.
Quiero hablar del problema sin ser subjetivo y me insisto tanto en lograr un imposible que la mitad de la cara se me oscurece.
Puede que no exista la manera, pero voy a seguir intentando.
La vida te lleva por caminos inesperados e ineludibles y las consecuencias están firmadas por cada decisión que tomamos con respecto a ellas. Finalmente, es la experiencia quien termina de modelar nuestro carácter, nuestros recuerdos y todos esos fragmentos de emoción que se dispersan dentro del ser. La vestimenta le queda chica y no existe un nombre más burdo que el de "humano". Sin embargo, es ése combo de decisiones, caracteres y emociones lo que nos permite subirnos al pedestal de la "diferencia individual".
No obstante, existen tres extremos en la vida. Sí, tres, no dos. Jugando con los estereotipos, podemos decir que existe uno bueno, uno malo y uno gris (nuevito, recién sacado de la caja). Todos, pero ABSOLUTAMENTE TODOS son dignos de respetar: a pesar de tener un poco del blanco y del negro, el gris consigue tratos únicos sobre lo inconcebible; es quien negocia, quien reconocilia, quien revela las virtudes olvidadas de los otros dos. Puede que el buenazo perdone todo y no castigue, que con el malote sea inquisidor. En cambio, el policromático siempre recuerda. Siempre.
Aún así, resultan incompatibles entre sí.
Y la lealtad es víctima en primera fila.
Siento que ya no es requisito obligado en la amistad y, lamentablemente, también me dejo influenciar por los resultados negativos que obtuve sobre ciertas inversiones desinteresadas. Hoy por hoy no tengo derecho a reclamar siquiera un alfiler, se que me he vuelto el perfecto ejemplo de quien no cree en la confianza ni en la lealtad ajena, pero no puedo justificarme porque ya no me juego por los demás. Me he vuelto un hablador, un fanfarrón que indentifica su problema: quiero ser bueno o malo, nunca gris, quiero tener seguridad en mis convicciones; no me siento cómodo siendo amigo de dios y del diablo, no puedo saludar a aquel que traiciona o lastima a quien aprecio. Va más allá de mi comprensión y de mi penitencia, no es algo que pueda evitar. Así soy.
Como dije más arriba... incompatibles.
Sabés, me siento como el fumador que quiere dejar su vicio y no puede, porque siempre tiene al lado alguien que le ofrece cigarrillos. Puedo hablar veinticinco horas de ella, pero jamás recibir un cambio inteligente de tema de tu parte.
Y siempre tengo que solucionar todo solo.
¿Para qué mierda tengo amigos o amigas? ¿Para contarles luego cómo fue ganarle a la vida sin ayuda?
G
domingo, 22 de marzo de 2015
viernes, 20 de marzo de 2015
Razonamiento inentendible pero imperfecto
.
Si la solución empieza por darse cuenta uno de las culpas... ¿puede aprender una persona de esos errores si jamás se molesta en prevenirlos? Tal vez no quiera... tal vez no lleve en su sangre el gen de la autosuperación. Tal vez no es su oficio.
Jdksllfkjsdjlfdkj.
A otra cosa, ¿sabían que las arañas te pican cuando se sienten amenazadas? Y algunos piensan que lo hacen porque son bichos.
Existen personas que tienen el cerebro tan pequeño que actuan igual, por instinto. Mencioné algo en el post anterior: la lógica no es para todos, ser humano ya es difícil de por sí y usar la cabeza, lo es aún más. En la otra cara de la moneda, se encuentra el tipo de gente que se molesta en pensar las cosas de manera correcta y luego, en aplicar sobre los demás esos "pensamientos correctos" pero en forma consejos. Claro que, no todos "los demás" aceptan una ayuda cerebral externa con facilidad.
Como los perros con un hueso, defienden el sustento autoestimativo (cagastellano) con recelo, aunque su carne sea invisible y ya no tenga sabor. Mientras tanto, los que aconsejan, proveen sus propios grados de humanismo y proyectan... No es un secreto a puertas cerradas: la "crítica constructiva" o "desinteresada" nace del ideal que proyectamos sobre nuestras vidas. Si algo no sale como lo esperado, es difícil de aceptar que el concepto aplicado es erróneo, así que decidimos guardarlo en un cajón, para futuros experimentos. Más tarde, volverá a la luz en forma de consejo y será más que una idea usada pero insistente, que buscará justificar la manera de pensar de su dueño.
(Puede que últimamente vea al ser humano como un ser más allá de lo individual: puramente egoísta.)
"Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, las tildes se vuelven tácitas y dejan de tener valor, es cuando empiezo a desglosar al mundo por su simpleza, por la misma idea de individualismo y su contraria complicidad. Me abandono a la proyección del egoísmo sobre las opiniones y evalúo el comportamiento colectivo, el porqué de defender un hueso que ya no tiene ego ni carne, el porqué de quienes observan y luego escriben, que necesiten justificarse..."
Y tener que poner en cursiva frases que son obvias para un ávido lector.
Porqué entender la manera de ser de cada uno, porqué.
Tal vez me sobre el tiempo, tal vez.
G
PD: Quería probar un punto, no se si ustedes se dieron cuenta de cuál fue.
Si la solución empieza por darse cuenta uno de las culpas... ¿puede aprender una persona de esos errores si jamás se molesta en prevenirlos? Tal vez no quiera... tal vez no lleve en su sangre el gen de la autosuperación. Tal vez no es su oficio.
Jdksllfkjsdjlfdkj.
A otra cosa, ¿sabían que las arañas te pican cuando se sienten amenazadas? Y algunos piensan que lo hacen porque son bichos.
Existen personas que tienen el cerebro tan pequeño que actuan igual, por instinto. Mencioné algo en el post anterior: la lógica no es para todos, ser humano ya es difícil de por sí y usar la cabeza, lo es aún más. En la otra cara de la moneda, se encuentra el tipo de gente que se molesta en pensar las cosas de manera correcta y luego, en aplicar sobre los demás esos "pensamientos correctos" pero en forma consejos. Claro que, no todos "los demás" aceptan una ayuda cerebral externa con facilidad.
Como los perros con un hueso, defienden el sustento autoestimativo (cagastellano) con recelo, aunque su carne sea invisible y ya no tenga sabor. Mientras tanto, los que aconsejan, proveen sus propios grados de humanismo y proyectan... No es un secreto a puertas cerradas: la "crítica constructiva" o "desinteresada" nace del ideal que proyectamos sobre nuestras vidas. Si algo no sale como lo esperado, es difícil de aceptar que el concepto aplicado es erróneo, así que decidimos guardarlo en un cajón, para futuros experimentos. Más tarde, volverá a la luz en forma de consejo y será más que una idea usada pero insistente, que buscará justificar la manera de pensar de su dueño.
(Puede que últimamente vea al ser humano como un ser más allá de lo individual: puramente egoísta.)
"Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, las tildes se vuelven tácitas y dejan de tener valor, es cuando empiezo a desglosar al mundo por su simpleza, por la misma idea de individualismo y su contraria complicidad. Me abandono a la proyección del egoísmo sobre las opiniones y evalúo el comportamiento colectivo, el porqué de defender un hueso que ya no tiene ego ni carne, el porqué de quienes observan y luego escriben, que necesiten justificarse..."
Y tener que poner en cursiva frases que son obvias para un ávido lector.
Porqué entender la manera de ser de cada uno, porqué.
Tal vez me sobre el tiempo, tal vez.
G
PD: Quería probar un punto, no se si ustedes se dieron cuenta de cuál fue.
martes, 17 de marzo de 2015
Desastre natural
.
- Vos sos lo que se dice "una zorra".- afirma él, con una sonrisa en la comisura.- Pero en el nivel menos peligroso de tu instinto. No sos como las demás, aquellas zorras que te arruinan la vida por conveniencia.
- Eso es bueno, ¿no? No me siento tan mal.- responde ella, suspirando de alivio.
- Nunca dije que las zorras fueran buenas para el hombre.
Una de las cuestiones que más repito en éste lugar es la de los papeles que cada persona cumple en la vida de otros. Y más allá del egoísmo que todos traemos bajo el brazo cuando nacemos, ¿a qué apuntamos realmente cuando elegimos lo efímero? No puedo evitar pensar que no existe más que ese egolatrismo disimulado y la ventaja que esperamos obtener de lo pasajero...
... ya que escasean los buenos momentos de la vida, vienen a cuentagotas y se van sin previo aviso, como un orgasmo intenso que se evapora en segundos. ¿Por qué no buscar más? Si poco duran y son adictivos...
Me pregunto porqué es más importante la cantidad que la calidad: si invirtiéramos energías en estirar en vez de repetir, la puntería tomaría estilo, se afinaría con la práctica y el sacrificio invertido pagaría mejor. Sin embargo, este mundo está acostumbrado a desechar lo que no le sirve y pocas veces se detiene a reparar lo que realmente vale la pena. El instinto es bueno y suele acertar con las emociones, pero no tiene cerebro para la lógica y si les digo que es mejor procurarse momentos felices extensos, es porque estoy demasiado loco...
... o tal vez tenga razón.
Ya se, parezco pastor de iglesia universal.
Significado... cuando me tocan buenos ratos, busco la manera de que duren, de que se aten a mí, de que quieran volver. Busco "calidad", porque el arte de la repetición no funciona para todos y algunos terminamos desgastando la consciencia, de tanto equivocarnos.
Para cerrar, quiero aclarar que con el diálogo de más arriba quise aludir a todos aquellos/as que toman lo malo y revuelven hasta encontrar granitos de cosas buenas, que duran nada y se pierden en un parpadeo (otra vez, enfocamos para el lado incorrecto). Existen experiencias que no te dan segundas oportunidades o, si por casualidad te las dan, suele ser cuando ya no tenés las mismas ganas o cambiaste de gustos.
"El ser humano es el peor vicio que la naturaleza posee."
Excepto por su parte lógica.
G
- Vos sos lo que se dice "una zorra".- afirma él, con una sonrisa en la comisura.- Pero en el nivel menos peligroso de tu instinto. No sos como las demás, aquellas zorras que te arruinan la vida por conveniencia.
- Eso es bueno, ¿no? No me siento tan mal.- responde ella, suspirando de alivio.
- Nunca dije que las zorras fueran buenas para el hombre.
Una de las cuestiones que más repito en éste lugar es la de los papeles que cada persona cumple en la vida de otros. Y más allá del egoísmo que todos traemos bajo el brazo cuando nacemos, ¿a qué apuntamos realmente cuando elegimos lo efímero? No puedo evitar pensar que no existe más que ese egolatrismo disimulado y la ventaja que esperamos obtener de lo pasajero...
... ya que escasean los buenos momentos de la vida, vienen a cuentagotas y se van sin previo aviso, como un orgasmo intenso que se evapora en segundos. ¿Por qué no buscar más? Si poco duran y son adictivos...
Me pregunto porqué es más importante la cantidad que la calidad: si invirtiéramos energías en estirar en vez de repetir, la puntería tomaría estilo, se afinaría con la práctica y el sacrificio invertido pagaría mejor. Sin embargo, este mundo está acostumbrado a desechar lo que no le sirve y pocas veces se detiene a reparar lo que realmente vale la pena. El instinto es bueno y suele acertar con las emociones, pero no tiene cerebro para la lógica y si les digo que es mejor procurarse momentos felices extensos, es porque estoy demasiado loco...
... o tal vez tenga razón.
Ya se, parezco pastor de iglesia universal.
Significado... cuando me tocan buenos ratos, busco la manera de que duren, de que se aten a mí, de que quieran volver. Busco "calidad", porque el arte de la repetición no funciona para todos y algunos terminamos desgastando la consciencia, de tanto equivocarnos.
Para cerrar, quiero aclarar que con el diálogo de más arriba quise aludir a todos aquellos/as que toman lo malo y revuelven hasta encontrar granitos de cosas buenas, que duran nada y se pierden en un parpadeo (otra vez, enfocamos para el lado incorrecto). Existen experiencias que no te dan segundas oportunidades o, si por casualidad te las dan, suele ser cuando ya no tenés las mismas ganas o cambiaste de gustos.
"El ser humano es el peor vicio que la naturaleza posee."
Excepto por su parte lógica.
G
lunes, 2 de marzo de 2015
Espejismo cerebral
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Pensá lo que quieras, más nunca te arrastres por algo efímero.
La vida es, ¿me equivoco?
Nada mejor que la seguridad del corazón para vivir sin inconvenientes emocionales. E insuperable la idea de no tener problemas económicos. Ambas cuestiones conforman una palabra que pocos usan pero la aplican a la idea de futuro: "utopia". Existen personas que creen en un futuro utópico, de esos en los que todos nos amamos, nos respetamos y demás etcéteras, donde también dejan de existir los problemas y la gente vive de sus sueños, en vez de soñarlos. Sin embargo, como la misma palabra lo indica, vivir una utopía no escapa a los mejores relatos de ficción, porque eso mismo es.
A ver, no se confundan ni la relacionen con esperanza o fe; el mismo nombre fue medido para determinar una realidad inalcanzable, inexistente.
Por eso es que muchos creen que el soñador se diferencia del resto. Aún así, tener esperanza no lo vuelve un creador de imposibles. Tener fe no lo convierte en un profeta elegido por el destino ni dios. Para ser "diferente" debemos marcar el terreno con hechos, acciones o consecuencias (según preferencia personal), jamás de la boca para adentro. A veces... no, casi siempre... elegimos confiar en quien tenemos enfrente, dejamos que esa misma esperanza actué por acto de fe... (ops) Y cuando no se logra esa "utopía", le echamos la culpa a la familia, al vecino, a la religión, al mendigo y a los cuarenta ladrones.
"Pero... pero... si no existen las utopías... o... ¿no son alcanzables..?"
Bullshit, no se inventó la palabra "increíble" para luego creer en ella.
- ¿Querés cambiar el planeta? No te conformes con poner "likes" a fotos de ballenas empetroladas, tomate un avión y hacelo vos mismo.
- ¿Querés levantarte esa mina a la que ni te animás a hablarle? No practiqués el discurso entero, decile "hola".
- ¿Te lamentás de no ir a visitar a tus viejos? Mové el culo, invertí el tiempo en viajar, no en quejarte.
- ¿Querés dejar de ser un empleado random en aquel bar? Estudiá, hacete el tiempo, redirigí el sacrificio.
No existen las utopías alcanzables, sí los resultados conseguidos al arremangarse y trabajar en eso que tanto queremos. Demasiada gente deposita sus esperanzas o su fe en alguien más, cuando todo se encuentra al alcance de la razón y de la lógica. ¿Querés ser diferente? Dejá de ponerle títulos a los imposibles y apuntá el talento hacia el lado correcto de la vida.
Ya de por sí ser humano encierra una ENORME cantidad de equivocaciones y remordimientos. No transformemos el cerebro en un lector de diario amarillista.
Mejor ponerlo a dirigir nuestro futuro.
Y dejemos de molestar a la utopía, que sentadita ahí no jode.
G
Pensá lo que quieras, más nunca te arrastres por algo efímero.
La vida es, ¿me equivoco?
Nada mejor que la seguridad del corazón para vivir sin inconvenientes emocionales. E insuperable la idea de no tener problemas económicos. Ambas cuestiones conforman una palabra que pocos usan pero la aplican a la idea de futuro: "utopia". Existen personas que creen en un futuro utópico, de esos en los que todos nos amamos, nos respetamos y demás etcéteras, donde también dejan de existir los problemas y la gente vive de sus sueños, en vez de soñarlos. Sin embargo, como la misma palabra lo indica, vivir una utopía no escapa a los mejores relatos de ficción, porque eso mismo es.
A ver, no se confundan ni la relacionen con esperanza o fe; el mismo nombre fue medido para determinar una realidad inalcanzable, inexistente.
Por eso es que muchos creen que el soñador se diferencia del resto. Aún así, tener esperanza no lo vuelve un creador de imposibles. Tener fe no lo convierte en un profeta elegido por el destino ni dios. Para ser "diferente" debemos marcar el terreno con hechos, acciones o consecuencias (según preferencia personal), jamás de la boca para adentro. A veces... no, casi siempre... elegimos confiar en quien tenemos enfrente, dejamos que esa misma esperanza actué por acto de fe... (ops) Y cuando no se logra esa "utopía", le echamos la culpa a la familia, al vecino, a la religión, al mendigo y a los cuarenta ladrones.
"Pero... pero... si no existen las utopías... o... ¿no son alcanzables..?"
Bullshit, no se inventó la palabra "increíble" para luego creer en ella.
- ¿Querés cambiar el planeta? No te conformes con poner "likes" a fotos de ballenas empetroladas, tomate un avión y hacelo vos mismo.
- ¿Querés levantarte esa mina a la que ni te animás a hablarle? No practiqués el discurso entero, decile "hola".
- ¿Te lamentás de no ir a visitar a tus viejos? Mové el culo, invertí el tiempo en viajar, no en quejarte.
- ¿Querés dejar de ser un empleado random en aquel bar? Estudiá, hacete el tiempo, redirigí el sacrificio.
No existen las utopías alcanzables, sí los resultados conseguidos al arremangarse y trabajar en eso que tanto queremos. Demasiada gente deposita sus esperanzas o su fe en alguien más, cuando todo se encuentra al alcance de la razón y de la lógica. ¿Querés ser diferente? Dejá de ponerle títulos a los imposibles y apuntá el talento hacia el lado correcto de la vida.
Ya de por sí ser humano encierra una ENORME cantidad de equivocaciones y remordimientos. No transformemos el cerebro en un lector de diario amarillista.
Mejor ponerlo a dirigir nuestro futuro.
Y dejemos de molestar a la utopía, que sentadita ahí no jode.
G
lunes, 23 de febrero de 2015
Extraño punto de vista sobre autoestima
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Curiosa es la manera de cerrar el círculo de las virtudes y defectos, curiosa.
Más allá de la confianza que me falta a la hora de socializar, es poco lo que demuestro de mi verdadero yo a personas que recién conozco. Una de las pirámides que se construyen en base a cada interrelación encierra en sus cámaras una maldición: la comparación de experiencias.
Es sabido que cada persona genera una opinión superficial cuando conoce a alguien, que algunos llaman "prejuicio", pero que nos permite analizar incoscientemente o no lo que el de enfrente dice, cómo lo hace, la manera de expresarse con gestos y hasta el vestir. Es algo que no podemos controlar conscientemente y que su fin provoca lo que sale de nuestras bocas a la hora de comunicarnos.
Sin embargo, he notado que, más allá de uno ser comunicativo y cordial, muchos prefieren desestimar las historias que cuento. Cuando le pregunto a la experiencia sobre ésta situación, ella me contesta que va más allá de ser interesante o no, de ser creíble o mentiroso; me revela que se centra en la comparación de vivencias entre ambos. O sea, que no existe persona que quiera sentirse menos que otro, en cuanto a su vida diaria. El oyente siempre se comparará con alguien "igual o mejor".
No sé si estoy en lo cierto o me equivoco. Aún así, no suena tan descabellada la idea de que alguien compare sus experiencias con el escritor (el que viajó a la luna que habita en la eternidad o se escondió detrás de una bruma lluviosa) y que no acepte ése otro mundo. Vuelvo a lo mismo, no me lo reprochen, cada quien tiene sus mambos y problemas que sobrellevar: cuidar a un hijo, pagar un alquiler, darse un gusto. Eso no significa que podamos usar la autoestima para romper la credibilidad de aquel que está dispuesto a contarte una historia real y diferente.
Sólo digo... me llama la atención ver a tanta gente compararse únicamente con experiencias realistas y desestimar el "supuesto" inalcanzable; a veces, sus realidades no les permiten palpar ideales o sueños que puedan lograrse con sólo redirigir el sacrificio.
Curioso experimento social.
No es que siempre tenga la razón, claro está.
Para eso tengo éste blog.
G
Curiosa es la manera de cerrar el círculo de las virtudes y defectos, curiosa.
Más allá de la confianza que me falta a la hora de socializar, es poco lo que demuestro de mi verdadero yo a personas que recién conozco. Una de las pirámides que se construyen en base a cada interrelación encierra en sus cámaras una maldición: la comparación de experiencias.
Es sabido que cada persona genera una opinión superficial cuando conoce a alguien, que algunos llaman "prejuicio", pero que nos permite analizar incoscientemente o no lo que el de enfrente dice, cómo lo hace, la manera de expresarse con gestos y hasta el vestir. Es algo que no podemos controlar conscientemente y que su fin provoca lo que sale de nuestras bocas a la hora de comunicarnos.
Sin embargo, he notado que, más allá de uno ser comunicativo y cordial, muchos prefieren desestimar las historias que cuento. Cuando le pregunto a la experiencia sobre ésta situación, ella me contesta que va más allá de ser interesante o no, de ser creíble o mentiroso; me revela que se centra en la comparación de vivencias entre ambos. O sea, que no existe persona que quiera sentirse menos que otro, en cuanto a su vida diaria. El oyente siempre se comparará con alguien "igual o mejor".
No sé si estoy en lo cierto o me equivoco. Aún así, no suena tan descabellada la idea de que alguien compare sus experiencias con el escritor (el que viajó a la luna que habita en la eternidad o se escondió detrás de una bruma lluviosa) y que no acepte ése otro mundo. Vuelvo a lo mismo, no me lo reprochen, cada quien tiene sus mambos y problemas que sobrellevar: cuidar a un hijo, pagar un alquiler, darse un gusto. Eso no significa que podamos usar la autoestima para romper la credibilidad de aquel que está dispuesto a contarte una historia real y diferente.
Sólo digo... me llama la atención ver a tanta gente compararse únicamente con experiencias realistas y desestimar el "supuesto" inalcanzable; a veces, sus realidades no les permiten palpar ideales o sueños que puedan lograrse con sólo redirigir el sacrificio.
Curioso experimento social.
No es que siempre tenga la razón, claro está.
Para eso tengo éste blog.
G
martes, 17 de febrero de 2015
Una aguja en el pajar
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A un tiempo punzante y expansivo, las palabras siempre acuden a la invisibilidad, jamás en el momento indicado.
A veces, vuelven lazos del pasado, aunque sea momentáneamente. Y ahí es cuando me subo a un árbol y observo el camino que dejé detrás, la cantidad de experiencia que acumulé sobre cada pisada. A veces sobre el barro y otras tantas, sobre la nada.
Más de la que siempre imaginé.
Me pregunto qué tan efímera es la vida y luego, vuelvo sobre lo mismo: hacia dónde voy con tantas emociones vividas en el bolsillo. Dentro de mi mente perfecciono cada instante, proyecto el ideal para cada situación y jamás dejo de encontrarle la vuelta a todo ésto de mezclarse con la gente, aún a pesar de sentir que soy una aguja en el pajar. Y tal vez sea ésa la cuestión... o el resultado final de todo lo que predico como persona.
Sobre la lealtad.
Sobre el sincericidio.
Sobre la magia.
Sobre la originalidad.
Probablemente se trate de coincidencias, de momentos en los que chocamos contra otros o no. No siempre puedo disfrutar de la tranquilidad que brinda el estar en perpetua charla con el silencio. A veces busco tangibilidad y no puedo evitar formar juicios que encasillan a cada persona, tal vez... a razón de tanta experiencia contenida. Ésto es: más allá de haber regresado la cordura, no puedo decir lo mismo de la confianza y aún guardo con recelo mis mejores actitudes.
Será que somos tantos...
Por lo pronto, improvisaré.
Se me da bien.
G
A un tiempo punzante y expansivo, las palabras siempre acuden a la invisibilidad, jamás en el momento indicado.
A veces, vuelven lazos del pasado, aunque sea momentáneamente. Y ahí es cuando me subo a un árbol y observo el camino que dejé detrás, la cantidad de experiencia que acumulé sobre cada pisada. A veces sobre el barro y otras tantas, sobre la nada.
Más de la que siempre imaginé.
Me pregunto qué tan efímera es la vida y luego, vuelvo sobre lo mismo: hacia dónde voy con tantas emociones vividas en el bolsillo. Dentro de mi mente perfecciono cada instante, proyecto el ideal para cada situación y jamás dejo de encontrarle la vuelta a todo ésto de mezclarse con la gente, aún a pesar de sentir que soy una aguja en el pajar. Y tal vez sea ésa la cuestión... o el resultado final de todo lo que predico como persona.
Sobre la lealtad.
Sobre el sincericidio.
Sobre la magia.
Sobre la originalidad.
Probablemente se trate de coincidencias, de momentos en los que chocamos contra otros o no. No siempre puedo disfrutar de la tranquilidad que brinda el estar en perpetua charla con el silencio. A veces busco tangibilidad y no puedo evitar formar juicios que encasillan a cada persona, tal vez... a razón de tanta experiencia contenida. Ésto es: más allá de haber regresado la cordura, no puedo decir lo mismo de la confianza y aún guardo con recelo mis mejores actitudes.
Será que somos tantos...
Por lo pronto, improvisaré.
Se me da bien.
G
miércoles, 21 de enero de 2015
G
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"¿Alguna vez te pusiste a pensar porqué el tiempo es el único que tiene la razón? ¿Miraste hacia atrás y te diste cuenta de quién verdaderamente retrocede hacia el futuro y quién asume su pasado? No puede un chisme convertirse en tu única verdad... Ciertamente te conocí el día que te dejé."
Trilogía: Parte 3
Casi todas mis exs buscaron un reemplazo a manera de escape. Elijo éste ejemplo porque es lo primero que me viene a la cabeza cuando quiero decir lo siguiente: en la mayoría de los casos, elegí el exilio en solitario, llegando a un acuerdo con mi locura y dejando que hiciera berrinche el tiempo que considerase necesario. Aunque se tomara una vida. A cambio, me permitió retomar las riendas, una vez agotadas sus energías. Es por eso que, a punto de cumplir treinta y cinco años, me siento en control del escritor, de sus pensamientos y de sus emociones.
Sin embargo, escucho noticias desde costas lejanas en otros continentes que marcan una diferencia en madurez alcanzada. Asumir mis errores, dar la cara ante quiénes correspondió y aceptar las consecuencias, todo formó parte de la nueva meta. A diferencia del mundo, que prefiere jugar el papel de mártir y defenderse de las equivocaciones repartiendo siempre las culpas. En éste mismo instante no puedo apostar el alma que me he vuelto un gurú de la vida ni dejar de admitir que no puedo pasarme cada minuto nuevo lamentando lo que hice mal, pero sí puedo sonreírte cuando me preguntás "cómo estoy". No necesito más que la verdad para mantener una vieja consciencia limpia.
Todos los huecos en los que me escondí, todas las experiencias que me dejaron sangrando y unas pocas migajas de recuerdos felices traen consigo una seguridad que hace milenios no siento.
Hoy me toca respirar.
Al fin.
A vos, a vos y a vos también... les digo: piensen en cómo socializan, en cómo se comportan los demás y no duden de quiénes son, del camino que recorrieron y en cómo van a encarar lo que se venga.
Después de todo, existen impulsos que se alegran de "alejar" o, mejor dicho, de "espantar" malas inluencias, cuando en realidad se encuentran ante un imposible... porque huir de la propia e inofensiva arrogancia no se puede.
Tengo sueño, pero la mente intacta.
G
"¿Alguna vez te pusiste a pensar porqué el tiempo es el único que tiene la razón? ¿Miraste hacia atrás y te diste cuenta de quién verdaderamente retrocede hacia el futuro y quién asume su pasado? No puede un chisme convertirse en tu única verdad... Ciertamente te conocí el día que te dejé."
Trilogía: Parte 3
Casi todas mis exs buscaron un reemplazo a manera de escape. Elijo éste ejemplo porque es lo primero que me viene a la cabeza cuando quiero decir lo siguiente: en la mayoría de los casos, elegí el exilio en solitario, llegando a un acuerdo con mi locura y dejando que hiciera berrinche el tiempo que considerase necesario. Aunque se tomara una vida. A cambio, me permitió retomar las riendas, una vez agotadas sus energías. Es por eso que, a punto de cumplir treinta y cinco años, me siento en control del escritor, de sus pensamientos y de sus emociones.
Sin embargo, escucho noticias desde costas lejanas en otros continentes que marcan una diferencia en madurez alcanzada. Asumir mis errores, dar la cara ante quiénes correspondió y aceptar las consecuencias, todo formó parte de la nueva meta. A diferencia del mundo, que prefiere jugar el papel de mártir y defenderse de las equivocaciones repartiendo siempre las culpas. En éste mismo instante no puedo apostar el alma que me he vuelto un gurú de la vida ni dejar de admitir que no puedo pasarme cada minuto nuevo lamentando lo que hice mal, pero sí puedo sonreírte cuando me preguntás "cómo estoy". No necesito más que la verdad para mantener una vieja consciencia limpia.
Todos los huecos en los que me escondí, todas las experiencias que me dejaron sangrando y unas pocas migajas de recuerdos felices traen consigo una seguridad que hace milenios no siento.
Hoy me toca respirar.
Al fin.
A vos, a vos y a vos también... les digo: piensen en cómo socializan, en cómo se comportan los demás y no duden de quiénes son, del camino que recorrieron y en cómo van a encarar lo que se venga.
Después de todo, existen impulsos que se alegran de "alejar" o, mejor dicho, de "espantar" malas inluencias, cuando en realidad se encuentran ante un imposible... porque huir de la propia e inofensiva arrogancia no se puede.
Tengo sueño, pero la mente intacta.
G
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