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Hay días en los que tu inmadurez me hace mandarte mentalmente a la mierda.
domingo, 26 de junio de 2011
jueves, 23 de junio de 2011
¿Oscuridad e inminencia?
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Resulta tan díficil salir victorioso por sobre la falta de ganas al sentarme frente de la pantalla, con las ideas frescas no hace dos minutos atrás y la capacidad infinita de enriquecer lo que escriba.
Pero llega la hora indicada y de pronto, tu mente está en blanco.
A veces, sucede que simplemente no tengo ganas de escribir. Estoy yendo al baño, lavando un plato, caminando por la calle o lidiando sobre todo aquella cotidianeidad y... tengo ideas, pienso sobre una cuestión, la analizo desde varias aristas y finalmente, llego a una conclusión o al menos, dejo algunos cabos sueltos (que luego ataré dentro de mi blog). Esa sería la idea a seguir pero no, con cada paso que me acerco a la pc, más se encaprichan mis ganas y nada, quieren eso, nada. Quiero hablar de los villanos buenos y nada. Quiero hablar de la seriedad con que uno se toma el pasado y nada. Quiero discrepar con la manera de tomar decisiones y nada, ¡nada!
Puede que, la verdadera razón, pase por dos cuestiones:
La primera tiene que ver con mi entorno, la gente que me rodea no alimenta diariamente mi interacción cultural y social, simplemente se limita a interactuar y si chocamos seriamente, tomamos el mayor impulso que podamos alcanzar y que nos aleje de la explosión. Nos alejamos de nuestras mismas consecuencias. Pero decía, puede ser que mi mismo entorno no coordine con la manera de ser que mi mente tiene. Esto es común y por lo general, debería buscar el lado positivo y explotarlo, como tal sería el hecho de encontrar opiniones contrarias a las mías sobre temas que me competen... lo cual me ayudaría a echar un vistazo sobre el lado opuesto de la cuestión. Es más mío éste punto de vista, más egoísta.
El segundo tiene que ver con un cansancio generalizado que tengo sobre las personas y por ende, mis ganas piensan dos veces antes de actuar. La manera de ver las cosas que tengo ahora no es la misma que tuve a los 27 años, me encuentro en una etapa de plena lucidez pero amplia decepción colectiva. Tal vez... no sé, debería volverme un poco más ciego o perder la memoria.
Ese es el problema, mi memoria. No puedo mirar sobre alguien sin recordar primero lo bueno (y desear compartir grandes momentos nuevamente) para luego recaer sobre todo lo malo que hizo y por ende, pasa a formar parte de un entorno que no me ayuda. Tantas veces pensé... pensé en ir al psicólogo o mejor dicho, al psiquiatra, para que me de pastillas que calmen mi cabeza, mi viejo las toma hace años, porque cuando no lo hace se persigue terriblemente, es ciclotímico hasta el punto extremo de la doble personalidad y nervioso como si alguien estuviera constantemente quemándole la piel con un lanzallamas. Me entristezco un poco pensando en que entendí mucho de su forma de ser... siendo decepcionado por otros, cometiendo grandísimos errores y alejándome de todos...
Una sola duda, mientras me sobrepongo a la tristeza: ¿podré sobrellevar (gracias al ejemplo de mi viejo) ésta maldita forma de no querer a la gente como tal cual es o me tornaré con el tiempo aún más oscuro que el peor de los padres que jamás he conocido?
G
Resulta tan díficil salir victorioso por sobre la falta de ganas al sentarme frente de la pantalla, con las ideas frescas no hace dos minutos atrás y la capacidad infinita de enriquecer lo que escriba.
Pero llega la hora indicada y de pronto, tu mente está en blanco.
A veces, sucede que simplemente no tengo ganas de escribir. Estoy yendo al baño, lavando un plato, caminando por la calle o lidiando sobre todo aquella cotidianeidad y... tengo ideas, pienso sobre una cuestión, la analizo desde varias aristas y finalmente, llego a una conclusión o al menos, dejo algunos cabos sueltos (que luego ataré dentro de mi blog). Esa sería la idea a seguir pero no, con cada paso que me acerco a la pc, más se encaprichan mis ganas y nada, quieren eso, nada. Quiero hablar de los villanos buenos y nada. Quiero hablar de la seriedad con que uno se toma el pasado y nada. Quiero discrepar con la manera de tomar decisiones y nada, ¡nada!
Puede que, la verdadera razón, pase por dos cuestiones:
La primera tiene que ver con mi entorno, la gente que me rodea no alimenta diariamente mi interacción cultural y social, simplemente se limita a interactuar y si chocamos seriamente, tomamos el mayor impulso que podamos alcanzar y que nos aleje de la explosión. Nos alejamos de nuestras mismas consecuencias. Pero decía, puede ser que mi mismo entorno no coordine con la manera de ser que mi mente tiene. Esto es común y por lo general, debería buscar el lado positivo y explotarlo, como tal sería el hecho de encontrar opiniones contrarias a las mías sobre temas que me competen... lo cual me ayudaría a echar un vistazo sobre el lado opuesto de la cuestión. Es más mío éste punto de vista, más egoísta.
El segundo tiene que ver con un cansancio generalizado que tengo sobre las personas y por ende, mis ganas piensan dos veces antes de actuar. La manera de ver las cosas que tengo ahora no es la misma que tuve a los 27 años, me encuentro en una etapa de plena lucidez pero amplia decepción colectiva. Tal vez... no sé, debería volverme un poco más ciego o perder la memoria.
Ese es el problema, mi memoria. No puedo mirar sobre alguien sin recordar primero lo bueno (y desear compartir grandes momentos nuevamente) para luego recaer sobre todo lo malo que hizo y por ende, pasa a formar parte de un entorno que no me ayuda. Tantas veces pensé... pensé en ir al psicólogo o mejor dicho, al psiquiatra, para que me de pastillas que calmen mi cabeza, mi viejo las toma hace años, porque cuando no lo hace se persigue terriblemente, es ciclotímico hasta el punto extremo de la doble personalidad y nervioso como si alguien estuviera constantemente quemándole la piel con un lanzallamas. Me entristezco un poco pensando en que entendí mucho de su forma de ser... siendo decepcionado por otros, cometiendo grandísimos errores y alejándome de todos...
Una sola duda, mientras me sobrepongo a la tristeza: ¿podré sobrellevar (gracias al ejemplo de mi viejo) ésta maldita forma de no querer a la gente como tal cual es o me tornaré con el tiempo aún más oscuro que el peor de los padres que jamás he conocido?
G
viernes, 3 de junio de 2011
Agujero familiar
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No se sucedieron dos días desde mi posteo "Habitación de las espaldas" que tuve un pleito con mi hermano. De su parte, perdió el control y buscó riña física conmigo. No quiero caer en comentarios burdos ni burlones, nada sucedió más que gritos y decenas de insultos.
Me quedó en la cabeza, claro. La situación puedo plantearla contando que él quiere vivir en ésta casa, argumentando que no tiene dónde vivir. Tiene 27 años y calculo que unos 12 con la droga. Se supone que hoy en día ya no sufre ése tipo de adicción, no puedo saberlo con exactitud porque la imagen de consumidor aún la conserva, es difícil de determinar y más aún, procurando creer las propias palabras que salen de su boca. Volviendo, quiere vivir con nosotros y argumenta que tiene el derecho porque la casa es de mi viejo. Yo estoy en tiempo de descuento, viviendo acá, se terminó el velar por mi padre y más allá, el procurar darle tiempo para mantener una vida decente y cerca de sus hijos.
Pero mi hermano, su problema no es con las drogas, sino consigo mismo. Su personalidad le impide interesarse por los demás. Lugar al que fue, lugar que destruyó. Casi todos (excluyo a mi viejo que jamás se interesó en otra cosa más que en él) le dimos tiempo de nuestras vidas para ayudarlo y sacarlo de donde estaba pero jamás, JAMÁS, quiso salir. Muchos dirán hoy en día que la adicción a las drogas te quita la mente para racionalizar y les diré que es cierto, pero mi hermano sufre de su propia forma de ser. Su forma de ser es autodestructiva para sí mismo y para quienes lo rodean.
Sin más preámbulos, llegó y procuró hablar con calma, pero como siempre, cuando no escucha lo que quiere oír de los demás, se altera y se sale de sus casillas. ¿Para qué? Para armar un tremendo berrinche del cual todo el barrio se entera. Basureó a más no poder, a su propio hermano, diciendo verdades y mentiras que todos escucharon. Cuando se dió cuenta de que eso no alcanzaba hasta el momento, intentó agredir físicamente a su propia sangre. Digo, mi hermano es un gil en ése aspecto, es un cagón, lo han sacado varias veces a las piñas de muchos lugares (incluso de la casa de mis viejos), porque su carácter insoportable es una forma de vida inaceptable para todos (ahora que lo escribo, siento pena) pero la cuestión es que siempre fue, es y será un cagón, quien es capaz de recurrir a un arma (tanto blanca como de fuego) para amedrentar a quien sea, familiar o desconocido. Tiene serios problemas de conducta, pero sólo por la boca.
Me hace acordar a mi viejo, antes de que lo internaran en el neuropsiquiátrico.
No llegó a hacerme daño, no soy un pelele y de hecho, le puse la cara para que se animara a pegarme sin defensa mía de por medio, pero no, nada hizo.
Lo que me quedó en la cabeza es... lo miserable que te vuelven la vida cualquiera de los Laroca. Parece una familia maldita en su forma de ser, que no puede desenvolverse con los demás porque los hunde. Es... como un problema mental, lo hablo con mi vieja (quien peor sufre con todo ésto) y sabemos bien que las soluciones son drásticas, pero al final, no lo hacemos porque no tenemos la frialdad suficiente.
Quisiera algo mejor para la vida de todos y por lo general, incurrimos en el escape a cualquier otra parte. Y sino, en las soluciones drásticas. Esto me pone triste, muy triste, porque tengo delante a mi hermano, a mi hermana, a mi otra hermana, a mi viejo, a todos ellos, amenazando inofensivamente, contando secretos a voz abierta, defenestrando el apellido, una y otra vez, pisándolo, masticándose ellos mismos el ego. Y por más que las ganas me sobren para agredirlos físicamente y aún sabiendo el resultado, no puedo salir de mi encierro mental, en el cual no sé cómo lidiar con los agurejos rotos en mi familia, sin ser drástico.
G
No se sucedieron dos días desde mi posteo "Habitación de las espaldas" que tuve un pleito con mi hermano. De su parte, perdió el control y buscó riña física conmigo. No quiero caer en comentarios burdos ni burlones, nada sucedió más que gritos y decenas de insultos.
Me quedó en la cabeza, claro. La situación puedo plantearla contando que él quiere vivir en ésta casa, argumentando que no tiene dónde vivir. Tiene 27 años y calculo que unos 12 con la droga. Se supone que hoy en día ya no sufre ése tipo de adicción, no puedo saberlo con exactitud porque la imagen de consumidor aún la conserva, es difícil de determinar y más aún, procurando creer las propias palabras que salen de su boca. Volviendo, quiere vivir con nosotros y argumenta que tiene el derecho porque la casa es de mi viejo. Yo estoy en tiempo de descuento, viviendo acá, se terminó el velar por mi padre y más allá, el procurar darle tiempo para mantener una vida decente y cerca de sus hijos.
Pero mi hermano, su problema no es con las drogas, sino consigo mismo. Su personalidad le impide interesarse por los demás. Lugar al que fue, lugar que destruyó. Casi todos (excluyo a mi viejo que jamás se interesó en otra cosa más que en él) le dimos tiempo de nuestras vidas para ayudarlo y sacarlo de donde estaba pero jamás, JAMÁS, quiso salir. Muchos dirán hoy en día que la adicción a las drogas te quita la mente para racionalizar y les diré que es cierto, pero mi hermano sufre de su propia forma de ser. Su forma de ser es autodestructiva para sí mismo y para quienes lo rodean.
Sin más preámbulos, llegó y procuró hablar con calma, pero como siempre, cuando no escucha lo que quiere oír de los demás, se altera y se sale de sus casillas. ¿Para qué? Para armar un tremendo berrinche del cual todo el barrio se entera. Basureó a más no poder, a su propio hermano, diciendo verdades y mentiras que todos escucharon. Cuando se dió cuenta de que eso no alcanzaba hasta el momento, intentó agredir físicamente a su propia sangre. Digo, mi hermano es un gil en ése aspecto, es un cagón, lo han sacado varias veces a las piñas de muchos lugares (incluso de la casa de mis viejos), porque su carácter insoportable es una forma de vida inaceptable para todos (ahora que lo escribo, siento pena) pero la cuestión es que siempre fue, es y será un cagón, quien es capaz de recurrir a un arma (tanto blanca como de fuego) para amedrentar a quien sea, familiar o desconocido. Tiene serios problemas de conducta, pero sólo por la boca.
Me hace acordar a mi viejo, antes de que lo internaran en el neuropsiquiátrico.
No llegó a hacerme daño, no soy un pelele y de hecho, le puse la cara para que se animara a pegarme sin defensa mía de por medio, pero no, nada hizo.
Lo que me quedó en la cabeza es... lo miserable que te vuelven la vida cualquiera de los Laroca. Parece una familia maldita en su forma de ser, que no puede desenvolverse con los demás porque los hunde. Es... como un problema mental, lo hablo con mi vieja (quien peor sufre con todo ésto) y sabemos bien que las soluciones son drásticas, pero al final, no lo hacemos porque no tenemos la frialdad suficiente.
Quisiera algo mejor para la vida de todos y por lo general, incurrimos en el escape a cualquier otra parte. Y sino, en las soluciones drásticas. Esto me pone triste, muy triste, porque tengo delante a mi hermano, a mi hermana, a mi otra hermana, a mi viejo, a todos ellos, amenazando inofensivamente, contando secretos a voz abierta, defenestrando el apellido, una y otra vez, pisándolo, masticándose ellos mismos el ego. Y por más que las ganas me sobren para agredirlos físicamente y aún sabiendo el resultado, no puedo salir de mi encierro mental, en el cual no sé cómo lidiar con los agurejos rotos en mi familia, sin ser drástico.
G
miércoles, 25 de mayo de 2011
Habitacion de las espaldas
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Existe una familia dentro de mi casa y por fuera, ostentando el mismo apellido y la misma sangre.
Somos cinco, somos hasta una familia, pero sin rostros con los que interactuar. Siquiera tenemos ojos para ver, miramos lo que tengamos que mirar pero nunca entre nosotros, nunca alzamos la vista para encontrar la misma pero de diferente edad. Somos fantasmas de distintos linajes, puestos en un mundo que se come todo el sonido que puedan nuestras gargantas guturar. Somos cinco sin serlo, los abrazos carecen de huesos y el suspiro, de intención. Somos lo que el mundo quiera llamar, cinco idiotas que nacimos con el autismo familiar, nos odiamos y sin saber porqué, escupimos fuego sobre las pieles, sabiendo cómo lastimar.
Existe esa familia e incluso, un escrito que los honra en el mal sentido. Y de ahí provengo yo.
G
Existe una familia dentro de mi casa y por fuera, ostentando el mismo apellido y la misma sangre.
Somos cinco, somos hasta una familia, pero sin rostros con los que interactuar. Siquiera tenemos ojos para ver, miramos lo que tengamos que mirar pero nunca entre nosotros, nunca alzamos la vista para encontrar la misma pero de diferente edad. Somos fantasmas de distintos linajes, puestos en un mundo que se come todo el sonido que puedan nuestras gargantas guturar. Somos cinco sin serlo, los abrazos carecen de huesos y el suspiro, de intención. Somos lo que el mundo quiera llamar, cinco idiotas que nacimos con el autismo familiar, nos odiamos y sin saber porqué, escupimos fuego sobre las pieles, sabiendo cómo lastimar.
Existe esa familia e incluso, un escrito que los honra en el mal sentido. Y de ahí provengo yo.
G
domingo, 22 de mayo de 2011
Infiel
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Una vez fui infiel.
Creo que, la infidelidad fue hecha para aquellos que no se asustan con el término, también para aquellos que no usan mucho la consciencia o para los que no la consideran como tal. No se ofendan, es mi punto de vista y ahí se termina la cuestión.
Pero no para mí. Supongo que quieren la versión larga, ¿no? (¿A quién le hablo? ¿Quién me lee?) No, no voy con la larga ni con la de los nombres.
En algún momento, sentí tres cosas:
- Que no podía lidiar con el forreo previamente sufrido, por falta de madurez.
- Que faltaba pasión por parte de mi pareja.
- Que no quería que alguien más tocara a la tercera en cuestión.
Por las tres asumo la culpa y jamás se la echaría a alguien más. Es cierto que han habido momentos en los que reclamé parte de ella y la verdad es que todos tenemos responsabilidad por nuestras acciones y por las ajenas (asúmanlo), pero en el fondo o mejor dicho, al final, la decisión siempre fue mía. Y no fui lo suficientemente estúpido como para no tener la capacidad de elegir bien. Lo hice porque en ése momento quise hacerlo, por más que me deje como el peor, no pretendo asumir inocencia al respecto.
No quise lidiar con el forreo previo porque llevé años de soportar subestimación por parte de parejas, amigos, amigas, familiares, etc. Siempre me han subestimado y siempre he sido lo sufientemente débil como para dejar que me afecte (si mal no recuerdo, todo comenzó por culpa de la falta de atención). No fui caritativo por naturaleza, nada de ser un Gandhi o similares, simplemente viví y modifiqué para bien la vida de todos aquellos con los que me interrelacioné. Muchos de ellos han sabido darme las gracias o al menos, reconocerlo, pero... la mayor parte (y ésto es el 50% + 1) me ha desestimado, inconsciente o no, pero lo ha hecho. He dado una cantidad grandísima de atención y cuidados, tal vez como ningún otro y sin embargo, me han tirado como si nada. Incluso, en mis peores momentos, me han abandonado también pero, ¿no suele suceder eso a menudo? No sé, hasta aquí aclaré.
Esa fue la primera razón. Tenía la paciencia completamente agotada de no tener enfrente a una persona que tuviera que equivocarse feo o perder para darse cuenta de actuar bien o mejor. La culpa fue mía, porque no supe determinar los momentos ni los permisos del usuario por sobre la vida Gabrieliana. Yo fui quien lo permitió.
Faltaba pasión por parte de mi pareja. Comparaba constantemente sus acciones con todas aquellas que pasaron por mis brazos. Yo tenía un nivel de cariño que todo el tiempo exponía en mi cabeza, que analizaba en ésa segunda etapa fatídica a cada instante, pretendiendo obtener el cambio exacto por mis demostraciones. Me estaba volviendo exigente, cuestión que con anterioridad no había asomado siquiera por mis pensamientos. Quería lo mismo que daba (inconscientemente) y lo quería ya. Y no lo obtenía, según mi propio medidor de retribución, pero, ¡si antes daba mi vida y no pedía algo a cambio! Bueno, un poco de cariño tal vez... de hecho, me dejó en la primera etapa (ella) porque sentía que no podía retribuir todo lo que le daba.
Esa fue la segunda razón. Me volví exigente y de pronto, ella no me alcanzaba. Ni ella, ni alguna otra, como hoy me pasa. Para nada fue su culpa, ella daba lo que tenía a su alcance y no todos damos más de lo que podemos, siquiera haciendo sacrificio a veces. La culpa fue mía, porque la comprendí, porque quise más y no supe encontrar mi lugar, entender que no era correcto compararla con mujeres del pasado, porque ellas tenían cosas buenas y ella otras mejores. Todas resultan ser diferentes, en el fondo. Fui yo quien no respetó su lugar.
Que alguien más tocara a la tercera en cuestión. La más estúpida de todas. Ocurrió que en la primera etapa de salir con la persona traicionada me alejé de la tercera y fue la mejor decisión que pude tomar, eso mismo afectó para bien todos los pensamientos, me sentía fresco para salir adelante. Pero entre la primera y segunda etapa, cometí un error. Mi abuela murió y me sentí solo, ella llamó (su madre también había muerto) y vino a casa. Pasó la estupidez y bueh. Cuando volví con Kaze, no dejé de tener contacto con X, seguimos hablando y comenzó a hablar de salir con alguien. Nunca voy a entender ésta razón, fue inconsciente más que nada, mi cabeza ya se encontraba en un estado rayado y la idea se había apoderado de mí. No sé, fue más importante que pelear por Kaze. Mentira, sí peleaba... de hecho, cometí estupideces en nombre de la relación, con intenciones buenas que no fueron juzgadas como tales. En fin. No era necesario llegar tan lejos, pero lo hice y cuando pasaba por esos momentos, a mi cabeza le importaba todo nada, no lo sé... simplemente dejaba que pasara. Fueron dos veces durante la segunda etapa. No quise verla haciendo más cagadas de las que ya había hecho.
Esa fue la tercera y más estúpida de todas. Era consciente de que X no tenía la capacidad de llevar una vida austera (aún no puede) y, en mi afán de no verla pisar el palito nuevamente, la sobreprotegí hasta el punto del ridículo. En éste punto me miro y no puedo creerme tan humano. La culpa fue mía, porque canalicé parte de la energía para pelear por mi actual relación de aquel entonces hacia un caso que ya se encontraba perdido y que no me incumbía. Fui yo quien no supo separar los tantos.
Y las consecuencias se hicieron notar, mucho. El resultado fue previsible, perdí a Kaze (de hecho, la dejé yo, aún amándola), volví con X y hoy en día sigo sufriendo la falta de amor. Día a día intento sobrellevar el error que cometí, de hecho me he vuelto más duro con la cuestión, el sexo es completamente sagrado y una mierda, a su vez, soy más extremista que nunca. No encuentro mi centro y sé que estoy pagando minuto a minuto, segundo a segundo, lo que hice. Una lástima, en verdad, porque si bien mi vida no ha sido impecable, no tengo persona que me haya conocido antes de los 28 años vividos y que me reclame deudas de vida o reparación de error alguno. Y por un mísero año de ella, se dió todo vuelta, perdí el rumbo, las ganas y la confianza.
Y lo peor de todo es que, también cargo con la culpa.
Odio ser vessel.
Si alguna vez lo leés, quiero que sepas que cada vez que quise decírtelo vos no me dejaste o mi garganta puso un nudo entre los dos.
Espero algún día me perdones o yo mismo, me perdone.
G
Una vez fui infiel.
Creo que, la infidelidad fue hecha para aquellos que no se asustan con el término, también para aquellos que no usan mucho la consciencia o para los que no la consideran como tal. No se ofendan, es mi punto de vista y ahí se termina la cuestión.
Pero no para mí. Supongo que quieren la versión larga, ¿no? (¿A quién le hablo? ¿Quién me lee?) No, no voy con la larga ni con la de los nombres.
En algún momento, sentí tres cosas:
- Que no podía lidiar con el forreo previamente sufrido, por falta de madurez.
- Que faltaba pasión por parte de mi pareja.
- Que no quería que alguien más tocara a la tercera en cuestión.
Por las tres asumo la culpa y jamás se la echaría a alguien más. Es cierto que han habido momentos en los que reclamé parte de ella y la verdad es que todos tenemos responsabilidad por nuestras acciones y por las ajenas (asúmanlo), pero en el fondo o mejor dicho, al final, la decisión siempre fue mía. Y no fui lo suficientemente estúpido como para no tener la capacidad de elegir bien. Lo hice porque en ése momento quise hacerlo, por más que me deje como el peor, no pretendo asumir inocencia al respecto.
No quise lidiar con el forreo previo porque llevé años de soportar subestimación por parte de parejas, amigos, amigas, familiares, etc. Siempre me han subestimado y siempre he sido lo sufientemente débil como para dejar que me afecte (si mal no recuerdo, todo comenzó por culpa de la falta de atención). No fui caritativo por naturaleza, nada de ser un Gandhi o similares, simplemente viví y modifiqué para bien la vida de todos aquellos con los que me interrelacioné. Muchos de ellos han sabido darme las gracias o al menos, reconocerlo, pero... la mayor parte (y ésto es el 50% + 1) me ha desestimado, inconsciente o no, pero lo ha hecho. He dado una cantidad grandísima de atención y cuidados, tal vez como ningún otro y sin embargo, me han tirado como si nada. Incluso, en mis peores momentos, me han abandonado también pero, ¿no suele suceder eso a menudo? No sé, hasta aquí aclaré.
Esa fue la primera razón. Tenía la paciencia completamente agotada de no tener enfrente a una persona que tuviera que equivocarse feo o perder para darse cuenta de actuar bien o mejor. La culpa fue mía, porque no supe determinar los momentos ni los permisos del usuario por sobre la vida Gabrieliana. Yo fui quien lo permitió.
Faltaba pasión por parte de mi pareja. Comparaba constantemente sus acciones con todas aquellas que pasaron por mis brazos. Yo tenía un nivel de cariño que todo el tiempo exponía en mi cabeza, que analizaba en ésa segunda etapa fatídica a cada instante, pretendiendo obtener el cambio exacto por mis demostraciones. Me estaba volviendo exigente, cuestión que con anterioridad no había asomado siquiera por mis pensamientos. Quería lo mismo que daba (inconscientemente) y lo quería ya. Y no lo obtenía, según mi propio medidor de retribución, pero, ¡si antes daba mi vida y no pedía algo a cambio! Bueno, un poco de cariño tal vez... de hecho, me dejó en la primera etapa (ella) porque sentía que no podía retribuir todo lo que le daba.
Esa fue la segunda razón. Me volví exigente y de pronto, ella no me alcanzaba. Ni ella, ni alguna otra, como hoy me pasa. Para nada fue su culpa, ella daba lo que tenía a su alcance y no todos damos más de lo que podemos, siquiera haciendo sacrificio a veces. La culpa fue mía, porque la comprendí, porque quise más y no supe encontrar mi lugar, entender que no era correcto compararla con mujeres del pasado, porque ellas tenían cosas buenas y ella otras mejores. Todas resultan ser diferentes, en el fondo. Fui yo quien no respetó su lugar.
Que alguien más tocara a la tercera en cuestión. La más estúpida de todas. Ocurrió que en la primera etapa de salir con la persona traicionada me alejé de la tercera y fue la mejor decisión que pude tomar, eso mismo afectó para bien todos los pensamientos, me sentía fresco para salir adelante. Pero entre la primera y segunda etapa, cometí un error. Mi abuela murió y me sentí solo, ella llamó (su madre también había muerto) y vino a casa. Pasó la estupidez y bueh. Cuando volví con Kaze, no dejé de tener contacto con X, seguimos hablando y comenzó a hablar de salir con alguien. Nunca voy a entender ésta razón, fue inconsciente más que nada, mi cabeza ya se encontraba en un estado rayado y la idea se había apoderado de mí. No sé, fue más importante que pelear por Kaze. Mentira, sí peleaba... de hecho, cometí estupideces en nombre de la relación, con intenciones buenas que no fueron juzgadas como tales. En fin. No era necesario llegar tan lejos, pero lo hice y cuando pasaba por esos momentos, a mi cabeza le importaba todo nada, no lo sé... simplemente dejaba que pasara. Fueron dos veces durante la segunda etapa. No quise verla haciendo más cagadas de las que ya había hecho.
Esa fue la tercera y más estúpida de todas. Era consciente de que X no tenía la capacidad de llevar una vida austera (aún no puede) y, en mi afán de no verla pisar el palito nuevamente, la sobreprotegí hasta el punto del ridículo. En éste punto me miro y no puedo creerme tan humano. La culpa fue mía, porque canalicé parte de la energía para pelear por mi actual relación de aquel entonces hacia un caso que ya se encontraba perdido y que no me incumbía. Fui yo quien no supo separar los tantos.
Y las consecuencias se hicieron notar, mucho. El resultado fue previsible, perdí a Kaze (de hecho, la dejé yo, aún amándola), volví con X y hoy en día sigo sufriendo la falta de amor. Día a día intento sobrellevar el error que cometí, de hecho me he vuelto más duro con la cuestión, el sexo es completamente sagrado y una mierda, a su vez, soy más extremista que nunca. No encuentro mi centro y sé que estoy pagando minuto a minuto, segundo a segundo, lo que hice. Una lástima, en verdad, porque si bien mi vida no ha sido impecable, no tengo persona que me haya conocido antes de los 28 años vividos y que me reclame deudas de vida o reparación de error alguno. Y por un mísero año de ella, se dió todo vuelta, perdí el rumbo, las ganas y la confianza.
Y lo peor de todo es que, también cargo con la culpa.
Odio ser vessel.
Si alguna vez lo leés, quiero que sepas que cada vez que quise decírtelo vos no me dejaste o mi garganta puso un nudo entre los dos.
Espero algún día me perdones o yo mismo, me perdone.
G
Ergo Proxy
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Me pregunto... no, antes quiero saber si sufro de lagunas o algo por el estilo...
Porque, creo que me estoy volviendo loco, porque quise alejar a la gente que tenía a mi lado pero sufro el costado vessel de la cuestión: soy humano y mi mente tiene que adaptarse a las deficiencias carnales (y no hablo de sexo) o emocionales para cada cuestión. Creo que lo corrrecto fue querer alejar a tal o cual persona para que deje de incordiar en mi vida y luego buscar nueva gente... o no, ¿cómo era el plan? ¿Tenía uno? O simplemente incurrí en esas acciones que no requieren de la medición de consecuencias de antemano?
En la mayoría de los casos, me olvido de aquellos que hicieron cosas por mí sin siquiera interesarse por algo a cambio y que, aún así, les fallé. Esos si me tocan la consciencia constantemente o al menos, cuando los pienso (suele suceder en la mayor parte del día) y me torturo, me TORTURO TODO EL PUTO DÍA, ya lo dije, shhhh, callate G... El resto que se vaya a la mierda, sí, eso.
Pero, G, ¿por qué no querés tomar decisiones complicadas que antes tomabas de manera simple? ¿Qué te pasó? ¿Sos el viejo hermitaño que a todos odia o un incordio al mismo tiempo? Si tanto lo molestás, tendrías que acortar tu vida, quitate de su medio, no le robes más tiempo, tampoco plata al resto de tus hermanos, ¿no ves que Ariel quiere vivir en tu lugar, Yanina quiere que la dejes gastar servicios sin siquiera pagar un mango y Flavia vivir otra vez acá y hacerle la vida imposible a todos los que tenga a su alrededor? Todos quieren algo para sí mismos.
Empecé con Luis Fonsi y su "Llueve por dentro" y ahora con Radiohead, "Paranoid Android", un desastre, tengo éste instante de locura en el cual debería de cerrar la página y dejar todo en la nada.
Voy a hacer todo eso, pero antes me quedo pensando, menguando la histeria, antes... antes no era así, antes reía más y hacía reir al resto, PUTA MADREEEEE, me extraño, los odio y me odio, odio ser un vessel y probablemente ustedes sean todos inocentes, porque yo no dejo de pensar en que me parezco más a mi viejo pero con la diferencia de que sí tengo consciencia.
G
Me pregunto... no, antes quiero saber si sufro de lagunas o algo por el estilo...
Porque, creo que me estoy volviendo loco, porque quise alejar a la gente que tenía a mi lado pero sufro el costado vessel de la cuestión: soy humano y mi mente tiene que adaptarse a las deficiencias carnales (y no hablo de sexo) o emocionales para cada cuestión. Creo que lo corrrecto fue querer alejar a tal o cual persona para que deje de incordiar en mi vida y luego buscar nueva gente... o no, ¿cómo era el plan? ¿Tenía uno? O simplemente incurrí en esas acciones que no requieren de la medición de consecuencias de antemano?
En la mayoría de los casos, me olvido de aquellos que hicieron cosas por mí sin siquiera interesarse por algo a cambio y que, aún así, les fallé. Esos si me tocan la consciencia constantemente o al menos, cuando los pienso (suele suceder en la mayor parte del día) y me torturo, me TORTURO TODO EL PUTO DÍA, ya lo dije, shhhh, callate G... El resto que se vaya a la mierda, sí, eso.
Pero, G, ¿por qué no querés tomar decisiones complicadas que antes tomabas de manera simple? ¿Qué te pasó? ¿Sos el viejo hermitaño que a todos odia o un incordio al mismo tiempo? Si tanto lo molestás, tendrías que acortar tu vida, quitate de su medio, no le robes más tiempo, tampoco plata al resto de tus hermanos, ¿no ves que Ariel quiere vivir en tu lugar, Yanina quiere que la dejes gastar servicios sin siquiera pagar un mango y Flavia vivir otra vez acá y hacerle la vida imposible a todos los que tenga a su alrededor? Todos quieren algo para sí mismos.
Empecé con Luis Fonsi y su "Llueve por dentro" y ahora con Radiohead, "Paranoid Android", un desastre, tengo éste instante de locura en el cual debería de cerrar la página y dejar todo en la nada.
Voy a hacer todo eso, pero antes me quedo pensando, menguando la histeria, antes... antes no era así, antes reía más y hacía reir al resto, PUTA MADREEEEE, me extraño, los odio y me odio, odio ser un vessel y probablemente ustedes sean todos inocentes, porque yo no dejo de pensar en que me parezco más a mi viejo pero con la diferencia de que sí tengo consciencia.
G
La lluvia y su reminiscencia
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Me desperté y senté frente a la laptop, miré unas cuantas pavadas, descomprimí el archivo "The Return Of The King" y lo probé. Todo bien. Entré a otra página, miré unas fotos... je, qué bien me veía, divertido, siempre dispuesto a resaltar con un gesto, una acción, un abrazo. Y por sobre todo, antes hacía que a todos les importara.
Sí, eso, que a todos les importara.
Me extraño. Y luego, extraño todas aquellas situaciones que generé. Hasta hace un par de años atrás creaba en cantidades y paralelamente iba destruyéndolo por su propia paradoja (eso es otra historia) pero al menos, quedaba tiempo para disfrutar pequeñas partículas de felicidad, Dios... cómo la extraño y cómo me extraño dentro de su vida.
Extraño todo, todo porque miro a través de la ventana y veo la lluvia, siempre en su afán de pegar melancolía a los que sufrimos de sensiblería (estupidos, idiotas, no merecemos vivir). Es increíble ver a los gatos bajo el gran ficus y la lluvia que no llega sobre ellos, supongo que aunque quisieran, no sufrirían de melancolía.
A veces pienso en introducir una lapicera en mi cabeza y ver si le pego a la zona que piensa de más.
Pero sólo son palabras, claro que es mejor quedarse encerrado en casa, lamentando todo, odiando a todos, intentando nada de nada.
Tengo ganas de escribir y muchas. Pero no sé si las quiero para alguien más. Creo que sólo las doy para un millón de Gabus más.
G
Me desperté y senté frente a la laptop, miré unas cuantas pavadas, descomprimí el archivo "The Return Of The King" y lo probé. Todo bien. Entré a otra página, miré unas fotos... je, qué bien me veía, divertido, siempre dispuesto a resaltar con un gesto, una acción, un abrazo. Y por sobre todo, antes hacía que a todos les importara.
Sí, eso, que a todos les importara.
Me extraño. Y luego, extraño todas aquellas situaciones que generé. Hasta hace un par de años atrás creaba en cantidades y paralelamente iba destruyéndolo por su propia paradoja (eso es otra historia) pero al menos, quedaba tiempo para disfrutar pequeñas partículas de felicidad, Dios... cómo la extraño y cómo me extraño dentro de su vida.
Extraño todo, todo porque miro a través de la ventana y veo la lluvia, siempre en su afán de pegar melancolía a los que sufrimos de sensiblería (estupidos, idiotas, no merecemos vivir). Es increíble ver a los gatos bajo el gran ficus y la lluvia que no llega sobre ellos, supongo que aunque quisieran, no sufrirían de melancolía.
A veces pienso en introducir una lapicera en mi cabeza y ver si le pego a la zona que piensa de más.
Pero sólo son palabras, claro que es mejor quedarse encerrado en casa, lamentando todo, odiando a todos, intentando nada de nada.
Tengo ganas de escribir y muchas. Pero no sé si las quiero para alguien más. Creo que sólo las doy para un millón de Gabus más.
G
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