martes, 17 de febrero de 2015

Una aguja en el pajar

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A un tiempo punzante y expansivo, las palabras siempre acuden a la invisibilidad, jamás en el momento indicado.

A veces, vuelven lazos del pasado, aunque sea momentáneamente. Y ahí es cuando me subo a un árbol y observo el camino que dejé detrás, la cantidad de experiencia que acumulé sobre cada pisada. A veces sobre el barro y otras tantas, sobre la nada.

Más de la que siempre imaginé.

Me pregunto qué tan efímera es la vida y luego, vuelvo sobre lo mismo: hacia dónde voy con tantas emociones vividas en el bolsillo. Dentro de mi mente perfecciono cada instante, proyecto el ideal para cada situación y jamás dejo de encontrarle la vuelta a todo ésto de mezclarse con la gente, aún a pesar de sentir que soy una aguja en el pajar. Y tal vez sea ésa la cuestión... o el resultado final de todo lo que predico como persona.

Sobre la lealtad.

Sobre el sincericidio.

Sobre la magia.

Sobre la originalidad.

Probablemente se trate de coincidencias, de momentos en los que chocamos contra otros o no. No siempre puedo disfrutar de la tranquilidad que brinda el estar en perpetua charla con el silencio. A veces busco tangibilidad y no puedo evitar formar juicios que encasillan a cada persona, tal vez... a razón de tanta experiencia contenida. Ésto es: más allá de haber regresado la cordura, no puedo decir lo mismo de la confianza y aún guardo con recelo mis mejores actitudes.

Será que somos tantos...

Por lo pronto, improvisaré.

Se me da bien.

G

miércoles, 21 de enero de 2015

G

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"¿Alguna vez te pusiste a pensar porqué el tiempo es el único que tiene la razón? ¿Miraste hacia atrás y te diste cuenta de quién verdaderamente retrocede hacia el futuro y quién asume su pasado? No puede un chisme convertirse en tu única verdad... Ciertamente te conocí el día que te dejé."

Trilogía: Parte 3

Casi todas mis exs buscaron un reemplazo a manera de escape. Elijo éste ejemplo porque es lo primero que me viene a la cabeza cuando quiero decir lo siguiente: en la mayoría de los casos, elegí el exilio en solitario, llegando a un acuerdo con mi locura y dejando que hiciera berrinche el tiempo que considerase necesario. Aunque se tomara una vida. A cambio, me permitió retomar las riendas, una vez agotadas sus energías. Es por eso que, a punto de cumplir treinta y cinco años, me siento en control del escritor, de sus pensamientos y de sus emociones.

Sin embargo, escucho noticias desde costas lejanas en otros continentes que marcan una diferencia en madurez alcanzada. Asumir mis errores, dar la cara ante quiénes correspondió y aceptar las consecuencias, todo formó parte de la nueva meta. A diferencia del mundo, que prefiere jugar el papel de mártir y defenderse de las equivocaciones repartiendo siempre las culpas. En éste mismo instante no puedo apostar el alma que me he vuelto un gurú de la vida ni dejar de admitir que no puedo pasarme cada minuto nuevo lamentando lo que hice mal, pero sí puedo sonreírte cuando me preguntás "cómo estoy". No necesito más que la verdad para mantener una vieja consciencia limpia.

Todos los huecos en los que me escondí, todas las experiencias que me dejaron sangrando y unas pocas migajas de recuerdos felices traen consigo una seguridad que hace milenios no siento.

Hoy me toca respirar.

Al fin.

A vos, a vos y a vos también... les digo: piensen en cómo socializan, en cómo se comportan los demás y no duden de quiénes son, del camino que recorrieron y en cómo van a encarar lo que se venga.

Después de todo, existen impulsos que se alegran de "alejar" o, mejor dicho, de "espantar" malas inluencias, cuando en realidad se encuentran ante un imposible... porque huir de la propia e inofensiva arrogancia no se puede.

Tengo sueño, pero la mente intacta.

G

viernes, 16 de enero de 2015

Trilogía 2: Historias breves

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Traigo enrolladas bajo el brazo dos cuestiones, pero voy a hablar de la primera y guardaré la segunda para el siguiente post.

"Recategorización"

La primera nace de un repentino acontecimiento, pero que me viene dando vueltas hace años, ya que envuelve a todo ese tipo de gente que tiene amistades para contarles lo que les conviene, volverse mártires de sus historias y en el proceso, hacerle la vida más difícil a los demás.

Yo los llamo "hologramas".

A diferencia de los egocéntricos, altruístas y ególatras, el "holograma" sufre de un vacío enorme al nacer y que consta de la falta de ego. Como si le faltara un testículo, no posee grandes capacidades para suplirlo más que con pastillas o inyecciones peeero... se da cuenta rápidamente de que vive igual siendo una criatura que rompe cosas y que luego le echa la culpa a su hermano menor. El holograma no puede vivir cargando con esa misma culpa ni con cualquier otra, por mínima o insignificante que resulte ser y rara vez agacha la cabeza para admitir que se equivoca. Esa GIGANTE falta de autoestima los deja casi sin recursos a la hora de sociabilizar y, como no poseen la madurez ni el criterio necesarios para balancear sus cabezas, recurren a las mentiras, dejando en claro siempre que es mejor para ellos sentir que no se equivocan a que realmente puedan admitir un error.

Y por lo general, se equivocan.

MUCHO.

So... Autoestima baja, detalles omitidos, mentiras y consecuencias. ¿Cómo aprenden si no quieren ver la equivocación interna? Peor aún, ¿qué tipo de consecuencias generan?

Para ellos, son malas inversiones a largo plazo y claramente no ven más allá de treinta centímetros, lo que abarcan sus egos. A corto plazo, malo para terceros: luego de haber vivido una cantidad considerable de años, aprendí que en poco tiempo no llegan a perjudicarse con sus malas acciones o que, simplemente, no dan cuenta de esas consecuencias malditas; en cambio, la gente que los rodea sufre de constantes decepciones, fallos y hasta "embrujos", ensuciando el nombre de sus allegados desde un nivel tan bajo que, para gente con consciencia, resulta absurdo y totalmente infantil.

En fin.

Voy a ser directo: ALÉJENSE de ése tipo de personas. A ellos no les importa si ensucian la imagen o personalidad de quien sea, lo único que tienen en la cabeza es una razón caótica y obtusa cuando hablan de sí mismos. No respetan los espacios ajenos ni los límites, tampoco se dan cuenta de su falta de criterio. Les digo... la malicia pierde el género en sus mentes y la utilizan como si estuvieran cien por ciento justificados.

Just saying.

G

PD: "Sail away, it's time to leave. Rainy days are yours to keep."

La frase: "Les digo... la malicia pierde el género en sus mentes y la utilizan como si estuvieran cien por ciento justificados."

martes, 6 de enero de 2015

Un verdadero escritor

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Trilogía: Parte 2

Una vez me preguntaron si había sido "también" astronauta.

Bueno, básicamente... (paréntesis anticursi)

Y si, la referencia nace cuando pienso en aquellos momentos en los que conté historias que realmente viví y quienes escucharon no creyeron en dichas palabras, por mejor contadas que fueran o inteligentemente entretenidas se inventaran.

La trama se confunde cuando buscamos el comienzo de todo, donde el escritor recuerda solamente que perdió el rastro de la madre inspiradora: la confianza. Puede que haya tomado su tiempo para recuperarse de un amor sin latencia, pero la seguridad de su ser fue esquiva, aún hasta el día de hoy.

Porque... digamos que la única manera de sentirse seguro uno mismo es basándose en los "buenos resultados", ése denominador común de cada persona. Ahora... existen factores externos que afectan para mal el funcionamiento del ego, que incluso lo descomponen y lo hacen descender hasta el más bajo de los niveles infantiles.

So...

¿Qué pasa cuando al fin regresás desde el fondo de la baja autoestima?

"La mezcla del inspirador con el mundo no tarda en llegar y los humanos vuelven a caminar junto a él. Pero le cuesta, sus intereses ya no son los mismos que los del resto. Claridad ante superficialidad, destino sobre necesidad. Yacen los recuerdos aún vívidos sobre la mesa pero pocos creen. Pero el escritor decide creer en ellos, sabe que son ciertos: lleva consigo la sensación de haberlos pintado con decisión y de haberlos madurado en consecuencias."

Dejemos de lado las metáforas.

Puedo ser astronauta, si quiero. Incluso si la vida decide por mí. Cada vez que abro la boca y hablo sobre mis experiencias vividas, todas son ciertas: el simple hecho de que pocos crean no las convierte en mentiras y lo mismo te digo: jamás, pero JAMÁS DEJES DE CREER EN VOS NI EN EL PODER DE TUS DECISIONES, simplemente porque OTROS NO TE CREAN.

Si fuiste a la Luna y regresaste para contarlo, que tus ojos brillen cuando decidas compartir la historia. Siempre tené en cuenta que pocos se animan a vivir lo que muchos sueñan. Además, el mundo está lleno de hipócritas que prefieren escucharte hablar de cuando no te va mejor que a ellos o incluso, convencerte de que cuando ellos no pueden... vos tampoco.

Dejá entonces que sigan soñando, mientras tus experiencias te convierten en un verdadero escritor.

Lo importante es que vos creas y crees.

Siempre.

G

PD: Primera aclaración, el escritor soy yo y sos vos, si te identificás con lo que escribo o tenés en claro cómo tomar cada decisión en la vida, más allá de que te salga bien o mal. En otras palabras, si tenés la cabeza fría o ves al mundo con "distintos" matices. Ya lo hablaré en detalle.

La frase: "... el simple hecho de que pocos crean no las convierte en mentiras..."

jueves, 25 de diciembre de 2014

Que la pases bien y etcétera, etcétera

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Trilogía: Parte 1

Las trilogías, pocas veces, manifiestan espíritus objetivos. Pero sí hablan en tercera persona, te lo aseguro.

O todo lo que digo es mentira.

Estas navidades me resultan curiosas...  no me siento solo, estoy tranquilo, sin grandes proyectos que me quemen la cabeza ni responsabilidades de fin del mundo. Todo va sobre ruedas, sumando monedas en el tiempo verbal correcto, la paciencia no transpira ni por asomo y los puentes con la realidad... bueno, no pasan por un momento de fama y aún así, el sueño viene igual. Hay talento, hay ganas, hay claridad, hay reflexión, hay... salidas...

Pero no hay propósito.

¿Por qué? ¿Para qué? ¿Vale la pena? ¿Retribuye más que el tiempo que paso a solas? Son todas preguntas que me detienen a la hora de explotar las maravillas de mi cabeza, impacientes por regodearse delante de quienes puedan admirarla. Hay tanto silencio que puedo quedarme dormido en el momento del día que prefiera. Los relojes son tan blandos y flexibles que parecen sacados del cuadro de Dalí, esa misma "persistencia de la memoria" atrae muchos recuerdos pero reimaginados a mi gusto, aún cuando no quiero darme la razón y engañar a mis adentros; se muy bien que me equivoco pero lo hago con orgullo, inmerso en un pasado de tintes épicos.

Luego de darle un nombre tan extenso a mi mente, dudo de necesitar un propósito.

Pero, ¿es tan necesario? ¿La vida no puede sucederse sin mejores momentos dentro del silencio que no duele?

"A medida que escribo, encuentro que sí existe un propósito, que se esconde detrás de un capricho o, ¿será egoísmo? Pasan éstas fiestas y pienso en él, mientras todos brindan y una adolescente me critica por lo bajo, riéndose con sus propios chistes internos. 'Propósito'... me llaman para brindar y no paro de toser. Ya me encuentro en la habitación y me llaman por tercera vez. 'Ya voy', contesto. Y se van las doce, sin brindis para mí, eligiendo no chocar cristales con quienes se mofan, critican o insultan el resto del año a mi autoestima. No debo ni merezco ser careta por decisión ajena."

Mi situación es muy particular. Y aún así, carecer de un propósito que derive en una crítica masiva externa no es excusa, pero vengo hace tiempo observando que no se me escucha o se me lee como realmente deseo. Y que tampoco queda lo que digo. Muchas veces leen un post y luego, se olvidan. A veces, siento que no soy más que un instante de ocio o distracción. No voy a generalizar, pero lo siento así desde hace años, sobre todo cuando hablo frente a frente y, más allá de tener un blog, siento que mis palabras no tienen peso. Me refiero a las reflexivas, a las que aportan una parte de mis vivencias. Tal vez... ese mismo propósito aún cree en la utopía, esa avalancha de éxitos tercerizados, donde todos convierten lo "diferente" de tu forma de ser en egolatría...

Mi falta de propósito siempre se apoyó erróneamente en infelices, envidiosos y burros, que no tocan un libro ni aunque les diga que hay plata dentro de él.

Voy a respirar profundo y a procurar tener uno cuando llegue la segunda parte de ésta talentosa trilogía.

Más allá de todo, adoro escribir en blog.

Tal vez sea un comienzo.

G

La frase: "No debo ni merezco ser careta por decisión ajena."

lunes, 15 de diciembre de 2014

La imperfección primitiva

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"Pero si antes era todo perfecto..."

¡ZÁS!

Llegaste al centro de la imperfección primitiva.

¿Quién nace para ser infeliz?

La respuesta es obvia: NADIE. Y es por eso que buscamos constantemente generar buenos momentos con otras personas o prescindir de los switches que activan los malos ratos que intercambiamos con ellas. Obviamos detalles molestos, pequeñas mentiras, palabras que pican, actitudes fuera de lugar, diferencias de opinión, etcéteras que nos dejan con la palabra en la boca, peleas... Incluso, llegamos al punto de minimizar los tantos pagando con la moneda del orgullo.

Retomando la búsqueda de la felicidad: ¿acaso nacemos siendo todos iguales? Claro que no y es por esa misma diferencia de personalidades que exponemos lo mejor de nosotros mismos al interactuar frente a alguien más, sobre todo con el sexo opuesto, generando actitudes que brillan por la ensoñación que representan, el perfeccionismo que solamente aparece en sueños o en utopías. ¿Y cuando llega el mal pasar? Esa es otra historia...

De repente, no hay conexión, uno se vuelve "villano" o alguien que está de más. Compartir espacio con esa persona se vuelve intolerable, uno se vuelve intolerante, al punto de desear estar en otra parte y, por regla general, empieza a cometer estupideces. Entre ellas, el reemplazar la armonía perdida con personas nuevas, con las que podamos reinventar nuestro lado "bueno". También se da paso a los hobbies que se tornan vicio y que nos hacen olvidar que existe todo un desastre natural detrás por arreglar. Y no nos olvidemos de la falta de entendimiento, la solución que primero se descarta al fondo de cualquier cajón.

La pregunta que sigue: ¿cómo se vuelve atrás?

No se puede. Existen consecuencias que no se pueden enderezar.

Sin embargo, la mente es fuerte y está en la consciencia de cada uno el intuir que hay palabras o minúsculos rasgos de la realidad que merecen ser tratados con frialdad. Es bien cierto que en el medio del huracán no vemos ni pensamos con claridad, pero el sentimiento debería bastar. A veces, miro el presente y me preocupo porque la gente es demasiado suelta con sus sentimientos y da vuelta de página a la primera cuestión negativa... yo se que no todos estamos hechos para reparar ni poseemos la voluntad GIGANTE de perseverar ante los malos ratos...

... pero debería bastar con querer.

Para terminar con un punto neutro, creo que es mejor definir que el desafío no se plantea cuando todo va de maravilla, sino cuando las diferencias se hacen presentes y estalla el conflicto. No es de valientes ser perfecto si el juego apunta a ganar algo o alguien, sino de buena mano entender que ninguna interacción social merece terminar destruida si alcanzó el punto más alto de su apogeo. Vivir un sueño es lo mejor, pero mejor aún el sobrellevar esas interacciones cuando todo va para atrás.

No podemos vivir escapando de las diferencias. La vida representa un constante aprendizaje y más allá que provengan de los propios errores, la imperfección primitiva apunta a mejorar la manera de ser de cada uno y además... el corazón sabe cómo hacer su trabajo.

No seamos tolerantes.

Simplemente, entendamos.

Que te pongas en su lugar, eso.

G

lunes, 1 de diciembre de 2014

Me lo dijo el silencio

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Me duele la espalda.

Siempre que comienzo a escribir, pongo lo primero que tengo en mente.

Pero BUENO, la "gran" idea para éste post es sobre el silencio, sí... el silencio...

Y es el que el mismo ha llegado a convertirse en un gran compañero, en mi vida diaria. No lo tomes a la ligera cuando lo leas, quiero decir... como todo momento de la vida, que tiene sus virtudes y sus defectos. Bueno, justamente hablo de su parte "buena".

Comencemos por la simple afirmación de que "silencio" no implica una referencia única a la falta de ruido o de palabras. También puede representar un estado emocional por el que se vive o a la falta de sinceridad que tengas al hablar, ya que las cuerdas vocales son las que hablan pero tu cerebro es quien no tiene verdadera voz. Aún así, volvamos al primario, al que no hace ruido, al silencio posta.

Y la pregunta es: ¿existe una manera real de disfrutarlo?

Lo primero que se me viene a la mente es una persona inmersa en el estudio; algunos/as estudian con música de fondo (así como yo leo libros o escribo en éste blog mientras escucho música) y otros sin ruido, donde encuentran la concentración con facilidad. Luego pienso en esos silencios incómodos entre dos personas, de los que parecen durar eras enteras y hasta te provocan dolores irreales en el cuerpo. A veces, los silencios excluyen al ambiente natural que nos rodea y encierra todos los sonidos que el ser humano pueda crear, tanto de su garganta como del resto de sus acciones; pongamos de ejemplo a un instante en el que observamos el mar en invierno, a solas.

Voy a omitir todos aquellos que no se me vengan a la cabeza ahora mismo y rápidamente, a pegar un salto que me deje a tiro del ejemplo que me lleva a postear hoy: el silencio mental.

Rothfuss mencionó en su libro "El nombre del viento" que existe un cuarto silencio (no importan los otros tres, son comunes) y que es el silencio de la muerte. Para mí, si elijo la misma enumeración, existe un quinto y es el que une todos esos caminos que llevan a la paz interior. Bizarro y cursi, pero real; el silencio interior es una consecuencia del exilio mundano y luego, del tomar las riendas en tu propia cabeza...

Dos puntos, una explicación breve para cada uno:

- El exilio mundano no es un camino que sólo toman los solitarios y los resentidos; es una consecuencia natural del ser humano que se forma llegando a los treinta, cuando se empieza a perder contacto con gente conocida o a distanciarse de los mismos por diferencias de pensamiento o vivencias que marcan a fuego. Sin importar la medida, todos terminamos exiliándonos unos de otros y manteniendo una menor medida de sociabilidad, en comparación a nuestros años de juventud.

- Para tomar las riendas en tu propia cabeza, es necesario tomar el camino del exilio mundano y abandonar el ya vicioso arte de la repetición. No existe mejor manera de frenar los excesos mentales que la del alejamiento total de aquello que te transforma para mal. Una vez alejado y sin distracciones, solamente queda poner en orden las ideas y las emociones.

Una vez alcanzado el punto de entendimiento y orden, no necesariamente al 100%, el silencio de la paz surge y todas las aristas se muestran con claridad. Ojo, no confundamos esa claridad con objetividad, ya que nuestra vida está marcada por el juicio y la opinión, pero es a partir de ése "silencio pensativo" que podemos contemplar hechos actuales con cordura y recuerdos abiertos del pasado con frialdad, permitiéndonos finalmente realizar una crítica constructiva y tal vez, sanadora.

No todos pueden lograrlo y la probabilidad de éxito cae abruptamente si incluimos personas inmersas en la complejidad mundana o influenciadas mínimamente por sus apuestas. La vida nos lleva por caminos inesperados y, por más que la misma representa para el hume el arte de repetirse, las consecuencias jamás nos toman prevenidos. Sin embargo (repitiéndome una vez más entre las miles), el objetivo final es siempre el mismo: satisfacer a la consciencia y al autoestima, ya que ambas son las grandes deidades que mandan sobre nuestras mentes.

Entonces, el silencio.

Mi vida dista eones de ser perfecta. Pero hay silencio.

Y de los que me dejan pensar.

Sarasa.

G