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Como reza el nuevo título del blog, la vida es el arte de la repetición.
Ahora, ¿dónde encajo con ésta tan particular personalidad mía?
Su lado menos decente me vuelve miserable y un contractual dedo que señala errores ajenos, constantemente. Y está eso de la mala leche, la que ocasiona los fallos constantes y, como persona en busca de utopías más el sabor picante de la perfección, me canso de darme la cabeza contra la pared, una y otra vez. Es como si no entendiera que, en realidad, uno se encuentra solo en el mundo y no importa el tener buenas o malas actitudes, lo miserable o benevolente que uno se haya vuelto, al final del día... tu mente vuelve al rincón solitario de donde salió.
No importa realmente lo que hagan los demás, importa que dependas de ellos. O sea, nacés solo, pero no respirás sin tomar prestado el aire de otros. ¿Tenés corazón? Tenés necesidades emocionales- ¿Cuáles es tu meta? Difícil de elaborar si tenés tantos "peros" y confiás en nadie, ni en vos mismo. Entonces, ¿expectativas de vida? No se qué vida, todo parece estar construído para derrumbarse, tarde o temprano.
Es cierto que las malas rachas exponen palabras, oraciones y frases que remiten negatividad. A la gente no le interesa lo negativo. Well... FUCK THE PEOPLE! El problema es de uno y no del resto. Además, jamás se van a hacer cargo de tus dramas; tal vez tu familia, pero no tus amigos ni conocidos ni el presidente de la nación. Podés cambiar al mundo en un segundo, mejorar la vida de cinco millones de personas y volverte un ícono para los demás, pero en cuanto aflojes un instante... se van a olvidar de vos y hasta convertirte en villano, porque alguien tiene que serlo.
Ahora es cuando me toca la autocrítica, pero todos sabemos bien cuáles son mis puntos débiles y defectos. Nah, mi gran problema es conmigo mismo. Es más, voy a terminar el post acá, dejándolo como una catársis.
No necesito amigos ni consuelos ni parejas.
Solamente catarsis.
Y metas.
G
miércoles, 1 de octubre de 2014
jueves, 11 de septiembre de 2014
Mi mente y una manzana
.
En momentos como los de hoy, desocupados, una de las primeras locuras que se me ocurre cometer es la de volver a hablarte.
Pero, ¿cómo es el proceso? ¿Cómo es que llego a la necesidad? Si, es una necesidad...
Llevo años tirando al tacho más conecciones que elaborando encuentros, volcándome al carácter hosco y perdiendo fe en la humanidad. Aunque, más que un pensamiento extremista, siento que el corazón "ya no ama", como solías decir cada vez que te ibas. No es para preocuparse... en la mayoría de los casos, suele suceder a causa de una mente aburrida y con tiempo para pensar estupideces, perdón... BOLUDECES. Sin embargo, los caprichos que presenta en la superficie, no son más que verdaderas razones de fondo...
Tal vez no se cierren las heridas: la venganza nunca es buena pero siempre maldita y una lección ejemplar contra los irrespetuosos. Es parte esencial del ser humano, burla de la imperfección. Tal vez no te vi arder tanto como mi mente lo desea.
Tal vez esa misma mente es inmadura y, como dije antes, es caprichosa, quiere verte arder. En ése caso, lo único que debo hacer es enfriar las ideas y ocuparme en otra cosa, la vida no cumple los caprichos de quienes caen en su lado oscuro y se consumen por dentro pero sin salpicar a los demás.
Tal vez me sienta solo. Los problemas siempre existieron pero antes, podía voltear y contártelos, compartir un mate y saborearlo entre soluciones. Existen demasiados mapas que me llevan a recuerdos que ya no quiero tener, porque estoy solo y son peores que volver a tenerte. No... no quiero conocer gente nueva, ni te quiero volviendo a mí, ya no quiero apostar, no ahora, ni mañana.
Tal vez "para siempre".
Tal vez te quiera, como sos.
No, BASTA DE BOLUDECES.
No es que te quiera, es que tu nombre fue la etiqueta que le pegué al último cuaderno. Nunca la reemplacé, lo sé. En realidad, jamás di vuelta la siguiente página ni busqué una palabra nueva. Es... es como si el tiempo se detuvo en el punto menos esencial de la vida, donde todo marcha pero sin rumbo fijo. Además, ya empieza a afectarme el ver a otras parejas en sus mundos, tan felices. O no... no sé, creo que me molesta más que susurren lejos de mis oídos. Creo que me molesta todo. O nada. O vos, no sé.
(Hay veces en que la vida nos lleva a vivir por inercia, ya sea por la falta de metas o el fallido desempeño al encajar entre pares. También es cierto que tanto el amor bueno como el malo actua como catalizador de extremos personales, una consecuencia que fácilmente se cumple porque ésta emoción carece de lógica. En gran parte de las soluciones, el punto clave radica en volver a ocupar la mente, ya que el cuerpo es lo más burdo de la historia pero su cabeza, mucho más fácil de corromper; uno debe entretenerse con situaciones que sean ajenas a nuestra primera persona y que no produzcan "identificación", puede ayudar a conseguir unos minutos de congelamiento emocional, necesarios para volver a pensar.)
No maten a la serpiente por tentar. Maten a Eva, por dejarse corromper.
Bueno, yo te conté que la serpiente no es mala porque está en su naturaleza, sino que cada uno se equivoca por abandonar la propia.
Ahora, es mi blog, no creo que te animes a entrar.
Creo que nunca te animaste a conocerme más que por costumbre.
G
En momentos como los de hoy, desocupados, una de las primeras locuras que se me ocurre cometer es la de volver a hablarte.
Pero, ¿cómo es el proceso? ¿Cómo es que llego a la necesidad? Si, es una necesidad...
Llevo años tirando al tacho más conecciones que elaborando encuentros, volcándome al carácter hosco y perdiendo fe en la humanidad. Aunque, más que un pensamiento extremista, siento que el corazón "ya no ama", como solías decir cada vez que te ibas. No es para preocuparse... en la mayoría de los casos, suele suceder a causa de una mente aburrida y con tiempo para pensar estupideces, perdón... BOLUDECES. Sin embargo, los caprichos que presenta en la superficie, no son más que verdaderas razones de fondo...
Tal vez no se cierren las heridas: la venganza nunca es buena pero siempre maldita y una lección ejemplar contra los irrespetuosos. Es parte esencial del ser humano, burla de la imperfección. Tal vez no te vi arder tanto como mi mente lo desea.
Tal vez esa misma mente es inmadura y, como dije antes, es caprichosa, quiere verte arder. En ése caso, lo único que debo hacer es enfriar las ideas y ocuparme en otra cosa, la vida no cumple los caprichos de quienes caen en su lado oscuro y se consumen por dentro pero sin salpicar a los demás.
Tal vez me sienta solo. Los problemas siempre existieron pero antes, podía voltear y contártelos, compartir un mate y saborearlo entre soluciones. Existen demasiados mapas que me llevan a recuerdos que ya no quiero tener, porque estoy solo y son peores que volver a tenerte. No... no quiero conocer gente nueva, ni te quiero volviendo a mí, ya no quiero apostar, no ahora, ni mañana.
Tal vez "para siempre".
Tal vez te quiera, como sos.
No, BASTA DE BOLUDECES.
No es que te quiera, es que tu nombre fue la etiqueta que le pegué al último cuaderno. Nunca la reemplacé, lo sé. En realidad, jamás di vuelta la siguiente página ni busqué una palabra nueva. Es... es como si el tiempo se detuvo en el punto menos esencial de la vida, donde todo marcha pero sin rumbo fijo. Además, ya empieza a afectarme el ver a otras parejas en sus mundos, tan felices. O no... no sé, creo que me molesta más que susurren lejos de mis oídos. Creo que me molesta todo. O nada. O vos, no sé.
(Hay veces en que la vida nos lleva a vivir por inercia, ya sea por la falta de metas o el fallido desempeño al encajar entre pares. También es cierto que tanto el amor bueno como el malo actua como catalizador de extremos personales, una consecuencia que fácilmente se cumple porque ésta emoción carece de lógica. En gran parte de las soluciones, el punto clave radica en volver a ocupar la mente, ya que el cuerpo es lo más burdo de la historia pero su cabeza, mucho más fácil de corromper; uno debe entretenerse con situaciones que sean ajenas a nuestra primera persona y que no produzcan "identificación", puede ayudar a conseguir unos minutos de congelamiento emocional, necesarios para volver a pensar.)
No maten a la serpiente por tentar. Maten a Eva, por dejarse corromper.
Bueno, yo te conté que la serpiente no es mala porque está en su naturaleza, sino que cada uno se equivoca por abandonar la propia.
Ahora, es mi blog, no creo que te animes a entrar.
Creo que nunca te animaste a conocerme más que por costumbre.
G
martes, 2 de septiembre de 2014
Corriente alterna
.
Con la simple excusa del cansancio, nadie puede despegarse del papel de "prescindible".
Hoy no disfruto de la transición más cómoda que pueda vivir. De hecho, me siento rodeado de insultos al ideal de comportamiento, permitido por quienes llenan de concesiones los errores ajenos y hasta justificándose con razones que se disfrazan de ovejas y no son más que excusas de lobo. Sumándole al pozo, también puedo agregar que la gente, cuando siente atacado su juicio, se defiende atacando el juicio ajeno.
Y pocos hacen meaculpa.
Quiero aclarar, antes de seguir, que no soy la persona indicada para juzgar a otros, SOY UN DESASTRE en vida, lleno de ideales utópicos y vacío de ejemplos prácticos. Pero es mi blog y pienso seguir.
Es difícil pasar los ratos cuando el mundo no funciona como vos querés. La obvia respuesta a una pregunta hecha siglos atrás es "el mundo no puede estar contra vos". Sin embargo, haber vivido treinta y cuatro personalidades me ha permitido desarrollar la simple teoría de que todos siguen a la corriente, que solamente unos pocos tienen ideas radicales (no siempre acertadas) y que sus vidas, gracias a su condición de pensamiento distinto, no encajan en las costumbres rutinarias. El meollo del asunto se expone cuando la paciencia y la fe se agotan: paciencia hacia los errores ajenos y fe hacia cualquiera que deba tener una actitud inesperada/benefactora.
Descartemos desde ya todos esos peros a los que la psicología nos acostumbra... tales como "pero él es así", "primero tengo que estar para mi que para los demás", "no me servís como persona", "perdí el interés" e infinitos etcéteras. Dejémonos de pavadas.
Decía...
Llevo años predicando una línea a la que le fui perdiendo la prédica de ejemplo y no descarto mi parte de culpabilidad, pero también sumo la ajena. Me he arrojado al vacío una y mil veces por gente que me lo ha pedido de palabra o simplemente se reflejó en sus ojos. No hablo solamente de parejas, hablo de familiares y de amistades, también. Digo, no por mera estupidez, sino porque mi arrojo ha tentado a solucionar potenciales o presentes problemas, más allá del resultado. O sea, se trató de actitud, nada más. Recíprocamente, he visto algunas actitudes igual de arrojadas pero... pero... siempre el "pero"...
La intensidad no fue la misma. Ni la regularidad.
Un ejemplo claro fueron los tres años que perdí viviendo en Miró. No a nivel personal pero sí mental, fueron los tres peores años de mi vida y lo único que recibí fue: doscientos pesos semanales, una compañía que me hacía sentir aún más solo y la visita tardía de quien nunca tuvo excusa para no darse cuenta de lo mal que estaba. Eventualmente, me tuve que ir del único lugar en el que pude vivir por mi cuenta, por no tener la cabeza centrada ni LAS PELOTAS suficientes para poner en su lugar a todos aquellos que alguna vez me dijeron que me querían.
CON BOLUDECES NO.
Pero ése fue un ejemplo personal.
Todo éste desvarío no es más que una pequeña parte de lo que no he dicho apropiadamente a quienes les corresponde, pero intenta (no se si en vano) dejar en claro que todos los que pensamos distinto no tenemos lugar donde expresarnos sin que nos juzguen ni juzgar sin que nos lapiden. A veces, creo que el único disfraz es el arte, el único canal donde los ignorantes creen que somos genios.
Y como segunda cuestión, la de confiar en la misma corriente... bueno, esperar algo a cambio sin que vos les des algo primero, es difícil peeeero... siempre digo cuando no estoy conforme con una orden laboral que debo cumplir sin chistar:
"Vos sos mi jefe, ésta es tu casa y éstas son tus reglas... así que me callo y las cumplo, mientras esté dentro."
G
Con la simple excusa del cansancio, nadie puede despegarse del papel de "prescindible".
Hoy no disfruto de la transición más cómoda que pueda vivir. De hecho, me siento rodeado de insultos al ideal de comportamiento, permitido por quienes llenan de concesiones los errores ajenos y hasta justificándose con razones que se disfrazan de ovejas y no son más que excusas de lobo. Sumándole al pozo, también puedo agregar que la gente, cuando siente atacado su juicio, se defiende atacando el juicio ajeno.
Y pocos hacen meaculpa.
Quiero aclarar, antes de seguir, que no soy la persona indicada para juzgar a otros, SOY UN DESASTRE en vida, lleno de ideales utópicos y vacío de ejemplos prácticos. Pero es mi blog y pienso seguir.
Es difícil pasar los ratos cuando el mundo no funciona como vos querés. La obvia respuesta a una pregunta hecha siglos atrás es "el mundo no puede estar contra vos". Sin embargo, haber vivido treinta y cuatro personalidades me ha permitido desarrollar la simple teoría de que todos siguen a la corriente, que solamente unos pocos tienen ideas radicales (no siempre acertadas) y que sus vidas, gracias a su condición de pensamiento distinto, no encajan en las costumbres rutinarias. El meollo del asunto se expone cuando la paciencia y la fe se agotan: paciencia hacia los errores ajenos y fe hacia cualquiera que deba tener una actitud inesperada/benefactora.
Descartemos desde ya todos esos peros a los que la psicología nos acostumbra... tales como "pero él es así", "primero tengo que estar para mi que para los demás", "no me servís como persona", "perdí el interés" e infinitos etcéteras. Dejémonos de pavadas.
Decía...
Llevo años predicando una línea a la que le fui perdiendo la prédica de ejemplo y no descarto mi parte de culpabilidad, pero también sumo la ajena. Me he arrojado al vacío una y mil veces por gente que me lo ha pedido de palabra o simplemente se reflejó en sus ojos. No hablo solamente de parejas, hablo de familiares y de amistades, también. Digo, no por mera estupidez, sino porque mi arrojo ha tentado a solucionar potenciales o presentes problemas, más allá del resultado. O sea, se trató de actitud, nada más. Recíprocamente, he visto algunas actitudes igual de arrojadas pero... pero... siempre el "pero"...
La intensidad no fue la misma. Ni la regularidad.
Un ejemplo claro fueron los tres años que perdí viviendo en Miró. No a nivel personal pero sí mental, fueron los tres peores años de mi vida y lo único que recibí fue: doscientos pesos semanales, una compañía que me hacía sentir aún más solo y la visita tardía de quien nunca tuvo excusa para no darse cuenta de lo mal que estaba. Eventualmente, me tuve que ir del único lugar en el que pude vivir por mi cuenta, por no tener la cabeza centrada ni LAS PELOTAS suficientes para poner en su lugar a todos aquellos que alguna vez me dijeron que me querían.
CON BOLUDECES NO.
Pero ése fue un ejemplo personal.
Todo éste desvarío no es más que una pequeña parte de lo que no he dicho apropiadamente a quienes les corresponde, pero intenta (no se si en vano) dejar en claro que todos los que pensamos distinto no tenemos lugar donde expresarnos sin que nos juzguen ni juzgar sin que nos lapiden. A veces, creo que el único disfraz es el arte, el único canal donde los ignorantes creen que somos genios.
Y como segunda cuestión, la de confiar en la misma corriente... bueno, esperar algo a cambio sin que vos les des algo primero, es difícil peeeero... siempre digo cuando no estoy conforme con una orden laboral que debo cumplir sin chistar:
"Vos sos mi jefe, ésta es tu casa y éstas son tus reglas... así que me callo y las cumplo, mientras esté dentro."
G
viernes, 22 de agosto de 2014
Observar y ser observado
.
Vamos a poner un punto en claro: a la mayoría de la gente le gusta opinar sobre la vida de los demás, pero, dudan de utilizar el concepto de "ayuda" cuando se trata de reducir sus propios "bolsillos".
Existen dos tipos de personas, las que usan el poder de la observación y las que solamente, miran. Las que pertenecen al primer grupo, observan y aprenden de quienes les rodean, eligen conocerlos y aplicar ése saber en situaciones futuras. Las del segundo... bueno, viven sin darse cuenta de con quién tratan ni de cómo solucionar ciertos conflictos con personas que los rodean, por lo que eligen tener una vida común pero carente de problemas intensivos. Ambos grupos poseen remarcadas virtudes y defectos, pero no a lo que voy, precisamente.
No se trata de dinero, sí de actitudes. En general, no se elige el observar ni el aprender de quienes nos rodean; cuando llega el momento de interactuar, predomina el pensamiento egoísta y, si se comparte, no deja de ser por interés o "porque sobra". De pronto, el mundo se pobló de gente que prefiere compartir si no se quedan vacíos, jaja. Y lo más importante: meter las narices en la vida de otros. Yo me pregunto... ¿tan importante es opinar sobre los errores ajenos? ¿Todavía no dieron cuenta del cincuenta por ciento de críticas que son hechas para cubrir nuestros propios errores?
No podemos ser hipócritas, debemos admitir de que los observadores no abundan y también admito que he visto gente de ése grupo que deciden vivir sin darse cuenta. El problema nace cuando éstos deciden criticar y no ayudar, cubriéndose con un basural lleno de excusas, degradando la verdadera personalidad de cada uno y con afirmaciones que prefieren ver la parte negativa de cada quién.
No inspiran, degradan.
Jamás duden de lo que son capaces y comprendan que es mejor analizar con cuidado a quién le damos poder sobre nuestras vidas. En general, no se trata de arreglárselas solo, como el mundo actual y la psicología te enseña, sino de saber en quién confiamos. Existen personas en las que se puede confiar y creer que están para nosotros, sin miedo a que pierdan algo si nos ayudan o posean otro interés. Y atiendan a las personalidades ajenas, no a sus acciones actual: todos podemos donar un millón de dólares, si tenemos dos...
... pero eso no significa que mañana lo querramos de vuelta.
Cuando nadie nos mire.
G
Vamos a poner un punto en claro: a la mayoría de la gente le gusta opinar sobre la vida de los demás, pero, dudan de utilizar el concepto de "ayuda" cuando se trata de reducir sus propios "bolsillos".
Existen dos tipos de personas, las que usan el poder de la observación y las que solamente, miran. Las que pertenecen al primer grupo, observan y aprenden de quienes les rodean, eligen conocerlos y aplicar ése saber en situaciones futuras. Las del segundo... bueno, viven sin darse cuenta de con quién tratan ni de cómo solucionar ciertos conflictos con personas que los rodean, por lo que eligen tener una vida común pero carente de problemas intensivos. Ambos grupos poseen remarcadas virtudes y defectos, pero no a lo que voy, precisamente.
No se trata de dinero, sí de actitudes. En general, no se elige el observar ni el aprender de quienes nos rodean; cuando llega el momento de interactuar, predomina el pensamiento egoísta y, si se comparte, no deja de ser por interés o "porque sobra". De pronto, el mundo se pobló de gente que prefiere compartir si no se quedan vacíos, jaja. Y lo más importante: meter las narices en la vida de otros. Yo me pregunto... ¿tan importante es opinar sobre los errores ajenos? ¿Todavía no dieron cuenta del cincuenta por ciento de críticas que son hechas para cubrir nuestros propios errores?
No podemos ser hipócritas, debemos admitir de que los observadores no abundan y también admito que he visto gente de ése grupo que deciden vivir sin darse cuenta. El problema nace cuando éstos deciden criticar y no ayudar, cubriéndose con un basural lleno de excusas, degradando la verdadera personalidad de cada uno y con afirmaciones que prefieren ver la parte negativa de cada quién.
No inspiran, degradan.
Jamás duden de lo que son capaces y comprendan que es mejor analizar con cuidado a quién le damos poder sobre nuestras vidas. En general, no se trata de arreglárselas solo, como el mundo actual y la psicología te enseña, sino de saber en quién confiamos. Existen personas en las que se puede confiar y creer que están para nosotros, sin miedo a que pierdan algo si nos ayudan o posean otro interés. Y atiendan a las personalidades ajenas, no a sus acciones actual: todos podemos donar un millón de dólares, si tenemos dos...
... pero eso no significa que mañana lo querramos de vuelta.
Cuando nadie nos mire.
G
miércoles, 13 de agosto de 2014
El borrador que aún late
.
No se cómo defenderme ante las acusaciones del subconsciente.
Sobretodo, cuando se le ocurre hurgar en el fondo de mi mente y encuentra todos sus esqueletos.
(Y el día tendrá que pasar desapercibido, pero con mis ojos rebalsados por dentro.)
Admito una razón mundana: la cual justifica que todos se armen y desarmen entre sí, buscando la rutina en conjunto, como si fuera un vicio. Cada quien tiene el suyo e influenciado por el temor de sentirse solo. Llegado al punto repetitivo de cada charla sentimental gabrieliana, acepto que mi manera de tomar las rupturas posee un lado terriblemente negativo.
Mi forma de tomar las cosas no tiene que ver con la necesidad de estar acompañado. Después de años y años de tropiezos, recuperé un punto vital de mi personalidad: saber cuándo detengo la marcha y, más aún, si baso mis decisiones solamente con impulsos. Es por ello que decido quedarme solo, "rechazando solicitudes" y reconstruyendo mente/corazón (en ése orden). Claro que, con el pasar del tiempo, se me va la mano y, si bien recupero la autonomía, lo consigo al módico precio de no querer posar más la mirada en inminentes oportunidades. Sí señor, elijo quedarme solo.
Y por lo general, los estados me duran años.
Demasiados años.
Por eso, digo... si la razón mundana de mezclarse aleatoriamente no precisa de pensamientos extras, se ve perfecta desde fuera. Simplemente te lleva y seguís viviendo, amando, equivocando los caminos, volviendo a ser feliz y finalmente, lo echás a perder, nuevamente... como si nada hubiera sucedido. Se vive, no se si mejor, pero se vive. Y del lado solitario pensador, ordenás tu cabeza y retomás aquellas materias que dejaste colgadas, como "magia" o "especialidad". No olvidemos "diferente", la mejor de todas. Al final, volvés a la razón.
Ahora, si quisiera tomar el primer camino, sería un desastre y no tendría tiempo para "arreglar". Me la pasaría tapando cada parte rota con una sábana y barriendo los pedazos rotos bajo la alfombra, para que algún día revivan como fantasmas y regresen a destruir mi consciencia. Por otra parte, imagino que para los mundanos, detenerse a pensar implicaría alcanzar el punto en el que me encuentro ahora: el del único día del año en el que un sueño psicológico me quita la voluntad de hierro y me nacen unas terribles ganas de admitir la gran cantidad de sentimentalismos que necesito. No... creo que preferirían seguir mezclándose con otros.
...
En fin...
Tratando de dar con el punto, me doy cuenta de que no son dos elecciones distintas.
Son raíces.
G
PD: releo y pienso... "sin claridad". Bueh, pequeña exposición de láminas dejé.
No se cómo defenderme ante las acusaciones del subconsciente.
Sobretodo, cuando se le ocurre hurgar en el fondo de mi mente y encuentra todos sus esqueletos.
(Y el día tendrá que pasar desapercibido, pero con mis ojos rebalsados por dentro.)
Admito una razón mundana: la cual justifica que todos se armen y desarmen entre sí, buscando la rutina en conjunto, como si fuera un vicio. Cada quien tiene el suyo e influenciado por el temor de sentirse solo. Llegado al punto repetitivo de cada charla sentimental gabrieliana, acepto que mi manera de tomar las rupturas posee un lado terriblemente negativo.
Mi forma de tomar las cosas no tiene que ver con la necesidad de estar acompañado. Después de años y años de tropiezos, recuperé un punto vital de mi personalidad: saber cuándo detengo la marcha y, más aún, si baso mis decisiones solamente con impulsos. Es por ello que decido quedarme solo, "rechazando solicitudes" y reconstruyendo mente/corazón (en ése orden). Claro que, con el pasar del tiempo, se me va la mano y, si bien recupero la autonomía, lo consigo al módico precio de no querer posar más la mirada en inminentes oportunidades. Sí señor, elijo quedarme solo.
Y por lo general, los estados me duran años.
Demasiados años.
Por eso, digo... si la razón mundana de mezclarse aleatoriamente no precisa de pensamientos extras, se ve perfecta desde fuera. Simplemente te lleva y seguís viviendo, amando, equivocando los caminos, volviendo a ser feliz y finalmente, lo echás a perder, nuevamente... como si nada hubiera sucedido. Se vive, no se si mejor, pero se vive. Y del lado solitario pensador, ordenás tu cabeza y retomás aquellas materias que dejaste colgadas, como "magia" o "especialidad". No olvidemos "diferente", la mejor de todas. Al final, volvés a la razón.
Ahora, si quisiera tomar el primer camino, sería un desastre y no tendría tiempo para "arreglar". Me la pasaría tapando cada parte rota con una sábana y barriendo los pedazos rotos bajo la alfombra, para que algún día revivan como fantasmas y regresen a destruir mi consciencia. Por otra parte, imagino que para los mundanos, detenerse a pensar implicaría alcanzar el punto en el que me encuentro ahora: el del único día del año en el que un sueño psicológico me quita la voluntad de hierro y me nacen unas terribles ganas de admitir la gran cantidad de sentimentalismos que necesito. No... creo que preferirían seguir mezclándose con otros.
...
En fin...
Tratando de dar con el punto, me doy cuenta de que no son dos elecciones distintas.
Son raíces.
G
PD: releo y pienso... "sin claridad". Bueh, pequeña exposición de láminas dejé.
lunes, 11 de agosto de 2014
Bajos instintos
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Y leo un vieja manera de comportamiento mío en una frase de Facebook.
La frase justifica la frialdad ante la decepción que provocan los demás sobre la confianza que uno deposita en ellos. Al final, se desvía revelando que cuando demuestra amor, es porque vale la pena, no sin antes anticipar que ya no da gratuitamente, sino a cambio. Todo gracias a quienes fallaron.
Pasé varios años de mi vida siendo quien perdonó por no querer perder a esa persona. Dejé pasar cosas inverosímiles, defendí lo indefendible y hasta perdí confianza en mí mismo. Dudé... dudé de todas esas virtudes mías de las que nunca debí dudar. Un hombre no puede dudar, un hombre duda y pierde el instinto. Sin embargo, peor resulta aplicar soluciones extremistas a casos fallidos, donde esperamos "amor" y "confianza" a cambio del mismo tipo de material y nos devolvieron un "pagaré", sin fecha de caducidad.
Esto va más allá de un simple cambio. Durante siglos, las personas han cambiado drásticamente y gracias a las decepciones, incluso yo, pero... como buen pensador y gracias a éste lugar, he llegado a la conclusión de que nadie puede condicionar nuestras vidas por sus acciones, que son ajenas, en realidad. Claro que no lo hacen adrede, pero sus hechos nos empujan en la dirección menos deseada y conveniente para nuestras personalidades. Pasado el momento de conflicto, lo primero que debemos hacer es encerrarnos en nuestras cabezas y pensar... pensar... y repensar en lo sucedido. O al menos, vivir como fantasmas hasta que la locura afloje y luego, encierro mental.
La idea es... que no cambiamos por instinto, sino por impulso y así, no se realiza un verdadero cambio, sino una condición impulsada por una mala vivencia. El instinto adapta nuestra personalidad a los cambios, por más bruscos que sean. El impulso cierra los ojos de la razón y se lleva todo por delante, no importando las consecuencias. No dejemos de usar la razón, jamás.
Entonces: no seamos fríos porque nos fallaron, no seamos abiertos porque nos dejaron, no seamos comprensivos por querer integrarnos. Y etc.
G
Y leo un vieja manera de comportamiento mío en una frase de Facebook.
La frase justifica la frialdad ante la decepción que provocan los demás sobre la confianza que uno deposita en ellos. Al final, se desvía revelando que cuando demuestra amor, es porque vale la pena, no sin antes anticipar que ya no da gratuitamente, sino a cambio. Todo gracias a quienes fallaron.
Pasé varios años de mi vida siendo quien perdonó por no querer perder a esa persona. Dejé pasar cosas inverosímiles, defendí lo indefendible y hasta perdí confianza en mí mismo. Dudé... dudé de todas esas virtudes mías de las que nunca debí dudar. Un hombre no puede dudar, un hombre duda y pierde el instinto. Sin embargo, peor resulta aplicar soluciones extremistas a casos fallidos, donde esperamos "amor" y "confianza" a cambio del mismo tipo de material y nos devolvieron un "pagaré", sin fecha de caducidad.
Esto va más allá de un simple cambio. Durante siglos, las personas han cambiado drásticamente y gracias a las decepciones, incluso yo, pero... como buen pensador y gracias a éste lugar, he llegado a la conclusión de que nadie puede condicionar nuestras vidas por sus acciones, que son ajenas, en realidad. Claro que no lo hacen adrede, pero sus hechos nos empujan en la dirección menos deseada y conveniente para nuestras personalidades. Pasado el momento de conflicto, lo primero que debemos hacer es encerrarnos en nuestras cabezas y pensar... pensar... y repensar en lo sucedido. O al menos, vivir como fantasmas hasta que la locura afloje y luego, encierro mental.
La idea es... que no cambiamos por instinto, sino por impulso y así, no se realiza un verdadero cambio, sino una condición impulsada por una mala vivencia. El instinto adapta nuestra personalidad a los cambios, por más bruscos que sean. El impulso cierra los ojos de la razón y se lleva todo por delante, no importando las consecuencias. No dejemos de usar la razón, jamás.
Entonces: no seamos fríos porque nos fallaron, no seamos abiertos porque nos dejaron, no seamos comprensivos por querer integrarnos. Y etc.
G
jueves, 7 de agosto de 2014
Cabos sueltos
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Qué complicado resulta compartir amistades con tu ex.
El mundo es un pañuelo, donde pocas veces coinciden las mismas manos. Considerando la cantidad de personas que lo habitan, se vuelve complicada la cuestión de encontrar la pareja más acorde a la personalidad de uno. Sin embargo, el proceso no carece de diversión ni de desafío: trae vida sobre la rutina y nos ensancha el ego, donde cada decisión se refiere a una creación única, original... y no a las de serie que sufrimos diariamente.
Luego del punto de contacto y una vez quemados todos nuestros trucos de magia... sigue el blah blah blah.
No voy a explayarme sobre las relaciones en si, prefiero saltar hacia la parte que me hace inspira el posteo de hoy.
Integrar a la pareja propia en tu círculo de amigos tiene una consecuencia molesta a futuro: más allá de las razones de una posterior separación, tus amigos/as quedan en el medio (si pensamos en ellos) y vos, no tenés más remedio que compartir, además de ser un constante objetivo de chismes (que refieran a tu ex) y de respuestas que no deberías recibir cuando preguntás de más (mejor preguntáselo a la pared). Claro que tus amistades no lo hacen adrede, por algo son tus amigos/as pero cada situación se tensa al máximo con facilidad, donde nuestros malos humores se desquitan con quienes están en el medio y donde ellos tienen que vivir los irreversibles e incómodos presentes de ambos. Esa misma dualidad es un dolor de muela para quienes se sientan entre dos sillas distanciadas.
Como si fueran hijos de un matrimonio separado.
Creo que no me embrollé...
...mucho.
¿Cuál es la solución? Pfff... si le preguntan al cara de pendejo, les dirá que vayan a la raíz, donde se creó la relación, donde no se tomó la decisión con inteligencia o sabiduría. Durante milenios, la gente vivió con su "prueba y error"; aprendieron golpeándose varias veces con la misma pared y no siendo cautos. Así continua en el presente, el método es el mismo... seguimos sin saber cómo elegir y mucho menos, cómo terminar las cosas de una manera no dramática.
Entonces, nada... que feo cuando los amigos se quedan en el medio. Para ellos y para nosotros, los que nunca bancamos al gris.
G
Qué complicado resulta compartir amistades con tu ex.
El mundo es un pañuelo, donde pocas veces coinciden las mismas manos. Considerando la cantidad de personas que lo habitan, se vuelve complicada la cuestión de encontrar la pareja más acorde a la personalidad de uno. Sin embargo, el proceso no carece de diversión ni de desafío: trae vida sobre la rutina y nos ensancha el ego, donde cada decisión se refiere a una creación única, original... y no a las de serie que sufrimos diariamente.
Luego del punto de contacto y una vez quemados todos nuestros trucos de magia... sigue el blah blah blah.
No voy a explayarme sobre las relaciones en si, prefiero saltar hacia la parte que me hace inspira el posteo de hoy.
Integrar a la pareja propia en tu círculo de amigos tiene una consecuencia molesta a futuro: más allá de las razones de una posterior separación, tus amigos/as quedan en el medio (si pensamos en ellos) y vos, no tenés más remedio que compartir, además de ser un constante objetivo de chismes (que refieran a tu ex) y de respuestas que no deberías recibir cuando preguntás de más (mejor preguntáselo a la pared). Claro que tus amistades no lo hacen adrede, por algo son tus amigos/as pero cada situación se tensa al máximo con facilidad, donde nuestros malos humores se desquitan con quienes están en el medio y donde ellos tienen que vivir los irreversibles e incómodos presentes de ambos. Esa misma dualidad es un dolor de muela para quienes se sientan entre dos sillas distanciadas.
Como si fueran hijos de un matrimonio separado.
Creo que no me embrollé...
...mucho.
¿Cuál es la solución? Pfff... si le preguntan al cara de pendejo, les dirá que vayan a la raíz, donde se creó la relación, donde no se tomó la decisión con inteligencia o sabiduría. Durante milenios, la gente vivió con su "prueba y error"; aprendieron golpeándose varias veces con la misma pared y no siendo cautos. Así continua en el presente, el método es el mismo... seguimos sin saber cómo elegir y mucho menos, cómo terminar las cosas de una manera no dramática.
Entonces, nada... que feo cuando los amigos se quedan en el medio. Para ellos y para nosotros, los que nunca bancamos al gris.
G
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