.
Cuando voy por la calle y una idea estúpida me hace sonreír, me siento pequeño, delante de los demás. Claro que, cuando paso al lado de ellos, recupero la altura psicológica. Y luego esquivás una mujer que acaba de salir de un edificio y se para en tu camino, ajena al movimiento perpendicular de la acera. El zig zag no termina con ella, sino que se intensifica en el siguiente encuentro, cuando esquivás dos amigos, charlando del lado opuesto, obligándote a trazar esa S que se dibuja en tu mente y echa unas cuantas maldiciones, en el fondo del cajón.
Es divertido definir mi paso por este mundo, con un solo párrafo.
Y a veces, tengo esos días en los cuales no me encuentro en mis cabales como para realizar un post, aunque no sea excusa. La idea sería estar fresco, echarme una revolcada entre letras y palabras, para luego prenderme un cigarrillo y olvidarme el nombre del post.
Bueno, es un tanto figurativo y exagerado.
Al menos, dejé claro mi punto.
Además, "revolcar" no es una palabra que acostumbro a usar y últimamente, procuro elegirlas con mucho cuidado, ya que cada oración requiere el punto exacto de énfasis. Incluso los puntos suspensivos dejaron de tener pase libre en mi mundo, ahora tienen que realizar un control de alcoholemia y volver a casa antes de las doce.
¿Tengo objetivo con éste post? A estas alturas, ya no lo creo. Hoy es uno de esos días en los que me levanto tranquilo y las anomalías de mi trabajo me atraen hacia el agujero negro, definiendo lo que sienta el resto de la tarde. Ahora que lo pienso, una buena revolcada es lo que necesito, cuando la realidad tiene envidia de mis días tranquilos. Consultaría mi guía de teléfonos pero, tú sabes... no tengo libretita... cof cof.
Ahora que lo pienso, la gente que escucha reggaetón es como la misma que te predica religión sin que se los pidas. La ponen a todo lo que da, sin darse cuenta de que es el bombo lo que les atrae más, así como la idea de perdurar en ésta vida, pasando a la siguiente...
Jaja, si, como existiera una siguiente.
Mejor preguntémosle a la manzana que se pudrió.
Algún día hablaré de mis mayores temores. Por lo pronto, seguiré observando al mundo con mi toque gabrieliano, ya que todo se define desde mi altura psicológica, quizá la etiqueta más paquetona y estúpida que mi autoestima jamás haya creado.
G
miércoles, 6 de marzo de 2019
viernes, 1 de febrero de 2019
Práctica irrelevante
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Existen frases que me han dicho, de manera directa o indirecta, de las cuales jamás he dado paso al olvido. Simplemente quedaron ahí, entre el silencio y una buena canción de The Pillows, listas para ser miradas de reojo, sin siquiera haberse quitado el saco. A veces, me pongo redundante y les pido que repitan una vez más lo grabado. Y les digo, me gusta recordar ciertas frases claves, incluso las que me cayeron mal o me desearon el mal del mundo entero.
En este momento, me viene a la cabeza "te vas a hundir sólo en tu soledad". Algo así, ya no defiendo las redundancias ajenas.
Aunque es irrelevante, al final, porque el juzgar a alguien más que uno no tiene verdadero significado, sólo el ser una extensión del brazo de dicha emoción; un "impulso", para los amigos. Irrelevante, porque cuando elevás cada acción a la pizarra, el color de la tiza es elegido por un ser humano.
Thank you
my twilight.
Y esa es la verdad.
Otra verdad es que no explayarme demasiado sobre el asunto, va demasiado claro el mensaje. Simplemente creo que, al final, todo se parece, todo se repite y nada vale la pena, al menos en cuanto a inversión emocional. No es que no quiera invertir, de alguna manera hay que vivir, sólo que... no se, llegué a un punto en el que "prueba y error" me da más disgustos que placeres.
Y para placer, no necesito ponerte un nombre.
Thank
you
my twilight.
G
Existen frases que me han dicho, de manera directa o indirecta, de las cuales jamás he dado paso al olvido. Simplemente quedaron ahí, entre el silencio y una buena canción de The Pillows, listas para ser miradas de reojo, sin siquiera haberse quitado el saco. A veces, me pongo redundante y les pido que repitan una vez más lo grabado. Y les digo, me gusta recordar ciertas frases claves, incluso las que me cayeron mal o me desearon el mal del mundo entero.
En este momento, me viene a la cabeza "te vas a hundir sólo en tu soledad". Algo así, ya no defiendo las redundancias ajenas.
Aunque es irrelevante, al final, porque el juzgar a alguien más que uno no tiene verdadero significado, sólo el ser una extensión del brazo de dicha emoción; un "impulso", para los amigos. Irrelevante, porque cuando elevás cada acción a la pizarra, el color de la tiza es elegido por un ser humano.
Thank you
my twilight.
Y esa es la verdad.
Otra verdad es que no explayarme demasiado sobre el asunto, va demasiado claro el mensaje. Simplemente creo que, al final, todo se parece, todo se repite y nada vale la pena, al menos en cuanto a inversión emocional. No es que no quiera invertir, de alguna manera hay que vivir, sólo que... no se, llegué a un punto en el que "prueba y error" me da más disgustos que placeres.
Y para placer, no necesito ponerte un nombre.
Thank
you
my twilight.
G
viernes, 25 de enero de 2019
Anhelo de saltar
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Trilogía: parte tres.
Últimamente, tengo en mi cabeza la frase "chupame un huevo" y es lo que le contestaría a mucha gente. Bueno, a unos cuantos ya lo hice, pero existen otros/as a los que les debo una buena puteada.
No, no quiero empezar el blog así, aunque siempre acudí a la honestidad. A muchos no les va a gustar lo que tengo para decir, de la manera en la que voy a hacerlo o si envuelvo demasiado sentimiento en el medio, pero jamás voy a ser careta, jamás voy a terminar esa última afirmación con puntos suspensivos. En contrapartida, tengo el mundo de la mesa redonda a tus pies, puedo ser el resto de los monos que no se saltan los modales, puedo defenderte y enseñarte a hacerlo, cocinar para todos o hacer chistes mientras muero a retorcijones.
Pará un toque.
¿Por qué decido apagarme tanto? ¿Qué me hizo la vida para esconder lo negar de mí? El otro día hablaba con alguien que hacía tiempo no veía y notaba la ventaja de vivir apagado, lejos de problemas mundanos. La vida es constante prueba y error, no lo niego y aún así, nada enciende el motor. La llave está en mi, bla bla bla, eso lo sé, viví algo, probé de todo un poco. Pero sin una real motivación, no sé.
Quisiera tener una razón para cambiar ése último punto por una coma.
Tal vez esté demasiado en mi cabeza, tal vez me deje absorber demasiado por las faltas de los demás. Estuve toda la vida solo como para no seguir jugando en equipo. Demasiadas trabas, demasiados malos pasos, tal vez no tenga una buena manera de ser y sea un careta, sin darme cuenta. Tal vez me engañe, constantemente, en vez de ser un líder nato y volver a permitir que todos se arrimen a la mesa, esperando a que diga la siguiente oración.
Pero, a medida que pasan los años, veo más y más soledad. Es inevitable.
En el fondo, no importa lo poco que hagan los demás, sino que soy incapaz de ignorarlo y volver algo bueno de ello.
Tengo que saltar, otra vez.
Tengo que saltar.
G
Trilogía: parte tres.
Últimamente, tengo en mi cabeza la frase "chupame un huevo" y es lo que le contestaría a mucha gente. Bueno, a unos cuantos ya lo hice, pero existen otros/as a los que les debo una buena puteada.
No, no quiero empezar el blog así, aunque siempre acudí a la honestidad. A muchos no les va a gustar lo que tengo para decir, de la manera en la que voy a hacerlo o si envuelvo demasiado sentimiento en el medio, pero jamás voy a ser careta, jamás voy a terminar esa última afirmación con puntos suspensivos. En contrapartida, tengo el mundo de la mesa redonda a tus pies, puedo ser el resto de los monos que no se saltan los modales, puedo defenderte y enseñarte a hacerlo, cocinar para todos o hacer chistes mientras muero a retorcijones.
Pará un toque.
¿Por qué decido apagarme tanto? ¿Qué me hizo la vida para esconder lo negar de mí? El otro día hablaba con alguien que hacía tiempo no veía y notaba la ventaja de vivir apagado, lejos de problemas mundanos. La vida es constante prueba y error, no lo niego y aún así, nada enciende el motor. La llave está en mi, bla bla bla, eso lo sé, viví algo, probé de todo un poco. Pero sin una real motivación, no sé.
Quisiera tener una razón para cambiar ése último punto por una coma.
Tal vez esté demasiado en mi cabeza, tal vez me deje absorber demasiado por las faltas de los demás. Estuve toda la vida solo como para no seguir jugando en equipo. Demasiadas trabas, demasiados malos pasos, tal vez no tenga una buena manera de ser y sea un careta, sin darme cuenta. Tal vez me engañe, constantemente, en vez de ser un líder nato y volver a permitir que todos se arrimen a la mesa, esperando a que diga la siguiente oración.
Pero, a medida que pasan los años, veo más y más soledad. Es inevitable.
En el fondo, no importa lo poco que hagan los demás, sino que soy incapaz de ignorarlo y volver algo bueno de ello.
Tengo que saltar, otra vez.
Tengo que saltar.
G
lunes, 7 de enero de 2019
Colectivos de palabra
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Trilogía: parte dos.
A veces quisiera cerrar mi cabeza y ponerle pausa a todas esas teorías que vienen comprobándose últimamente, sin parar. La lógica tiene sus ventajas, pero su defecto más grande es que carece de sentimientos, de "roce", te escupe la verdad como la necesitás pero sin contemplar que tal vez, ese mismo día, falleció alguien importante.
Como ejemplo.
Digo esto porque mi visión del mundo se ha vuelto más caótica, en éstos últimos años y no por negatividad, sino como consecuencia al encontrarle una vuelta a la vida y mi papel en ella. Al final, me di cuenta de que no soy más que un muñequito de papel, caminando entre rocas, temiéndole al tsunami de influencias que azotan las orillas. Y a veces creo que no tengo la capacidad para soportar tanta lógica, en consecuencia, tantos cambios, que toda mi vida voy a ser un muñequito de papel, todo garabateado y con manchas de café. No puedo evitar creer que la vida es únicamente para vivirla, que no existe trascendencia si tus alrededores no quieren respirar la tuya, porque siempre nace el egoísmo antes que tu nombre y si alguien no da algo por vos, para qué abandonar tus propias venas.
No se qué digo o no quiero afrontar las consecuencias de lo que digo, porque no le temo a los enemigos, pero si al olvido, no tener al comienzo del día un árbol que me de sombra, una rosa que me clave una espina. He dicho demasiado.
Por eso me sumerjo en los juegos, porque es el único lugr donde termino jugando en equipo.
Y empezar el año solo no me molesta, sí el hecho de saber que existen personas que se toman colectivos de palabra.
G
Trilogía: parte dos.
A veces quisiera cerrar mi cabeza y ponerle pausa a todas esas teorías que vienen comprobándose últimamente, sin parar. La lógica tiene sus ventajas, pero su defecto más grande es que carece de sentimientos, de "roce", te escupe la verdad como la necesitás pero sin contemplar que tal vez, ese mismo día, falleció alguien importante.
Como ejemplo.
Digo esto porque mi visión del mundo se ha vuelto más caótica, en éstos últimos años y no por negatividad, sino como consecuencia al encontrarle una vuelta a la vida y mi papel en ella. Al final, me di cuenta de que no soy más que un muñequito de papel, caminando entre rocas, temiéndole al tsunami de influencias que azotan las orillas. Y a veces creo que no tengo la capacidad para soportar tanta lógica, en consecuencia, tantos cambios, que toda mi vida voy a ser un muñequito de papel, todo garabateado y con manchas de café. No puedo evitar creer que la vida es únicamente para vivirla, que no existe trascendencia si tus alrededores no quieren respirar la tuya, porque siempre nace el egoísmo antes que tu nombre y si alguien no da algo por vos, para qué abandonar tus propias venas.
No se qué digo o no quiero afrontar las consecuencias de lo que digo, porque no le temo a los enemigos, pero si al olvido, no tener al comienzo del día un árbol que me de sombra, una rosa que me clave una espina. He dicho demasiado.
Por eso me sumerjo en los juegos, porque es el único lugr donde termino jugando en equipo.
Y empezar el año solo no me molesta, sí el hecho de saber que existen personas que se toman colectivos de palabra.
G
domingo, 30 de diciembre de 2018
Ojos vidriosos
.
Trilogía: parte uno.
¿A quién le importa leer la primera parte de una opinión solitaria sobre las fiestas? El cerebro se me está apagando antes de empezar, les advierto y no sé si es peor que soltar la lengua... dejar que los impecables azulejos se pueblen de equis, marcadas violentamente con polvo de ladrillo.
Sep, ¿a quién le importa la alegoría?
Lo más triste, es que te acostumbrás a recibir opiniones con ojos vidriosos sobre este blog, tanto que le pierdo el gusto a seguir escribiendo en él. Claro, esa es mi parte humana, la que se pinta la mejilla con aceite de pescado y le grita al mundo "¡MÍRENME! ¡MÍRENME!" Es natural ser uno más del montón, que busca atención, una simple opinión que no me haga sentir solo en el mundo pero, ah... estamos solos, ya sea por decisión propia o diferencia de gustos con terceros.
El punto es, que llegan las fiestas y mi único deseo es pasarlas a mi manera, tranquilo. Pero con las manos atadas, económicamente hablando, no puedo tomar decisión alguna sin que genere un terremoto al otro lado del hemisferio. Y la verdad es que estoy cansado de vivir amistades teóricas, siempre dije que la vida representa los hechos y no las ensaladas que preparan nuestras palabras. ¿Querés preocuparte por alguien? Preocupate a su lado, no a través de un teléfono. ¿Querés saber cómo está? Tocale timbre, demostrale que tu amistad vale un viaje.
Al final, siempre resulta verdad lo fútil que es discutir contra hijos únicos.
¿Qué? ¿Que hable de cómo fueron mis fiestas? Bah, como si les encantara leer la detallada descripción del reggaetón que sonó de fondo, cómo todos metieron la cabeza en sus celulares, tomando cerveza barata, comiéndose todo antes de que mismo el cocinero se siente a la mesa.
¿Pa' qué?
Al fin y al cabo, mis amigos han sido más familia que la propia de sangre, donde a éstas alturas siento que no somos más que un zoo.
Por eso duele ver que tu familia haga lo mismo que tu familia.
Estoy seco de emociones.
G
Trilogía: parte uno.
¿A quién le importa leer la primera parte de una opinión solitaria sobre las fiestas? El cerebro se me está apagando antes de empezar, les advierto y no sé si es peor que soltar la lengua... dejar que los impecables azulejos se pueblen de equis, marcadas violentamente con polvo de ladrillo.
Sep, ¿a quién le importa la alegoría?
Lo más triste, es que te acostumbrás a recibir opiniones con ojos vidriosos sobre este blog, tanto que le pierdo el gusto a seguir escribiendo en él. Claro, esa es mi parte humana, la que se pinta la mejilla con aceite de pescado y le grita al mundo "¡MÍRENME! ¡MÍRENME!" Es natural ser uno más del montón, que busca atención, una simple opinión que no me haga sentir solo en el mundo pero, ah... estamos solos, ya sea por decisión propia o diferencia de gustos con terceros.
El punto es, que llegan las fiestas y mi único deseo es pasarlas a mi manera, tranquilo. Pero con las manos atadas, económicamente hablando, no puedo tomar decisión alguna sin que genere un terremoto al otro lado del hemisferio. Y la verdad es que estoy cansado de vivir amistades teóricas, siempre dije que la vida representa los hechos y no las ensaladas que preparan nuestras palabras. ¿Querés preocuparte por alguien? Preocupate a su lado, no a través de un teléfono. ¿Querés saber cómo está? Tocale timbre, demostrale que tu amistad vale un viaje.
Al final, siempre resulta verdad lo fútil que es discutir contra hijos únicos.
¿Qué? ¿Que hable de cómo fueron mis fiestas? Bah, como si les encantara leer la detallada descripción del reggaetón que sonó de fondo, cómo todos metieron la cabeza en sus celulares, tomando cerveza barata, comiéndose todo antes de que mismo el cocinero se siente a la mesa.
¿Pa' qué?
Al fin y al cabo, mis amigos han sido más familia que la propia de sangre, donde a éstas alturas siento que no somos más que un zoo.
Por eso duele ver que tu familia haga lo mismo que tu familia.
Estoy seco de emociones.
G
jueves, 29 de noviembre de 2018
Familia devaluada
.
Te cambio la página de compras por este blog.
Hay veces en las que me pongo mal y simplemente dejo salir el mambo, descargo a solas pero razonando el bajón, repitiéndome una y otra vez que es la manera correcta, que necesito vaciarme de energía negativa y todas esas mierdas reales.
Perdón blog, el diccionario fue inventado por alguna razón.
Ser hijo mayor es una de las peores cosas que te pueda pasar. Por lo general, las expectativas van depositadas 100% en vos, todos los palazos y las presiones van con rigor, los castigos son tremendamente severos y nadie está ahí para explicarte que en realidad, las marcas moradas en tu cuerpo son descargas emocionales de tus padres, que no logran llevarse bien entre sí. Claro que, con el pasar de los años, es algo que lográs razonar e ignorar, al seguir con tu vida.
Pero... de vez en cuando, la familia del viejo mundo se te pega y llega el momento de interactuar nuevamente, de crear esa dependencia innecesaria, porque tus viejos son iguales a cualquier otra persona, seres humanos que te trajeron al mundo y con los que no tuviste elección al formar un vínculo, aunque te duela, literalmente, lo que hagan para "ayudarte".
A veces, cuando digo una blasfemia, tengo ganas de encojerme de hombros.
El punto es, que las relaciones familiares se suponen que funcionan, hasta que no. No nos olvidemos que somos seres egoístas y que no nos gusta que nos nieguen ideas. Yo no busco aprobación, tal vez un favor que me sirva de regalo de cumpleaños. Y este año algo hice mal, porque ni torta de cumpleaños tuve, ni de mi familia. Lo gracioso es, que durante años me sangró el cfjlsdjkfsdklajfjlaksdfjasdlkfjkljasdjkfjklsdfjksdjkfsdlkfjaslkdfjsldkfjsldkjfsdlkjsjkl por la familia y de repente, toca la puerta y entra un pelotudo con remordimientos a cagarme a trompadas, porque le hizo caso a un falso rumor. Cuando me pongo a pensar, más me veo como mártir, pero no uno de esos que van camino a ser admirados, sino como el "estúpilotudo" que no logró algo con su sacrificio, sino que eligió el peor momento para hacerlo.
I'M FINE, I SWEAR.
Ponele.
Por eso, cuando me vienen con palabras dulces, no me las creo. Yo no dejé de creer en las cosas buenas de la vida, pero sí estoy seguro de que estamos rodeados de giles, que no saben apreciar tus virtudes. Por ende, pienso en la mayoría de las personas, familia incluida, como ceros y unos, como borradores a punto de, aristas de filósofos que nadie conoce.
Hace rato que dejé de creerle a la religión.
A la religión como hombre.
Mi persona vale más que cualquier otra, respirando.
G
Te cambio la página de compras por este blog.
Hay veces en las que me pongo mal y simplemente dejo salir el mambo, descargo a solas pero razonando el bajón, repitiéndome una y otra vez que es la manera correcta, que necesito vaciarme de energía negativa y todas esas mierdas reales.
Perdón blog, el diccionario fue inventado por alguna razón.
Ser hijo mayor es una de las peores cosas que te pueda pasar. Por lo general, las expectativas van depositadas 100% en vos, todos los palazos y las presiones van con rigor, los castigos son tremendamente severos y nadie está ahí para explicarte que en realidad, las marcas moradas en tu cuerpo son descargas emocionales de tus padres, que no logran llevarse bien entre sí. Claro que, con el pasar de los años, es algo que lográs razonar e ignorar, al seguir con tu vida.
Pero... de vez en cuando, la familia del viejo mundo se te pega y llega el momento de interactuar nuevamente, de crear esa dependencia innecesaria, porque tus viejos son iguales a cualquier otra persona, seres humanos que te trajeron al mundo y con los que no tuviste elección al formar un vínculo, aunque te duela, literalmente, lo que hagan para "ayudarte".
A veces, cuando digo una blasfemia, tengo ganas de encojerme de hombros.
El punto es, que las relaciones familiares se suponen que funcionan, hasta que no. No nos olvidemos que somos seres egoístas y que no nos gusta que nos nieguen ideas. Yo no busco aprobación, tal vez un favor que me sirva de regalo de cumpleaños. Y este año algo hice mal, porque ni torta de cumpleaños tuve, ni de mi familia. Lo gracioso es, que durante años me sangró el cfjlsdjkfsdklajfjlaksdfjasdlkfjkljasdjkfjklsdfjksdjkfsdlkfjaslkdfjsldkfjsldkjfsdlkjsjkl por la familia y de repente, toca la puerta y entra un pelotudo con remordimientos a cagarme a trompadas, porque le hizo caso a un falso rumor. Cuando me pongo a pensar, más me veo como mártir, pero no uno de esos que van camino a ser admirados, sino como el "estúpilotudo" que no logró algo con su sacrificio, sino que eligió el peor momento para hacerlo.
I'M FINE, I SWEAR.
Ponele.
Por eso, cuando me vienen con palabras dulces, no me las creo. Yo no dejé de creer en las cosas buenas de la vida, pero sí estoy seguro de que estamos rodeados de giles, que no saben apreciar tus virtudes. Por ende, pienso en la mayoría de las personas, familia incluida, como ceros y unos, como borradores a punto de, aristas de filósofos que nadie conoce.
Hace rato que dejé de creerle a la religión.
A la religión como hombre.
Mi persona vale más que cualquier otra, respirando.
G
viernes, 12 de octubre de 2018
Desorden mental
.
"... como son los niños, que aún no desarrollaron su cerebro del todo o no acumularon la experiencia necesaria como para tomar decisiones, basadas en patrones que se repiten, una y otra vez, como formularios solicitando documentos nuevos o hermanos, en una familia de dieciséis hijos..."
- No me mires así, no quiero salir con vos.
La miro con recelo, absorbiendo la sorpresa en sus cejas.
- No todo en la vida va de interés o de cuerpo...- hago una pausa sin pensar.- A veces, sólo se trata de estar ahí.
Tomo mi abrigo y me voy, dejando en el asiento de enfrente un sueño que ya no puedo etiquetar.
...
El tema es, que todo por definición sigue un patrón, la vida, los peces, los formularios, los liches. La verdad de la milanesa es que veo a la vida como una serie de eventos que se repiten hasta el hartazgo, que puedo señalar a alguien más joven porque yo viví su inminente error. También veo que ciertas actitudes las exagero, porque la falta de orden me vuelve loco, hasta el punto de no soportar un sólo error más, hasta el punto en el que quiero que mi cabeza explote, que vuelen por los aires todas estas manías que estoy escribiendo, porque estoy cansado de vivir entre números impares, que se perdonan unos a otros mientras se apuñalan de frente o por la espalda, que luego se hacen llamar "familia" y se juntan a celebrar el día del extraterrestre...
Necesito respirar.
Muchos sentimientos. Digo, las cosas en mi casa no van bien, en el trabajo tampoco aunque se, por lógica, que los momentos se repiten una y otra vez, la vida va y viene como se le antoja, que mañana comemos caviar y pasado, moscas en aceite. Y por la falta de orden, mis pensamientos, mis acciones, mis emociones, todas alteradas, llenas de nervios y desorden, acudiendo siempre a la misma droga cyber espacial. Mi entorno en general está mal y todas las piezas del reloj se van oxidando, dejando que mi mente piense que aún necesito una compañera, un lugar nuevo, un trabajo nuevo, amigos nuevos...
No es el punto, en realidad, sino que todo va por el lado del orden. Esa es una palabra que me repito mucho, últimamente... "ORDEN, ORDEN, ORDEN"... Porque todo lo es, a mi alrededor. ¿Que si extraño tener otra Carolina? Obviamente que sí, aunque mi necesidad de mujeres haya trascendido el simple gusto carnal: la vida es mucho más que besos y arremetidas, es testimonio, es compañerismo. El resto viene por añadidura.
JAJAJAJAJA.
Parezco uno de esos testigos de jehová.
Algún día hablaré de la religión.
Tengo la mente desordenada, porque mi entorno es un desastre, lleno de papelitos de caldos tras la cocina y despojos de perro por donde caminás. ¿Ves? Tengo que seguir este post pero voy distraído porque los gatos coman, sin que la perra ladrona esa venga y se coma su alimento balanceado. Siempre hay algo, un sentimiento, una pelea, un perro ladrando, un jefe hijo de puta, un estorbo... que se interpone entre mis acciones y el presente. Pero no es el problema, digo... un ignorante viene y me dice que lo detesto porque tengo celos de que todos le perdonen cada vez que va y se droga hasta lo que no posee, robando en el camino, derrochando la buena voluntad y todo eso, lo que me lleva a pensar que tal vez sí sean celos, porque yo procuro ganarme lo que gasto y de repente, él va y demanda que le den la mitad de mi sueldo para ir a drogarse, cosa que mis parientes no dudan en hacerlo.
Entonces sí, al final me dejo corromper y admito que son celos.
Y no deberían de serlo, porque soy un ser razonable, que piensa de a dos, que procura no ocupar el espacio que le pertenece al otro, que lo respeta, que dice "tenemos" y no "tengo". ¿Sabés qué? Tengo celos, porque toda esta maquinaria me lleva a ser como vos.
La única solución que veo es dejar de fumar, ir a levantar bolsas al puerto y alquilarme un arbusto en 25 de Mayo. Porque toda esta parafernalia diaria me está quitando el aliento y lo que verdaderamente represento.
Un G.
"... como son los niños, que aún no desarrollaron su cerebro del todo o no acumularon la experiencia necesaria como para tomar decisiones, basadas en patrones que se repiten, una y otra vez, como formularios solicitando documentos nuevos o hermanos, en una familia de dieciséis hijos..."- No me mires así, no quiero salir con vos.
La miro con recelo, absorbiendo la sorpresa en sus cejas.
- No todo en la vida va de interés o de cuerpo...- hago una pausa sin pensar.- A veces, sólo se trata de estar ahí.
Tomo mi abrigo y me voy, dejando en el asiento de enfrente un sueño que ya no puedo etiquetar.
...
El tema es, que todo por definición sigue un patrón, la vida, los peces, los formularios, los liches. La verdad de la milanesa es que veo a la vida como una serie de eventos que se repiten hasta el hartazgo, que puedo señalar a alguien más joven porque yo viví su inminente error. También veo que ciertas actitudes las exagero, porque la falta de orden me vuelve loco, hasta el punto de no soportar un sólo error más, hasta el punto en el que quiero que mi cabeza explote, que vuelen por los aires todas estas manías que estoy escribiendo, porque estoy cansado de vivir entre números impares, que se perdonan unos a otros mientras se apuñalan de frente o por la espalda, que luego se hacen llamar "familia" y se juntan a celebrar el día del extraterrestre...
Necesito respirar.
Muchos sentimientos. Digo, las cosas en mi casa no van bien, en el trabajo tampoco aunque se, por lógica, que los momentos se repiten una y otra vez, la vida va y viene como se le antoja, que mañana comemos caviar y pasado, moscas en aceite. Y por la falta de orden, mis pensamientos, mis acciones, mis emociones, todas alteradas, llenas de nervios y desorden, acudiendo siempre a la misma droga cyber espacial. Mi entorno en general está mal y todas las piezas del reloj se van oxidando, dejando que mi mente piense que aún necesito una compañera, un lugar nuevo, un trabajo nuevo, amigos nuevos...
No es el punto, en realidad, sino que todo va por el lado del orden. Esa es una palabra que me repito mucho, últimamente... "ORDEN, ORDEN, ORDEN"... Porque todo lo es, a mi alrededor. ¿Que si extraño tener otra Carolina? Obviamente que sí, aunque mi necesidad de mujeres haya trascendido el simple gusto carnal: la vida es mucho más que besos y arremetidas, es testimonio, es compañerismo. El resto viene por añadidura.
JAJAJAJAJA.
Parezco uno de esos testigos de jehová.
Algún día hablaré de la religión.
Tengo la mente desordenada, porque mi entorno es un desastre, lleno de papelitos de caldos tras la cocina y despojos de perro por donde caminás. ¿Ves? Tengo que seguir este post pero voy distraído porque los gatos coman, sin que la perra ladrona esa venga y se coma su alimento balanceado. Siempre hay algo, un sentimiento, una pelea, un perro ladrando, un jefe hijo de puta, un estorbo... que se interpone entre mis acciones y el presente. Pero no es el problema, digo... un ignorante viene y me dice que lo detesto porque tengo celos de que todos le perdonen cada vez que va y se droga hasta lo que no posee, robando en el camino, derrochando la buena voluntad y todo eso, lo que me lleva a pensar que tal vez sí sean celos, porque yo procuro ganarme lo que gasto y de repente, él va y demanda que le den la mitad de mi sueldo para ir a drogarse, cosa que mis parientes no dudan en hacerlo.
Entonces sí, al final me dejo corromper y admito que son celos.
Y no deberían de serlo, porque soy un ser razonable, que piensa de a dos, que procura no ocupar el espacio que le pertenece al otro, que lo respeta, que dice "tenemos" y no "tengo". ¿Sabés qué? Tengo celos, porque toda esta maquinaria me lleva a ser como vos.
La única solución que veo es dejar de fumar, ir a levantar bolsas al puerto y alquilarme un arbusto en 25 de Mayo. Porque toda esta parafernalia diaria me está quitando el aliento y lo que verdaderamente represento.
Un G.
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