viernes, 2 de junio de 2017

Falta de entrenamiento

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Que esta familia es una mierda, eso quiero decir.

Sí, soy un mal hablado, aunque como ser humano que busca excusas se que en el fondo, también se que esa palabra es la adecuada para describir la situación. Podría llamarlo "redención", pero no es más que una excusa, soy un mal hablado.

Y el punto es que, no existen mejores palabras, a pesar de que las busques por horas.

Una de las tantas problemáticas que he absorbido con el pasar de los años fue la devaluación de actitudes que el ser humano tiende a generar sobre otros, a causa de su baja autoestima. Y opino que es una de las más crueles inintenciones que puedan existir, porque la misma persona que te aprecia se toma dos cervezas y de repente, elige el peor momento para defenestrar tu incapacidad para tener hijos. A veces me pregunto... cómo hace la gente para despertarse al día siguiente y dedicarles un "buen día", me pregunto porqué aplican la psicología sobre drogadictos sin remedio pero no sobre familiares menos fuertes. Me pregunto porqué el ser humano posee la brillante capacidad de dirigir mal las energías, las prácticas y los consuelos. Me pregunto si cada vez que un ser querido pierde el tacto, se abre una puerta al mundo de la oscuridad y una manada de insultos puede ensuciar hasta tu nombre.

Nada de eso, merecido.

En este mismo instante veo a la humanidad como un gran obra teatral, que mezcla todos los estilos y argumentos. Veo que cada uno actúa su papel a la perfección y moldea la forma del siguiente acto de la manera más conveniente para él o ella. Si puedo tener un jacuzzi en la terraza y no pagarte lo que te corresponde por tu trabajo dedicado, mejor. Si puedo ocultar mis falencias nombrando las tuyas, mejor. Si puedo olvidarme que sos hermano, negarte un plato de comida y venerar la ideología de mi padre, mejor. Hagámoslo, porque somos seres humanos, seres humanos que necesitan ser entrenados.

Y esa es la clave, la falta de entrenamiento.

Por eso, esta familia es una mierda.

No me duele el estómago ni el ego, porque no puedo tener hijos. Me duele la actitud o la falta de ella, porque me volví un producto pasado de fecha, descreído de la calidad del mundo y de su cordialidad.

G

lunes, 22 de mayo de 2017

Pasión abstracta

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¿Cuánta pasión es capaz de soportar tu cuerpo?

¿Tanta?

Digo, ¿tanta que la confundís con lujuria? No te recuerdo tan arrogante y desorientada... No hables, dejame escuchar un instante más ese violín... (ahora es cuando llega el crescendo) ¿Podés oír? Es como si el viento te corta la piel del brazo sin producir dolor, como si el alma se dobla en dos y sólo dibujás una sonrisa.

¿Esa es la pasión? Te juro que no hablo de vos, te juro que no sos más que un ejemplo genérico que tomé del estante, una muestra para clientes. Podés darte el uso que prefieras aunque la pasión... oh, la pasión es de madera fina. ¿Sentís que vas a estallar? ¿Sentís cómo el piano apila una absoluta imaginación de sentidos? Nada hay que imaginar, pero hacerlo es poco, la música es la verdadera madre, quien te entiende desde las raíces, quien te llama y te lleva donde más quieras.

Puedo escribir infinitos versos con maestría y, aún así, no podría describir esta pasión. Escucho una llave girar, una puerta expectante. Cerrá los ojos, dejá que el cuerpo mire por vos, ¿sentís la música? Pero claro que son cientos de cosas, porque todo se mezcla cuando se trata de sentimientos. Vos creés que yo te veo como mármol sobre un pedestal, yo creo que no existen ángeles que puedan rivalizar tu belleza y somos objetos abstractos, somos ideas deformes, sin líneas ni sombra, somos palabras que describen diccionarios en blanco, somos nada... somos el universo, somos un punto negro... un punto negro que todos miran y recuerdan.

¿Aún tenés los ojos cerrados? Están llegando las campanas, mientras el piano te acomoda y arropa. Hay silencios que apenas se atreven a mirarnos, hay pensamientos que procuran espiar sobre el hombro de estos susurros. ¿Oís la música? ¿Sentís la pasión? ¿Cuántas ganas tenés de formar parte de mi mundo? Sí, a vos te digo, a la que dejaría todo por una mirada de aprobación, un instante más de absorción. Podemos ser el mundo, si vos lo deseás, podemos crear y desatar emociones extremas.

¿Está bueno eso de ser sólo una lectora?

¿Cuánto coraje hace falta?

¿Creés conocerme?

Respirá profundo.

G

viernes, 12 de mayo de 2017

Sabor a borrador

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"Verás, tu viejo tenía la costumbre de primero pensar mal de la gente y luego, juzgarla como si nunca en su vida se hubiere equivocado. En consecuencia, su dedicación sentimental se dividía entre la responsabilidad y los juicios, algo que repartía en iguales proporciones. Como una persona que te echa en cara las cosas, solamente que esta vez lo hace el marido de tu vieja, la persona que ella misma te enseña a respetar. Y es una lástima, porque los vínculos de familia son los más delicados de tratar y en consecuencia, de enderezar."

Este es uno de esos posts en los que arranco a escribir y continuo sin tomar respiro, hasta el final, para luego mandarlo a borradores. La verdad es que ustedes leen la mitad de lo que escribo y si alguna vez decidiera sacarlos del freezer, tendrían un tópico todos los días. Debo admitir que soy selectivo con lo que posteo, algo que años atrás no hubiera podido realizar con frialdad pero sucede hoy, sucede porque la mente se enfría... no, los impulsos envejecen, la energía no es la misma.

Y es por eso que existen los borradores.

El punto al que quiero llegar muy distinto al comienzo y no puedo evitar sentirme obstruido por la idea de "familia". Veo que la mía está rota, que las bases no son más que pedazos de cristal y que algún día estallará en la cara de unos cuantos. Mi papel es el del tonto, porque no he visto mejoras con el pasar de los años y todo está viniéndose abajo. Claro está que este es el punto en el que no tengor razones para quedarme, más que las de la providencia. Y a pesar de que no dure para siempre, el presente es intenso, salvaje, cubre por momentos todo lo bueno que se encuentra fuera. Qué puedo decir, es como volver del trabajo y encontrarse los platos para lavar.

Bueno, en realidad están para lavar.

También.

La sangre es debilidad.

¿Muy radical? Bueno, todos sabemos que se trata del ser humano, donde unos padres maltratan a sus hijos y otros, son perfectamente empáticos. Es así, no podemos generalizar pero sí categorizar y creo que el punto que busco se adhiere al sentido en el que los planetas de alinean para cada uno. Perdón, demasiada metáfora... quise decir que cada quien se acomoda como puede o cae en el intento, ya que los ejemplos no duran para siempre y mutan, mutan según la personalidad de cada uno. Yo no tengo ejemplos claros a seguir, un plato de comida me llena la panza pero no la mente, aunque la mente no piensa si el estómago se detiene... y la maldita espiral que te tiene agarrado de los huevos.

El tiempo pasa y las cosas cambian, al menos yo me encontré toda la vida rodeado de malos ejemplos y ejemplosechadosencara. Nunca quise recibir un plato de comida y luego, que me digan que la música que escucho es basura. Eso no es crianza, eso es gran falta de modales o respeto.

Al final, no me veo aplicando los mismos ejemplos y tal vez, la falta de hijos me ayudó a no cometer los mismos errores. Otra cuestión es la pedagogía a la que me até desde adolescente, so... mi futuro será diferente, con otro tipo de errores en la cuenta. No es un alivio, sí una vida distinta.

¿Leyeron? Distinta.

Debajo de toda esa capa familiera existen seres humanos y esa es la verdad de la milanesa: la esencia misma de la insuficiencia social.

Perdón si sueno ahogado, pero así es como suenan mis borradores.

G

miércoles, 3 de mayo de 2017

Sacando a pasear las ideas

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No se si identificarme con el silencio de los ajenos o sentir melancolía, por la falta de comunicación.

En la mayoría de los casos, entiendo cuando el rostro de una persona pide a gritos escupir la verdad y la persona elige el silencio. Es más, creo que estoy cansado de que tantas veces no me contesten, que me dejen hablando solo y resumiendo ideas como si fuera la radio (recuerdo que mucha gente le hablaba a la radio, si es que no lo siguen haciendo). Entiendo muy bien que tantos me escuchan y procuran asimilar lo que digo aunque... otros tantos simplemente son diarieros, personas que se autoencasillan en la estupidez de los canales de aire y de veintidós flacos corriendo detrás de una pelota.

Bueno, el arqueros esperan, en realidad.

¿Por qué entro en terreno subjetivo?

Porque necesito probar un punto.

Voy a borrar primero la hipocresía del post, afirmando que toda reflexión arranca desde una mente de corazón incómodo, que no encuentra su lugar dentro de todo aquello que reinó en su entorno y por eones. Más allá de que mi falta de atropello hacia el futuro haya sido apaciguada por la vida común y rutinaria a la que mi familia me ha sometido, admito que mi personalidad es más tradicionalista... no, costumbrista, aunque si mi viejo hubiese sido el dueño de medio país, la historia hubiese resultado distinta, asumo.

Hoy cumplo seis meses con una mujer que todos imaginan inventada y tienen razones suficientes para creerlo. Eso no me concierne, porque he aprendido a separar las historias y conformar solamente el lado de la cinta que me envuelve. Aunque pueda suceder que el día de mañana tenga que pasar por otro proceso de desintoxicación, se que es mi presente y es lo que respiro, lo que siento en carne viva, lo que me aporta momentos de felicidad. Yendo más allá, creo que todos esos pensamientos que me hacen recaer en blog, una y otra vez, no son más que lastre, porque las relaciones que han sido bastardeadas en demasía no resultan más que peso muerto. Bueno, ciertamente es decirlo sin tacto, pero también creo que es exagerado... Sin embargo, denegar mi naturaleza es pecado mayor, porque tengo consciencia y acaba de cumplir treinta y siete años, suficientes como para entender que muchas veces hay que dejar el amor de lado.

Bomba, me tiembla la integridad al decir eso.

Ahora que lo pienso, en mi familia nunca hubo lugar para los escritores.

Aún así, me tomo unos segundos para ver qué es lo que queda en mi cabeza y siguen siendo los mismos valores. Todo está ahí, intacto. Todas las charlas, el parloteo, el amontonamiento de palabras y el ritmo que pocos pueden seguir cuando hablo. Es que tal vez no sea que ellos sean lentos, sino que yo no quiero bajar más un peldaño, que me estoy volviendo cada vez mayor y menos tolerante. ¿Diferencias cuando era joven? Calculo que la energía, que no es la misma. Uno dice, ya no tengo paciencia como antes, pero antes tampoco la tenía y era más obvia, porque invertía energía, mucha energía en que los demás se enterasen. Hoy elijo otro camino, el del silencio... si, el del mismo silencio que muchos me dedican luego de escuchar uno de mis monólogos.

Cuando empecé el post, sabía cómo lo iba a empezar y acarreaba la sensación. Muchas veces llego a este lugar de la misma manera y dejo que mi cabeza explique, no porque otros deban entender, sino porque mi ojos necesitan absorber las ideas pero desde el exterior, tratando de aprender el lenguaje gabrieliano de mis pensamientos.

Resulta gracioso saber que están tan cerca de mi cerebro y aún así, no puedan ver. Tanto que necesitan de una verdadera perspectiva, de las externas, de las objetivas.

Y esto es lo que tengo en mi cabeza.

Inconformidad en un mundo y amor, en el derecho.

Felices seis meses, Susan.

G

domingo, 16 de abril de 2017

Con texto

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"Dentro de este puño tengo el alma, aplastada."

Luego de leer esa frase, lo primero que pensás es en algo negativo, en esa pobre alma que no puede respirar. (?) Sin embargo, la connotación puede ser errónea, ya que rara vez estudiamos (aunque brevemente) el contexto en el que se dice o se escribe, las sensaciones del pronunciador/escritor o el estado del clima. Bueno, la última no...

"El alma aplastada"... una frase que nació escuchando un compositor de música clásica. Y lo primero que pienso es que me comporto como el enamorado, que dice la primera estupidez cursi que se le viene a la cabeza, tanto para alabar la belleza de una mujer o sus pechos (a preferencia de la audiencia). ¡Pum! Sale de la cabeza pero a las cuerdas vocales se les ocurrió primero y es como una estantería que se viene abajo, toda llena de platos, momento después en el que sólo te queda empezar a las gritos o morirte de la risa. "Jajaja", qué pedazo de cursi que sos, aunque ahí está, la súper frase.

Son etapas: los seres humanos tenemos algunas en las cuales alternamos la experiencia con la inmadurez y en realidad no alcanzamos la adultez, sino que dejamos la pavada y nos concentramos en ver el ángulo correcto de las cosas. Plus, de vez en cuando, volvemos a la época en la que arrastramos a las mujeres de los pelos, con garrote al hombro. Sin embargo, cuando hallás el contexto, cuando ves lo mismo que ve el otro... ssss... la gloria, un instante donde la mejor de las melodías encuentra el tono perfecto. Y es ahí cuando revolver entre tanta basura rinde sus frutos.

Perdón por la honestidad, es el ego quien habla, el mismo que escribe tan bien para vos. Es como un genio, pésimo para las relaciones, excelente para la posteridad literaria... bueno, no tan así, al menos no para el escritor, aunque el violín te engaña, te acaricia con ese sonido que te aplasta el alma pero te corta con sus cuerdas, si lo tocás fuerte.

No, no tiene sentido, porque aún no ves el contexto.

Ahora, tantas veces divago y otras tantas, dejo que el resto descubra de qué estoy hablando.

En cualquier caso, así es como me divierto.

(Inserte risa estúpida)

G

jueves, 23 de marzo de 2017

El error de decir que si

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"Contame una historia" inquirió ella, cuando apenas nos conocíamos. Nos encontrábamos sentados a la mesa, en su casa, dejando que la comida bajara. Los padres se habían levantado para llevar los platos, luego de negarse rotundamente a que los ayudara. La pregunta me tomó por sorpresa, porque aún no me había acostumbrado a ella, pero resultaba ser uno de sus atributos característicos, una marca registrada en su personalidad.

Dudé un instante y luego, revolví un segundo largo dentro de todos mis recuerdos, mientras mensajeaba a la imaginación. Poesía de por medio, metáforas en bandeja, inesperadamente me encontré contándole una de piratas y al terminar, comencé con otra, mucho más verídica.

"Nunca me di cuenta de lo inflexivo que resultó separarme de una de ellas. Una gran parte porque me dividió de las costumbres, otra más porque me dividió de mis amigos, en ese momento. Es probable que hoy en día ya no importe, aunque sí marca el camino y generalmente, me lleva por caminos en los cuales no me siento cómodo. No puedo patearlos, porque siempre vuelvo, porque algo me ata a ellos, la culpa, la necesidad, la ansiedad, no lo se... pero veo mucha gente hacer lo mismo y de peor manera. No es que sea un problema común, soy consciente de lo exagerado que resulta para los demás y te digo, es mi cabeza la que evalúa la importancia y soy yo quien lo sufre."

"Cuando llegó ese momento, empecé a prestarle atención a sus defectos. Como eran familia, pasaba más tiempo con ellos que con la de sangre y comenzar a verlos con ojo clínico, fue lo peor que pude hacer. No se cómo explicarlo, fue como abrirle los ojos al mundo, por primera vez. Y mi cabeza no lo soportó, usando a la lengua de pluma y al aire, de papel."

"Anduve en ese estado, de bocón e intolerante, digamos... demasiado, lo suficiente como para echar a perder todo. Claro que, no era la primera vez que lo hacía. Los Laroca tenemos fama de tirar lo que no nos sirve. La diferencia estaba en que yo sabía cómo subsistir en el vacío, sin exageraciones ni impulsos sobrevalorados, porque esa es la verdad: siempre me las arreglé solo con mis sentimientos. Expresar no es lo mismo que influenciar. Mi vida no es la tuya y viceversa."

"No me importan las influencias, todo eso es banal y mañana no te vas a acordar de quién te habló. Sí me importa que recordaré las consecuencias. Así fue cómo entendí que las relaciones personales siempre serán espiraladas, que a la gente le gusta más leer que entender, aunque deba darle crédito a la situación en particular de cada uno. Cada quien con sus problemas, ¿no?"

Amirite?

Me escuchó en silencio, como pocas saben hacerlo y permaneció varios segundos sólo mirándome. Allí mismo fue cuando me prohibió mezclar mi nuevo mundo con el viejo. No como una ley o una orden de tu vieja, sino como un objetivo, como un nuevo desafío. Me dijo que hasta ése día, había estado mezclando todas mis relaciones, amigos, familia, parejas, todo ser humano al que me ataba lo mandaba a la ensaladera. Me dijo que no encontraba un punto medio porque no separaba los tantos y así, nunca lograba ver los sentimientos en perspectiva. Claro que hablaba de la vida diaria, no de mi blog, donde repensaba las vivencias, infinitamente. Hablaba de todos esos excesos que cometía porque no me detenía a analizar el panorama., sino a vivirlo sin parar, como si llegase a mi casa todo mojado por la tormenta y siguiera haciendo cosas, sin sacarme la ropa empapada.

La escuché atento, sin sobresaltos y al final de su discurso, me encontró mirándola como un estúpido y a punto de robarle otro beso. Volteó rápidamente para ocultarme su cara y le escuché decir, casi inaudible:

"No sos el único que realiza experimentos."

Debo admitir que sentí como el huracán arrasaba por dentro, entre un creciente malestar y algo de impotencia, aunque sin llegar a entender el porqué. ¿Sería que, por primera vez, entendía lo que era correcto y estaba dispuesto a convertirlo en algo real? Seguí mirando su pelo, imaginando los gestos que no llegaba a ver.

Y me reí, confusamente.

Y pensé un instante más.

Y otro.

Y un último.

"..."

"Siempre cometé el error de decir que sí", sentenció.

G

domingo, 19 de marzo de 2017

Feriado de lógica

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Decime lo que quieras, los sueños nunca te mienten.

Por eso es que tantas veces despierto y me río. O lloro. Bueno, no lloro... ¿no lloro? Se lo dejo al espectador... aunque prefiero usarlo como un gag más que como verdad, jaja. No lloro, sí me enojo o peleo con mis otras personalidades y de repente, una mano real roza la espalda, aunque me de vuelta y vea a nadie. Y comprendo, también.

¿Ves? Es un gag, digo una mano y después la desmiento, porque la gente se confunde y a mi, me divierte.

Es otra etapa, eso digo. O una etapa que no está dividida en dos, sino que son dos, en realidad., empujándose con fuerza y armando alboroto. Oh... sí que hacen ruido... nunca los pensamientos y las vivencias proyectan silencio en mi vida, sino que van metiendo el dedo en las aguas tranquilas, generando ondas que son tsunamis en mis jardines eliseos.

Ejem...

En una de las etapas le doy un asiento en el fuero a la aceptación y dejo que la resignación se ría de mí, porque no es mi vida, porque es la vida de los demás, porque tarde se me dio por entender que siempre proyecté la familia fuera de mi casa y los demás tienen que vivir sus vidas, que yo sólo tengo intención de voto y no voto real. Nunca tuviste el poder, escritor. Y siempre fue tu responsabilidad tuya el pegar tu imagen recortada en el retrato de los demás.

En la segunda etapa repito mucho esa misma palabra. Allí es donde creo un mundo en donde elijo mis propias reglas y, a su vez, pongo en práctica el talento social. Me encanta usar esa palabra, "talento", porque suena contrario a "normal". Decía que en mi otra etapa, voy consiguiendo todo lo que quiero, de a poco pero seguro, vuelvo a soñar cosas que no quiero soñar, las describo después en blog de manera redundante y me despierto con vos a mi lado, bien real, bien gabrieliana, bien de segunda etapa o secundaria o primaria, no se, debería ponerle orden, ¿no?

Nop, sabés bien que no estoy loco ni te miento, sólo que no mezclo etapas, ¿entendés?

Pasé muchos años solo, apenas uniendo partes del rompecabezas con alguna mujer casual. Y llegó el momento en el que pude vivir lejos de la sociedad y acepté una oportunidad. Porque, tampoco podía vivir sin estupidez. Ese mismo pedazo de carne se mezcló, encontró algo que deseaba y no buscaba, despertándose finalmente un domingo, alterado, desarmado por un sueño, para darse cuenta de que no lo hizo solo, sino acompañado.

Reite, porque esa parte me da vergüenza: todo el silencio y el talento, toda la parafernalia... es nada, sin tu presencia.

Es algo bueno, digo...

Tenía en mente hablar de mis dos etapas en paralelo, aunque de manera entendible y no estilo "domingueropostsexosueñoindeseado". Quiero que ententiendas que este es un post de domingo a la mañana, con el cuerpo agotado y varios sueños indeseados. Bien gabrieliano, diría yo, de esos con sabor picante y que probarías una sola vez.

Si, preferís que esté en la vidriera, admitilo.

Así son ciertos posts, en los que el escritor vacía lo que le queda de energía y se pone a la par de sus manos, de sus piernas y del hombro.

Y vos, que siempre elegís disfrutar de la buena lectura, nada más.

G