domingo, 14 de junio de 2026

Diploma invisible


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Llevo mucho tiempo evitar hablar de cosas personales en este blog, sobre todo porque ya no quiero patalear, quiero contar historias. Pero llevo tiempo acumulando algo en mi cabeza, que se desborda con la misma tinta que sale del cuero cabelludo y tiene que ver con la falta de atención que el mundo y yo nos tenemos, mútuamente. No quiero pintar quejas al óleo ni publicarlas en algún diario aunque, si dejamos de prestar atención la conexión hace las valijas y se va.

No tengo problemas con ser solitario, creo que lo fui toda mi vida y quedó a un lado durante mi adolescencia/adultez, cuando fue fácil abrirle la puerta a todo el mundo. El tema fue que por esos tiempos, me volví dependiente de los demás, sobre todo de las parejas y aunque mantuve una distancia emocional prudencial, fue salir a contar mis problemas a todo el que se me cruzó. Por suerte, un portazo en la cara me ayudó a volver a mi planeta, a bajarme de la nave, agarrar un poco de tierra y recordar que todos estamos solos, dentro de nuestras cabezas. Siempre estamos solos y en el fondo, siempre vamos a quererlo.

¿Qué? ¿No estás de acuerdo? No confundamos términos, uno necesita cosas de la vidriera. Después de todo, estamos llenos de propaganda, es inevitable no desear lo que te ponen en el subconsciente. Ahora que lo pienso, si pudieran elaborar anuncios que se reproduzcan en tu cerebro, ni lo dudaría, te lo ensartaría con el pie en tu frente y un palo. Volviendo a lo que uno necesita, cuanto antes entiendas que antes de recibir, tenés que dar, mejor. Nada es gratis.

Ah... típico desvío en mitad de un posteo.

Mejor me apuro, que quiero desayunar.

Suelo tener mis momentos de ansiedad, no son muchos pero suelen aparecer. El tema es, que siempre fui una persona reactiva, incluso cuando la gente me dice y se desdice con la falta de puntualidad. Entiendo que no soy una estrella, por esa razón es que largué casi todas las redes sociales. Sin embargo, cuando una persona se compromete conmigo, necesita cumplirlo. Estuve ahí para mucha gente y mucha gente fue lo mismo que poco y nada. No se porqué los colectivos siempre están de paro o la gente se olvida el barbijo. Por supuesto que hablo desde mi punto de vista, si ambos miramos una estrella, la miramos desde horarios distntos (te lo dejo para que pienses). Pero tiene que importar, PERO tiene que importar, aunque yo sea demasiado frontal. Sí, ya se que no te bancás aceptar los errores, calculo que yo tampoco... pensalo: tu palabra y la mía son los últimos bastiones de la lealtad. Si no la cumplís, el talento se va para otro lado o deja de cargar ataúdes, de cavar pozos o de defenderte de los absurdos. Se va, así como vos te vas.

Miremos hacia atrás, miremos toda la gente que ya no está. Ni siquiera una foto para recordar y la vida sigue.

No elegí estar solo por saboteador o antisocial, lo elegí porque a pesar de no ser una persona entrañable pero tiene que haber un basta para todos. Si seguimos así, sólo bastardeamos lo que sea que tengamos sobre el hilo invisible de nuestra relación. Si no cumplís tu parte, yo ya no quiero cumplir la mía. Y supongo que viceversa. Ya se que no soy importante, pero VOS sos importante para mí. Aunque no te importe. Porque la vida sigue y somos expertos en ignorarnos, unos a otros. Tenemos diplomas invisibles, sobre nuestros escritorios.

Que se yo, capaz que te llega este ruido.

Sino, nos vemos en la próxima hoguera.

G