piratas y al terminar, comencé con otra, mucho más verídica.
"Nunca me di cuenta de lo inflexivo que resultó separarme de una de ellas. Una gran parte porque me dividió de las costumbres, otra más porque me dividió de mis amigos, en ese momento. Es probable que hoy en día ya no importe, aunque sí marca el camino y generalmente, me lleva por caminos en los cuales no me siento cómodo. No puedo patearlos, porque siempre vuelvo, porque algo me ata a ellos, la culpa, la necesidad, la ansiedad, no lo se... pero veo mucha gente hacer lo mismo y de peor manera. No es que sea un problema común, soy consciente de lo exagerado que resulta para los demás y te digo, es mi cabeza la que evalúa la importancia y soy yo quien lo sufre."
"Cuando llegó ese momento, empecé a prestarle atención a sus defectos. Como eran familia, pasaba más tiempo con ellos que con la de sangre y comenzar a verlos con ojo clínico, fue lo peor que pude hacer. No se cómo explicarlo, fue como abrirle los ojos al mundo, por primera vez. Y mi cabeza no lo soportó, usando a la lengua de pluma y al aire, de papel."
"Anduve en ese estado, de bocón e intolerante, digamos... demasiado, lo suficiente como para echar a perder todo. Claro que, no era la primera vez que lo hacía. Los Laroca tenemos fama de tirar lo que no nos sirve. La diferencia estaba en que yo sabía cómo subsistir en el vacío, sin exageraciones ni impulsos sobrevalorados, porque esa es la verdad: siempre me las arreglé solo con mis sentimientos. Expresar no es lo mismo que influenciar. Mi vida no es la tuya y viceversa."
"No me importan las influencias, todo eso es banal y mañana no te vas a acordar de quién te habló. Sí me importa que recordaré las consecuencias. Así fue cómo entendí que las relaciones personales siempre serán espiraladas, que a la gente le gusta más leer que entender, aunque deba darle crédito a la situación en particular de cada uno. Cada quien con sus problemas, ¿no?"
Amirite?
Me escuchó en silencio, como pocas saben hacerlo y permaneció varios segundos sólo mirándome. Allí mismo fue cuando me prohibió mezclar mi nuevo mundo con el viejo. No como una ley o una orden de tu vieja, sino como un objetivo, como un nuevo desafío. Me dijo que hasta ése día, había estado mezclando todas mis relaciones, amigos, familia, parejas, todo ser humano al que me ataba lo mandaba a la ensaladera. Me dijo que no encontraba un punto medio porque no separaba los tantos y así, nunca lograba ver los sentimientos en perspectiva. Claro que hablaba de la vida diaria, no de mi blog, donde repensaba las vivencias, infinitamente. Hablaba de todos esos excesos que cometía porque no me detenía a analizar el panorama., sino a vivirlo sin parar, como si llegase a mi casa todo mojado por la tormenta y siguiera haciendo cosas, sin sacarme la ropa empapada.
La escuché atento, sin sobresaltos y al final de su discurso, me encontró mirándola como un estúpido y a punto de robarle otro beso. Volteó rápidamente para ocultarme su cara y le escuché decir, casi inaudible:
"No sos el único que realiza experimentos."
Debo admitir que sentí como el huracán arrasaba por dentro, entre un creciente malestar y algo de impotencia, aunque sin llegar a entender el porqué. ¿Sería que, por primera vez, entendía lo que era correcto y estaba dispuesto a convertirlo en algo real? Seguí mirando su pelo, imaginando los gestos que no llegaba a ver.
Y me reí, confusamente.
Y pensé un instante más.
Y otro.
Y un último.
"..."
"Siempre cometé el error de decir que sí", sentenció.
G
domingo, 19 de marzo de 2017
Feriado de lógica
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Decime lo que quieras, los sueños nunca te mienten.
Por eso es que tantas veces despierto y me río. O lloro. Bueno, no lloro... ¿no lloro? Se lo dejo al espectador... aunque prefiero usarlo como un gag más que como verdad, jaja. No lloro, sí me enojo o peleo con mis otras personalidades y de repente, una mano real roza la espalda, aunque me de vuelta y vea a nadie. Y comprendo, también.
¿Ves? Es un gag, digo una mano y después la desmiento, porque la gente se confunde y a mi, me divierte.
Es otra etapa, eso digo. O una etapa que no está dividida en dos, sino que son dos, en realidad., empujándose con fuerza y armando alboroto. Oh... sí que hacen ruido... nunca los pensamientos y las vivencias proyectan silencio en mi vida, sino que van metiendo el dedo en las aguas tranquilas, generando ondas que son tsunamis en mis jardines eliseos.
Ejem...
En una de las etapas le doy un asiento en el fuero a la aceptación y dejo que la resignación se ría de mí, porque no es mi vida, porque es la vida de los demás, porque tarde se me dio por entender que siempre proyecté la familia fuera de mi casa y los demás tienen que vivir sus vidas, que yo sólo tengo intención de voto y no voto real. Nunca tuviste el poder, escritor. Y siempre fue tu responsabilidad tuya el pegar tu imagen recortada en el retrato de los demás.
En la segunda etapa repito mucho esa misma palabra. Allí es donde creo un mundo en donde elijo mis propias reglas y, a su vez, pongo en práctica el talento social. Me encanta usar esa palabra, "talento", porque suena contrario a "normal". Decía que en mi otra etapa, voy consiguiendo todo lo que quiero, de a poco pero seguro, vuelvo a soñar cosas que no quiero soñar, las describo después en blog de manera redundante y me despierto con vos a mi lado, bien real, bien gabrieliana, bien de segunda etapa o secundaria o primaria, no se, debería ponerle orden, ¿no?
Nop, sabés bien que no estoy loco ni te miento, sólo que no mezclo etapas, ¿entendés?
Pasé muchos años solo, apenas uniendo partes del rompecabezas con alguna mujer casual. Y llegó el momento en el que pude vivir lejos de la sociedad y acepté una oportunidad. Porque, tampoco podía vivir sin estupidez. Ese mismo pedazo de carne se mezcló, encontró algo que deseaba y no buscaba, despertándose finalmente un domingo, alterado, desarmado por un sueño, para darse cuenta de que no lo hizo solo, sino acompañado.
Reite, porque esa parte me da vergüenza: todo el silencio y el talento, toda la parafernalia... es nada, sin tu presencia.
Es algo bueno, digo...
Tenía en mente hablar de mis dos etapas en paralelo, aunque de manera entendible y no estilo "domingueropostsexosueñoindeseado". Quiero que ententiendas que este es un post de domingo a la mañana, con el cuerpo agotado y varios sueños indeseados. Bien gabrieliano, diría yo, de esos con sabor picante y que probarías una sola vez.
Si, preferís que esté en la vidriera, admitilo.
Así son ciertos posts, en los que el escritor vacía lo que le queda de energía y se pone a la par de sus manos, de sus piernas y del hombro.
Y vos, que siempre elegís disfrutar de la buena lectura, nada más.
G
Decime lo que quieras, los sueños nunca te mienten.
Por eso es que tantas veces despierto y me río. O lloro. Bueno, no lloro... ¿no lloro? Se lo dejo al espectador... aunque prefiero usarlo como un gag más que como verdad, jaja. No lloro, sí me enojo o peleo con mis otras personalidades y de repente, una mano real roza la espalda, aunque me de vuelta y vea a nadie. Y comprendo, también.
¿Ves? Es un gag, digo una mano y después la desmiento, porque la gente se confunde y a mi, me divierte.
Es otra etapa, eso digo. O una etapa que no está dividida en dos, sino que son dos, en realidad., empujándose con fuerza y armando alboroto. Oh... sí que hacen ruido... nunca los pensamientos y las vivencias proyectan silencio en mi vida, sino que van metiendo el dedo en las aguas tranquilas, generando ondas que son tsunamis en mis jardines eliseos.
Ejem...
En una de las etapas le doy un asiento en el fuero a la aceptación y dejo que la resignación se ría de mí, porque no es mi vida, porque es la vida de los demás, porque tarde se me dio por entender que siempre proyecté la familia fuera de mi casa y los demás tienen que vivir sus vidas, que yo sólo tengo intención de voto y no voto real. Nunca tuviste el poder, escritor. Y siempre fue tu responsabilidad tuya el pegar tu imagen recortada en el retrato de los demás.
En la segunda etapa repito mucho esa misma palabra. Allí es donde creo un mundo en donde elijo mis propias reglas y, a su vez, pongo en práctica el talento social. Me encanta usar esa palabra, "talento", porque suena contrario a "normal". Decía que en mi otra etapa, voy consiguiendo todo lo que quiero, de a poco pero seguro, vuelvo a soñar cosas que no quiero soñar, las describo después en blog de manera redundante y me despierto con vos a mi lado, bien real, bien gabrieliana, bien de segunda etapa o secundaria o primaria, no se, debería ponerle orden, ¿no?
Nop, sabés bien que no estoy loco ni te miento, sólo que no mezclo etapas, ¿entendés?
Pasé muchos años solo, apenas uniendo partes del rompecabezas con alguna mujer casual. Y llegó el momento en el que pude vivir lejos de la sociedad y acepté una oportunidad. Porque, tampoco podía vivir sin estupidez. Ese mismo pedazo de carne se mezcló, encontró algo que deseaba y no buscaba, despertándose finalmente un domingo, alterado, desarmado por un sueño, para darse cuenta de que no lo hizo solo, sino acompañado.
Reite, porque esa parte me da vergüenza: todo el silencio y el talento, toda la parafernalia... es nada, sin tu presencia.
Es algo bueno, digo...
Tenía en mente hablar de mis dos etapas en paralelo, aunque de manera entendible y no estilo "domingueropostsexosueñoindeseado". Quiero que ententiendas que este es un post de domingo a la mañana, con el cuerpo agotado y varios sueños indeseados. Bien gabrieliano, diría yo, de esos con sabor picante y que probarías una sola vez.
Si, preferís que esté en la vidriera, admitilo.
Así son ciertos posts, en los que el escritor vacía lo que le queda de energía y se pone a la par de sus manos, de sus piernas y del hombro.
Y vos, que siempre elegís disfrutar de la buena lectura, nada más.
G
martes, 28 de febrero de 2017
Sentido minimalista
.
No, no cierres.
Dejá que el agua corra.
La insignificancia de sentirse un grano de arena en el universo o que cada momento bueno te deje un sabor que nunca vas a probar otra vez, suelen ser lo que vestimos cada día o nos servimos en el desayuno. Puede ser un sentimiento que nos queda grande o nos abruma con su talle menor de cintura; tal vez un café aguado, sin sentido o un pedazo de pan sin sal. Puede resultar de primera mano que todo lo que nos pasa valga nada pero...
El ser humano tiende a exagerar las perspectivas, a contarte un chisme como si fuera pura mitología, una historia digna de publicar. Construimos estatuas porque podemos, mandamos sondas lo más lejos posible y hasta creamos dioses que no necesitamos. Somos omnipotentes, aspiramos a más y hasta conseguimos avanzar, evolucionar, a la vez que encontramos respuestas a preguntas que parecen imposibles. Por eso es que cuando se mezclan los sentimientos con esa pícara necesidad de agrandar las cosas... creamos lo cursi o un desastre natural.
Y luego, llegan las disculpas, los evacuados o el mismo diablo, a colectar almas que nunca le pertenecieron pero eligieron mal momento para equivocarse.
Originariamente, vivimos demasiado como para ser tan pequeños, mirando siempre en escala mayor lo que en realidad está hecho a nuestra medida. Un instante de cosas buenas no dura poco, sino que se extraña más que un mal rato y en la mayoría de los casos, termina minimizado, desgastado, aburrido. Por ello deseamos que duren eternamente, cuando en realidad poseemos la ventaja de poder repetir el plato, de cometer el mismo error o, "inteligentemente" esperar al siguiente bis. Es cierto que se siente más intenso lo malo pero también lo es que el tiempo sabe quitarle importancia y tal vez, no curarnos, sí aprender a sobrellevarlo.
Me repito: vivimos demasiado como para ser granos de arena. Nuestras vidas son demasiado valiosas y creer que no es así, es un desperdicio de recursos. ¿Querés teorizar sobre cuestiones de la vida? ¿Querés pensar de más? Todo es posible, por algo existe teoría y práctica, aunque la segunda es lo que hace funcionar tus pulmones y llena tu cabeza de nuevos recuerdos.
Pensalo.
Viví.
Recordá que todos los granos de arena brillan, cuando les da la luz.
Y en ese mismo instante, preguntate si sos capaz de explotar el arte de la repetición.
G
No, no cierres.
Dejá que el agua corra.
La insignificancia de sentirse un grano de arena en el universo o que cada momento bueno te deje un sabor que nunca vas a probar otra vez, suelen ser lo que vestimos cada día o nos servimos en el desayuno. Puede ser un sentimiento que nos queda grande o nos abruma con su talle menor de cintura; tal vez un café aguado, sin sentido o un pedazo de pan sin sal. Puede resultar de primera mano que todo lo que nos pasa valga nada pero...
El ser humano tiende a exagerar las perspectivas, a contarte un chisme como si fuera pura mitología, una historia digna de publicar. Construimos estatuas porque podemos, mandamos sondas lo más lejos posible y hasta creamos dioses que no necesitamos. Somos omnipotentes, aspiramos a más y hasta conseguimos avanzar, evolucionar, a la vez que encontramos respuestas a preguntas que parecen imposibles. Por eso es que cuando se mezclan los sentimientos con esa pícara necesidad de agrandar las cosas... creamos lo cursi o un desastre natural.
Y luego, llegan las disculpas, los evacuados o el mismo diablo, a colectar almas que nunca le pertenecieron pero eligieron mal momento para equivocarse.
Originariamente, vivimos demasiado como para ser tan pequeños, mirando siempre en escala mayor lo que en realidad está hecho a nuestra medida. Un instante de cosas buenas no dura poco, sino que se extraña más que un mal rato y en la mayoría de los casos, termina minimizado, desgastado, aburrido. Por ello deseamos que duren eternamente, cuando en realidad poseemos la ventaja de poder repetir el plato, de cometer el mismo error o, "inteligentemente" esperar al siguiente bis. Es cierto que se siente más intenso lo malo pero también lo es que el tiempo sabe quitarle importancia y tal vez, no curarnos, sí aprender a sobrellevarlo.
Me repito: vivimos demasiado como para ser granos de arena. Nuestras vidas son demasiado valiosas y creer que no es así, es un desperdicio de recursos. ¿Querés teorizar sobre cuestiones de la vida? ¿Querés pensar de más? Todo es posible, por algo existe teoría y práctica, aunque la segunda es lo que hace funcionar tus pulmones y llena tu cabeza de nuevos recuerdos.
Pensalo.
Viví.
Recordá que todos los granos de arena brillan, cuando les da la luz.
Y en ese mismo instante, preguntate si sos capaz de explotar el arte de la repetición.
G
domingo, 19 de febrero de 2017
Cuadro altruista
.
No se preocupen, no es el escritor, sino un remanente de sus pensamientos.
Al final, no traté el altruismo en la trilogía, sino que dediqué mis recursos literarios a corregir ciertos factores externos y que afectaban mi cabeza. Fue por eso que al final, me sentí incómodo con sus resultados, retirando los vidrios rotos y guardando la cinta en un cajón.
Sep, siempre uso la alegoría del cajón.
Esta es la parte donde cualquier persona normal preferiría hablar de otra cosa, ya que todo lo ajeno a uno es excusa para no criticar lo propio y sobre todo, el comportamiento de uno mismo. Pero... ¿quién sería yo si no hiciera autocrítica? Tengan cuidado, igualmente... puede que dentro de lo "constructivo" encuentre la manera de saltar más alto.
Primero un mate.
Si me preguntás, me sentí solo la mayor parte de mi vida, como todo ser humano se encuentra al nacer y cómo marcha en gran parte de su existencia. Voy a tomarme la libertad de ser un tanto hipócrita y diré que con una sola persona me sentí en buena compañía, agregando que lo demás fue como fragmentos de buenos momentos. Y es la realidad, el amor te quita la soledad, te da el sentir más intenso y no hablo de la mujer que se haya enamorado uno, sino del estado que uno mismo siente cuando experimenta dicha situación. Personalmente, he tenido varios intentos, todos han sido "prometedores", aunque sólo uno duró lo que tuvo que durar. Pido disculpas, sé que me estoy desviando... En fin, volviendo a lo de sentirse solo, puedo encarar tímidamente el costado de la incomodidad, afirmando que muchas personas poseen muchos talentos y muchos otros poseen lo mismo pero saben aplicarlo con eficacia. Es por ello que durante un tiempo, me dediqué a explorar esos atributos y dejé que mi personalidad explotara, socialmente hablando, ganando autonomía altruista y todos esos accesorios que viene por separado.
El tema es que uno siempre descuida otros aspectos y cuando llega a cierta edad, se da cuenta de que hay actitudes propias que ya no se pueden reparar u otras cuestiones que marchan solas, sin mirar atrás. Y todo lo que nos queda es el ego, esa pared que sólo se derrumba cuando nosotros mismos explotamos una granada dentro o dejamos pasar a la persona equivocada. Podemos crear una imagen imponente de nosotros, contar historias increíbles y dignas de leyenda, pero... al final, nos vamos a dormir con la realidad encima y tal vez, con la consciencia molestándonos con el dedo en la nunca o en la sien.
Ojo, podés fanfarronear o crear mentiras para esquivar una o dos balas y cuando llegue el balance, vas a guiñar el ojo y a burlarte de la estúpida situación.
Creo que eso es aún más inteligente.
En fin.
Me voy, aún sabiendo que en mi cabeza, dejo el plato a medio terminar. Sin embargo, les pinto este cuadro y dejo tirados dos o tres pinceles, para que se imaginen el resto del paisaje.
No sean tímidos, que no muerden.
Creo.
G
No se preocupen, no es el escritor, sino un remanente de sus pensamientos.
Al final, no traté el altruismo en la trilogía, sino que dediqué mis recursos literarios a corregir ciertos factores externos y que afectaban mi cabeza. Fue por eso que al final, me sentí incómodo con sus resultados, retirando los vidrios rotos y guardando la cinta en un cajón.
Sep, siempre uso la alegoría del cajón.
Esta es la parte donde cualquier persona normal preferiría hablar de otra cosa, ya que todo lo ajeno a uno es excusa para no criticar lo propio y sobre todo, el comportamiento de uno mismo. Pero... ¿quién sería yo si no hiciera autocrítica? Tengan cuidado, igualmente... puede que dentro de lo "constructivo" encuentre la manera de saltar más alto.
Primero un mate.
Si me preguntás, me sentí solo la mayor parte de mi vida, como todo ser humano se encuentra al nacer y cómo marcha en gran parte de su existencia. Voy a tomarme la libertad de ser un tanto hipócrita y diré que con una sola persona me sentí en buena compañía, agregando que lo demás fue como fragmentos de buenos momentos. Y es la realidad, el amor te quita la soledad, te da el sentir más intenso y no hablo de la mujer que se haya enamorado uno, sino del estado que uno mismo siente cuando experimenta dicha situación. Personalmente, he tenido varios intentos, todos han sido "prometedores", aunque sólo uno duró lo que tuvo que durar. Pido disculpas, sé que me estoy desviando... En fin, volviendo a lo de sentirse solo, puedo encarar tímidamente el costado de la incomodidad, afirmando que muchas personas poseen muchos talentos y muchos otros poseen lo mismo pero saben aplicarlo con eficacia. Es por ello que durante un tiempo, me dediqué a explorar esos atributos y dejé que mi personalidad explotara, socialmente hablando, ganando autonomía altruista y todos esos accesorios que viene por separado.
El tema es que uno siempre descuida otros aspectos y cuando llega a cierta edad, se da cuenta de que hay actitudes propias que ya no se pueden reparar u otras cuestiones que marchan solas, sin mirar atrás. Y todo lo que nos queda es el ego, esa pared que sólo se derrumba cuando nosotros mismos explotamos una granada dentro o dejamos pasar a la persona equivocada. Podemos crear una imagen imponente de nosotros, contar historias increíbles y dignas de leyenda, pero... al final, nos vamos a dormir con la realidad encima y tal vez, con la consciencia molestándonos con el dedo en la nunca o en la sien.
Ojo, podés fanfarronear o crear mentiras para esquivar una o dos balas y cuando llegue el balance, vas a guiñar el ojo y a burlarte de la estúpida situación.
Creo que eso es aún más inteligente.
En fin.
Me voy, aún sabiendo que en mi cabeza, dejo el plato a medio terminar. Sin embargo, les pinto este cuadro y dejo tirados dos o tres pinceles, para que se imaginen el resto del paisaje.
No sean tímidos, que no muerden.
Creo.
G
lunes, 13 de febrero de 2017
Blog a marzo
.
Creo que elegí al peor director para elegir esta última trilogía.
Una vez por año, al menos, releo la mayoría de mis posts, reconstruyendo ése álbum que fui desmantelando, con cada título nuevo.
Esperen, que pongo Mozart.
Ahora sí, decía...
... que releo los post y reconstruyo mi comportamiento reciente. Lo sé, varios piensan que pierdo demasiado tiempo analizando cosas o en el pasado y la verdad es que es algo que sucede mientras voy creando nuevos recuerdos, como cuando juego al ajedrez y reviso el celular, sin descuidar mi defensa siciliana. Como he dicho en varias ocasiones, ése tipo de comportamiento resulta en ventaja y maldición, a la vez, porque el talento llegó el día que nací y la estupidez, siempre es como un resfrío, que te agarrás por un simple cambio de clima. Entonces, releí la trilogía... y me pareció patética.
La verdad es que me pareció un pésimo reflejo de mis críticas: chismosa, malintencionada, desajustada y sin afinación, hecha por las manos del director de The Room, sin lo bizarramente divertido. No tardé en darme cuenta de que se trató del mal enfoque de recursos y rápidamente, gracias a la sugerencia del diablo (metafóricamente hablando Bats), medité profundamente en dejar el blog o, al menos, empezar uno nuevo, con cintas de colores y unicornios rosados...
Sep, puntos suspensivos.
Ahhh... la música clásica me eleva el espíritu.
Tengo una relación, tal vez no trabajo, sí... historia conocida... (se viene el golpe de hombro) La cuestión es que solamente y SOLAMENTE con mis ganas deseé generar esos puntos de encuentro entre personas que solamente los adolescentes generan y sin levantar un dedo. La realidad es otra, somos mayores, ya no somos empleados de Valhalla, somos personas que perdieron el apetito por socializar con ansias y hambre, nos conformamos con vivir a diario, generar algunas expectativas a corto plazo y atesorarlas, una vez cumplidas. Dejamos de preguntar cómo se encuentra el otro, enfocándonos en creer que los demás están bien, perdiendo el costado pedagógico y el tiempo de comprensión. Claro está, que la realidad de nuestras personalidades aprendieron a la fuerza que los errores nunca se van, sino que se transforman en señales inconscientes de advertencia, que saltarán con cada nueva experiencia, advirtiéndonos de este y de aquel.
Noventa por ciento hablando de mí mismo.
Quisiera hacer más, pero la demanda por lo nuevo se lleva lo poco de ganas que tengo y tal vez sea mejor... No voy a cerrar el blog, porque es una parte de mí y abrazo toda la oscuridad de mi ser, aunque merezca mejores cosas y poner mi cabeza en pensamientos más felices. No sé, será que aún sigo siendo aquel idiota que la caga pero intenta abarcar todo, a la vez.
Porque puedo y porque no tengo puntería, que quede claro.
Es por eso que admito la fealdad de mi última trilogía pero me mantengo fiel al escritor, él es quien saca las manchas de mi pensamiento. Lo correcto sería retirarme por el resto de febrero y pensar en disfrutar un poco, a pesar de los problemas que tenga. Y volver fresco, al blog.
Tranqui, que no me voy.
ADORO escribir, aunque sea la basura que tengo en mi cabeza.
Ya sé, odiás que me critique, pero no conocés aún mi parte Laroca.
G
Creo que elegí al peor director para elegir esta última trilogía.
Una vez por año, al menos, releo la mayoría de mis posts, reconstruyendo ése álbum que fui desmantelando, con cada título nuevo.
Esperen, que pongo Mozart.
Ahora sí, decía...
... que releo los post y reconstruyo mi comportamiento reciente. Lo sé, varios piensan que pierdo demasiado tiempo analizando cosas o en el pasado y la verdad es que es algo que sucede mientras voy creando nuevos recuerdos, como cuando juego al ajedrez y reviso el celular, sin descuidar mi defensa siciliana. Como he dicho en varias ocasiones, ése tipo de comportamiento resulta en ventaja y maldición, a la vez, porque el talento llegó el día que nací y la estupidez, siempre es como un resfrío, que te agarrás por un simple cambio de clima. Entonces, releí la trilogía... y me pareció patética.
La verdad es que me pareció un pésimo reflejo de mis críticas: chismosa, malintencionada, desajustada y sin afinación, hecha por las manos del director de The Room, sin lo bizarramente divertido. No tardé en darme cuenta de que se trató del mal enfoque de recursos y rápidamente, gracias a la sugerencia del diablo (metafóricamente hablando Bats), medité profundamente en dejar el blog o, al menos, empezar uno nuevo, con cintas de colores y unicornios rosados...
Sep, puntos suspensivos.
Ahhh... la música clásica me eleva el espíritu.
Tengo una relación, tal vez no trabajo, sí... historia conocida... (se viene el golpe de hombro) La cuestión es que solamente y SOLAMENTE con mis ganas deseé generar esos puntos de encuentro entre personas que solamente los adolescentes generan y sin levantar un dedo. La realidad es otra, somos mayores, ya no somos empleados de Valhalla, somos personas que perdieron el apetito por socializar con ansias y hambre, nos conformamos con vivir a diario, generar algunas expectativas a corto plazo y atesorarlas, una vez cumplidas. Dejamos de preguntar cómo se encuentra el otro, enfocándonos en creer que los demás están bien, perdiendo el costado pedagógico y el tiempo de comprensión. Claro está, que la realidad de nuestras personalidades aprendieron a la fuerza que los errores nunca se van, sino que se transforman en señales inconscientes de advertencia, que saltarán con cada nueva experiencia, advirtiéndonos de este y de aquel.
Noventa por ciento hablando de mí mismo.
Quisiera hacer más, pero la demanda por lo nuevo se lleva lo poco de ganas que tengo y tal vez sea mejor... No voy a cerrar el blog, porque es una parte de mí y abrazo toda la oscuridad de mi ser, aunque merezca mejores cosas y poner mi cabeza en pensamientos más felices. No sé, será que aún sigo siendo aquel idiota que la caga pero intenta abarcar todo, a la vez.
Porque puedo y porque no tengo puntería, que quede claro.
Es por eso que admito la fealdad de mi última trilogía pero me mantengo fiel al escritor, él es quien saca las manchas de mi pensamiento. Lo correcto sería retirarme por el resto de febrero y pensar en disfrutar un poco, a pesar de los problemas que tenga. Y volver fresco, al blog.
Tranqui, que no me voy.
ADORO escribir, aunque sea la basura que tengo en mi cabeza.
Ya sé, odiás que me critique, pero no conocés aún mi parte Laroca.
G
martes, 31 de enero de 2017
Actor porno
.
"¿En serio creen que exagerás? Puedo ver que hablás mucho pero estoy segura de que pueda ser cansancio de años."
Eso acabás de decir. Bueno, hace algunas horas, sucede que mi cabeza lo guardó en la nevera y lo mantuvo en criogenia, esperando a éste instante, que saliera a la luz. Ahá, demasiada metáfora para dos renglones, pero qué le hago, es mi mundo y elijo mis reglas. Igualmente, mi sesión con la doctora (en el final de la trilogía) estableció la idea recientemente descongelada y puesta por escrito: amor hay, no respeto.
Ahora... ¿me quita realmente el sueño? Nope nop, NO. Digo, no creo... xD
En realidad, resulta ser una presión sutil sobre ciertos aspectos coloridos de mi vida, como tramas románticas o familieras, mi comportamiento pseudo filosóficohinchapelotasblogueroalpedo y algunos rumores de los que otros se alimentan sin razón. El tema es que sí, HABLO mucho, reflexiono, tanteo, le doy vueltas a cada asunto, sobre todo cuando tomo algo de alcohol... (EASTER EGG) Hablo tanto que la gente ya no ve mis palabras, sino tragamonedas flotando delante de sus ojos, que giran y giran, sin conocer las imágenes que vayan a salir, si van a ser buenas o malas, si van a arrojar monedas o te van a hacer perder el tiempo.
Cof cof.
Ésta tos.
El post es un capricho, lo admito. Me rompe las pelotas pensar de más las cosas, aunque aún me rompe más tener la razón y que los demás no lo admitan. Por suerte, el tiempo pasa y yo, me comporto más como un actor porno, a pesar de mis "supuestos" berrinches. Antes solía ser melodramático y la gente tendía a dejar pasar el inicio de ciertas discusiones, atacando el punto débil del escritor y amedrentando su seguridad, haciendo que dudase de los cimientos establecidos en su exposición. Claro, el escritor tartamudeaba y se abandonaba a la bronca, porque era consciente de que lo estaban engañando aunque desposeía de la capacidad para contrarrestar dicho efecto. Finalmente, quedaba como el hinchapelotaskjsdflsdjklfsdkljfjlksdfjlksdkljjkldfjkldlskjdfljkd.
Y de los buenos.
Hoy en día, me comporto como un actor porno, que llega al lugar para hacer su trabajo, poner cara de nada mientras pasa por delante tan placentera charla y luego se va, a cobrar los réditos sociales que deja la mezcla de gente, regresando en el siguiente viaje, mensaje, saludo, llamada o post en blog. DIGO, sutil comentario en susurro dispuesto en bandejas sociales rutinarias... (?) No exagero, hablo y no lo hago solamente sobre teorías, sino sobre verdades que muchas personas no quieren aceptar. ¿Elijo mal las palabras? Te concedo esa, pero nunca me digas que te mentí, porque mis mentiras jamás las vas a detectar, creeme.
Por otra parte, a veces da la sensación de que elijo bandos, pero no soy más que un hablador, una persona que está al pedo y reflexiona sobre la importancia de tomar la siguiente bocanada de aire... Repito, no soy más que un actor porno, que viene a hacer su trabajo, JAJA, elegí un ejemplo poco serio... PERDÓN, decía... No puedo ser un hablador cuando quieren ignorar mis palabras o un sentimiento, cuando elijo seguir con mi vida. Soy hablador en todos los casos, cuando te quiero decir la verdad y cuando te miento, cuando reflexiono y cuando te miento, cuando te doy un consejo y cuando te miento. No exagero, damas y caballeros, es mi naturaleza y la conozco muy bien, se cuando agachar la cabeza y cuando adelantar tu posición, tal vez ya no creas en mí como persona y aún me quieras...
... sin embargo, alguna vez preguntate si mi opínión, cuenta.
Porque a mí, tu situación, me importa.
Aunque te valga mierda.
¿Viste? Estoy loco, balbuceo metáforas delirantes.
¿Que no les muestre? Ok, vos inspiraste este post, te hago caso.
G
"¿En serio creen que exagerás? Puedo ver que hablás mucho pero estoy segura de que pueda ser cansancio de años."
Eso acabás de decir. Bueno, hace algunas horas, sucede que mi cabeza lo guardó en la nevera y lo mantuvo en criogenia, esperando a éste instante, que saliera a la luz. Ahá, demasiada metáfora para dos renglones, pero qué le hago, es mi mundo y elijo mis reglas. Igualmente, mi sesión con la doctora (en el final de la trilogía) estableció la idea recientemente descongelada y puesta por escrito: amor hay, no respeto.
Ahora... ¿me quita realmente el sueño? Nope nop, NO. Digo, no creo... xD
En realidad, resulta ser una presión sutil sobre ciertos aspectos coloridos de mi vida, como tramas románticas o familieras, mi comportamiento pseudo filosóficohinchapelotasblogueroalpedo y algunos rumores de los que otros se alimentan sin razón. El tema es que sí, HABLO mucho, reflexiono, tanteo, le doy vueltas a cada asunto, sobre todo cuando tomo algo de alcohol... (EASTER EGG) Hablo tanto que la gente ya no ve mis palabras, sino tragamonedas flotando delante de sus ojos, que giran y giran, sin conocer las imágenes que vayan a salir, si van a ser buenas o malas, si van a arrojar monedas o te van a hacer perder el tiempo.
Cof cof.
Ésta tos.
El post es un capricho, lo admito. Me rompe las pelotas pensar de más las cosas, aunque aún me rompe más tener la razón y que los demás no lo admitan. Por suerte, el tiempo pasa y yo, me comporto más como un actor porno, a pesar de mis "supuestos" berrinches. Antes solía ser melodramático y la gente tendía a dejar pasar el inicio de ciertas discusiones, atacando el punto débil del escritor y amedrentando su seguridad, haciendo que dudase de los cimientos establecidos en su exposición. Claro, el escritor tartamudeaba y se abandonaba a la bronca, porque era consciente de que lo estaban engañando aunque desposeía de la capacidad para contrarrestar dicho efecto. Finalmente, quedaba como el hinchapelotaskjsdflsdjklfsdkljfjlksdfjlksdkljjkldfjkldlskjdfljkd.
Y de los buenos.
Hoy en día, me comporto como un actor porno, que llega al lugar para hacer su trabajo, poner cara de nada mientras pasa por delante tan placentera charla y luego se va, a cobrar los réditos sociales que deja la mezcla de gente, regresando en el siguiente viaje, mensaje, saludo, llamada o post en blog. DIGO, sutil comentario en susurro dispuesto en bandejas sociales rutinarias... (?) No exagero, hablo y no lo hago solamente sobre teorías, sino sobre verdades que muchas personas no quieren aceptar. ¿Elijo mal las palabras? Te concedo esa, pero nunca me digas que te mentí, porque mis mentiras jamás las vas a detectar, creeme.
Por otra parte, a veces da la sensación de que elijo bandos, pero no soy más que un hablador, una persona que está al pedo y reflexiona sobre la importancia de tomar la siguiente bocanada de aire... Repito, no soy más que un actor porno, que viene a hacer su trabajo, JAJA, elegí un ejemplo poco serio... PERDÓN, decía... No puedo ser un hablador cuando quieren ignorar mis palabras o un sentimiento, cuando elijo seguir con mi vida. Soy hablador en todos los casos, cuando te quiero decir la verdad y cuando te miento, cuando reflexiono y cuando te miento, cuando te doy un consejo y cuando te miento. No exagero, damas y caballeros, es mi naturaleza y la conozco muy bien, se cuando agachar la cabeza y cuando adelantar tu posición, tal vez ya no creas en mí como persona y aún me quieras...
... sin embargo, alguna vez preguntate si mi opínión, cuenta.
Porque a mí, tu situación, me importa.
Aunque te valga mierda.
¿Viste? Estoy loco, balbuceo metáforas delirantes.
¿Que no les muestre? Ok, vos inspiraste este post, te hago caso.
G
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