.
"No se que hacer, siento que tampoco puedo."
Podría usar esas dos frases en oraciones separadas y el significado seguiría siendo el mismo.
Por éstos días, los sucesos me han dejado pensativo pero no exactamente... centrado. Tampoco fui hacia el extremo opuesto pero, simplemente, no pude ser objetivo. Hoy si y es por esa razón que escribo. ¿Sobre qué escribo? Sobre obviedades de la vida.
El sentimiento, las alas de nuestras mejores aspiraciones, lo que nos cambia para bien o para mal, el arma perfecta para el estancamiento, el ancla del barco que jamás zarpa. ¿No es así? Puede llevarnos a vivir, pero también a morir, tanto en vida como en algo más allá y sin embargo, siempre nos dejamos y nos dejaremos llevar por aquello llamado "sentimiento". Nos enojaremos, nos excitaremos, nos sentiremos felices, lloraremos, reiremos, nos quejaremos, discreparemos, gritaremos, ¡GRITAREMOS! Haremos todo eso y muchísimo más, porque somos humanos y el motor que hace avanzar cada pie hacia la experiencia es el sentimiento, el querer algo, el odiarlo, etc.
Pero, ¿qué pasa cuando no es lo que debemos hacer? Cuando nos morimos de ansias por estar con alguien pero no debemos, por razones acertadas, ¿qué pasa? ¿Y qué hacemos si la verdad puede lastimar a alguien más, que nos importe, pero a su vez, puede ahorrarle sufrimiento a futuro? ¿Qué pasa con eso? Claro que, nadie puede decirnos realmente si es correcto o no, pero, si aplicamos nuestro criterio, el ser sobrio que tenemos dentro siempre va a decirnos la verdad en la cara, lo que debemos hacer y, más allá de lo que opine el corazón. Entonces, ¿qué pasa? Si tengo enfrente a una persona que me aprecia pero no como yo lo hago, con responsabilidad... ¿qué debo hacer? Todos sabemos y muy bien, pero es sabido que todas las buenas teorías recorren un largo camino hasta la práctica y siempre llegan vacías, con amnesia o despojadas de dignidad.
Por eso, "no puedo", "no se" o "no quiero" son dichos relativos. Las consecuencias de nuestras vidas están marcadas, casi en un 100%, por nuestros sentimientos y rara vez tomamos decisiones en frío, piénsenlo bien. A veces... incluso la esperanza nos mantiene ocupados y al volante, nos ciega a las futuras consecuencias y, por lo general, son nefastas para nuestra existencia. Es un hecho que vivir representa tomar riesgos, equivocarse y trastabillar un sinfín de veces pero, aún así, es una realidad que pocas veces nos detenemos a pensar en qué nos equivocamos y si llegamos a hacerlo, es porque queremos encontrar el error en lo ajeno...
No quiero generalizar ni aportar un gran pensamiento filosófico. Solamente paso el rato, pensando en el pedazo de suelo que iluminó repentinamente el sol, como un bobo. Y otra cosa... es una realidad que todo lo que hablo acá, se aplica primero en mí.
"Lo que debo"...
Je, perdón... me quedó la resolución picando.
Equivóquense todo lo que quieran, eso es vivir. Pero no cometan los mismos errores una y otra vez, porque eso es adrede. Y no usen la excusa de que no pueden, no saben o no quieren, porque eso es ser hipócrita con uno mismo. Uno sabe qué hacer y, por lo general, no quiere.
Y una última cosa: no culpen a los demás de los errores propios.
Por todo lo que dije y más, les digo, somos nosotros mismos quienes tenemos la última palabra en nuestras vidas.
No lo olviden.
G
martes, 21 de mayo de 2013
jueves, 9 de mayo de 2013
Dos personas, sentadas en la misma silla
.
Por éstos días, estoy viviendo una sensación curiosa y más aún confusa: mi mente se siente dividida en dos.
Esto es: por una parte sufro de un constante carácter entre lo maniático y lo depresivo, pero sólo en intenciones. Me siento caprichoso, quiero obtener ciertas cosas que no debo o que con tiempo, solas vendrán. Poseo algunas buenas y aún así, tampoco me llenan o me hacen perder la paciencia, sacudiendo a la mente con tornados y estallidos de ira... si, maltrato mi propia cabeza. Quiero todo y lo quiero ya.
La segunda es, claro está, la parte observadora. Y digamos que ésta vez, se ha comprado los mejores asientos, vive el espectáculo en primera línea. Observa en silencio y mismo con la mirada critica, de una manera tan profunda e inquisidora que la parte maniática/depresiva cierra la boca y se queda en el molde. Se regodea delante de ella y la primera, nada dice, simplemente obedece, resultando tan arbitraria como placentera para quien escribe...
Ahora, tengo dos aristas que agregar.
La primera es sobre la sensación que tengo sobre mentes divididas, es una sensación de lo más curiosa, es como vivir escuchando claramente dos conversaciones a la vez o mirar un jardín de flores con un ojo y un partido de fútbol con el otro. Plus, parecen convivir bajo cierta "armonía" y dentro de mí, en conjunto, dan vida a uno de los cocteles más explosivos que jamás he sentido a nivel emocional. Tormenta y calma, rosas y espinas, todo a la vez. ¿Acaso mi mente estaba preparada para vivir semejante conjunción?
Amazing, simply amazing.
La segunda: aún puedo controlar mis impulsos. Tengo caprichos entendibles y otros no tanto; sin embargo, ninguno resalta por sobre el otro y se mantienen en la misma posición, siendo tratados como si de hermanos se hablase. Buenos o malos, la mitad arbitraria cumple con su trabajo y eso me hace sentir bien. Creo que algo de inmadurez se ha borrado, digo... o pongámoslo de una manera más conveniente: "it's all coming back to me now".
No obstante, no se qué me depara el camino. Tengo una sangre inconstante y ciclotímica. Plus, estoy renovando mis alrededores, ya que todos aquellos que me rodeaban últimamente, no resultaban mucho de ayuda.
Pensamiento egoísta, si así lo prefieren. Pero es hora de que me ocupe un poco del poeta escritor.
Y de quienes sí valgan la pena.
G
Por éstos días, estoy viviendo una sensación curiosa y más aún confusa: mi mente se siente dividida en dos.
Esto es: por una parte sufro de un constante carácter entre lo maniático y lo depresivo, pero sólo en intenciones. Me siento caprichoso, quiero obtener ciertas cosas que no debo o que con tiempo, solas vendrán. Poseo algunas buenas y aún así, tampoco me llenan o me hacen perder la paciencia, sacudiendo a la mente con tornados y estallidos de ira... si, maltrato mi propia cabeza. Quiero todo y lo quiero ya.
La segunda es, claro está, la parte observadora. Y digamos que ésta vez, se ha comprado los mejores asientos, vive el espectáculo en primera línea. Observa en silencio y mismo con la mirada critica, de una manera tan profunda e inquisidora que la parte maniática/depresiva cierra la boca y se queda en el molde. Se regodea delante de ella y la primera, nada dice, simplemente obedece, resultando tan arbitraria como placentera para quien escribe...
Ahora, tengo dos aristas que agregar.
La primera es sobre la sensación que tengo sobre mentes divididas, es una sensación de lo más curiosa, es como vivir escuchando claramente dos conversaciones a la vez o mirar un jardín de flores con un ojo y un partido de fútbol con el otro. Plus, parecen convivir bajo cierta "armonía" y dentro de mí, en conjunto, dan vida a uno de los cocteles más explosivos que jamás he sentido a nivel emocional. Tormenta y calma, rosas y espinas, todo a la vez. ¿Acaso mi mente estaba preparada para vivir semejante conjunción?
Amazing, simply amazing.
La segunda: aún puedo controlar mis impulsos. Tengo caprichos entendibles y otros no tanto; sin embargo, ninguno resalta por sobre el otro y se mantienen en la misma posición, siendo tratados como si de hermanos se hablase. Buenos o malos, la mitad arbitraria cumple con su trabajo y eso me hace sentir bien. Creo que algo de inmadurez se ha borrado, digo... o pongámoslo de una manera más conveniente: "it's all coming back to me now".
No obstante, no se qué me depara el camino. Tengo una sangre inconstante y ciclotímica. Plus, estoy renovando mis alrededores, ya que todos aquellos que me rodeaban últimamente, no resultaban mucho de ayuda.
Pensamiento egoísta, si así lo prefieren. Pero es hora de que me ocupe un poco del poeta escritor.
Y de quienes sí valgan la pena.
G
martes, 7 de mayo de 2013
Palabras ciertas sobre los últimos cinco años
.
"Siempre amé esos detalles. Cada vez que recibo alguno, me recuerda que por cosas como esa yo empecé a amarte. Pero inmediatamente, y tristemente por cierto, recuerdo que todas esas cosas quedan enterradas bajo un par de tus terribles defectos."
Completamente cierto.
Llevo años sabiendo e ignorando. Pero no de saberlo inconscientemente, siempre fui cuerdo al respecto y preferí restarle importancia, porque me sentí tan decepcionado en un momento de mi vida y de la gente, que arañé cuanta superficie pude encontrar, tanto para salvarme como para lastimar... No fue que quise hacer las cosas mal, en un principio. Siempre procuré hacerlas bien y dar mi 110% e incluso, quien dijo eso, en un principio rechazó ese porcentaje cuando me encontraba en mi mejor momento (ese fue el segundo gran quiebre, si te lo preguntás) y dejó de lado todo lo bueno que hacía por los dos. No voy a justificar lo que vino después, cada error que cometí alrededor de toda esa gente fue obra mía y mía sola, de nadie más. Llevé la culpa con la conciencia ardiendo y me la banqué durante los últimos cuatro años, enterrándome en lo más oscuro de mí. Por algo no he logrado grandes progresos en mi vida.
Hasta ahora.
Todo cuanto referido al pasado prefiero, como vos, que se vuelva irrelevante. No obstante, haré reminiscencia sobre las experiencias en su estado más puro.
Mis defectos no son más que una consecuencia de la falta de cabeza fría a la que me até. Años procuré no ser como el resto de mi familia, los Laroca y logré resultados más que brillantes pero resultó ser mucho más fácil caer que todo aquel sacrificio al que me sometí, incluso al punto de querer cambiar mi apellido... Esperé pero al final, comencé a sentirme contínuamente decepcionado, una y otra vez. Había construido cimientos que fácilmente se resquebrajaron y terminaron cediendo. No fue tu culpa, ambos sabemos que no, vos solamente procuraste atajar la cantidad de escombros que se te vino encima y no pudiste, no estabas preparada para semejante "monstruo"... (no se si alguien lo estuvo alguna vez) Fui poco tiempo lo que viste de bueno en mi, mi lado más estúpido y oscuro llegó rápidamente y terminé rindiéndome de todo. Comencé a no guardar más las apariencias, a dejar de ser político, a despreocuparme por los demás y al final, me encapriché con la estúpida idea de que solamente quería que todos me vieran y se dieran cuenta de que yo no era el único que se equivocaba.
Sigo sin justificarme, por más que mencione mis acciones como consecuencias de otros.
(Suspiro)
Quiero promediar, no quiero dar explicaciones de más, sobretodo porque no me siento orgulloso de lo que hice vivir a ciertas personas. Pero, ¿sabés cómo lo veo hoy? Como el lado oscuro del que volví y del que prefiero tomar como ejemplo para no volver a caer en él, jamás. Quiero arrepentirme de todo aquello, te juro que quiero pero la practicidad me gana de mano y mete en mi cabeza la idea de que todo enseña y por sobre todas las cosas, las malas experiencias, los errores, el darse cuenta uno de sus propios defectos. Aún así, espero que algún día te sientas libre de mis recuerdos y que me quede el consuelo de que hoy seas más fuerte de lo que pudiste serlo conmigo. Es lo único a lo que puedo aspirar hoy, para encontrar algo más de paz.
Y sabés, hoy creo que tuve que llegar al fondo, bien al fondo para levantarme y ser quien querías que fuese. Siento ahora que no pude vivirlo de otra manera.
Y seguiré sin pedirte perdón, eso es algo que solamente haré frente a frente.
G
PD: me enseñaste más cosas de las que nadie pudo entender, creélo. Y si no me expliqué bien con las palabras que dejé más arriba, te pido disculpas, aún sigo ordenando mi cabeza pero al menos, tengo los objetivos claros.
"Siempre amé esos detalles. Cada vez que recibo alguno, me recuerda que por cosas como esa yo empecé a amarte. Pero inmediatamente, y tristemente por cierto, recuerdo que todas esas cosas quedan enterradas bajo un par de tus terribles defectos."
Completamente cierto.
Llevo años sabiendo e ignorando. Pero no de saberlo inconscientemente, siempre fui cuerdo al respecto y preferí restarle importancia, porque me sentí tan decepcionado en un momento de mi vida y de la gente, que arañé cuanta superficie pude encontrar, tanto para salvarme como para lastimar... No fue que quise hacer las cosas mal, en un principio. Siempre procuré hacerlas bien y dar mi 110% e incluso, quien dijo eso, en un principio rechazó ese porcentaje cuando me encontraba en mi mejor momento (ese fue el segundo gran quiebre, si te lo preguntás) y dejó de lado todo lo bueno que hacía por los dos. No voy a justificar lo que vino después, cada error que cometí alrededor de toda esa gente fue obra mía y mía sola, de nadie más. Llevé la culpa con la conciencia ardiendo y me la banqué durante los últimos cuatro años, enterrándome en lo más oscuro de mí. Por algo no he logrado grandes progresos en mi vida.
Hasta ahora.
Todo cuanto referido al pasado prefiero, como vos, que se vuelva irrelevante. No obstante, haré reminiscencia sobre las experiencias en su estado más puro.
Mis defectos no son más que una consecuencia de la falta de cabeza fría a la que me até. Años procuré no ser como el resto de mi familia, los Laroca y logré resultados más que brillantes pero resultó ser mucho más fácil caer que todo aquel sacrificio al que me sometí, incluso al punto de querer cambiar mi apellido... Esperé pero al final, comencé a sentirme contínuamente decepcionado, una y otra vez. Había construido cimientos que fácilmente se resquebrajaron y terminaron cediendo. No fue tu culpa, ambos sabemos que no, vos solamente procuraste atajar la cantidad de escombros que se te vino encima y no pudiste, no estabas preparada para semejante "monstruo"... (no se si alguien lo estuvo alguna vez) Fui poco tiempo lo que viste de bueno en mi, mi lado más estúpido y oscuro llegó rápidamente y terminé rindiéndome de todo. Comencé a no guardar más las apariencias, a dejar de ser político, a despreocuparme por los demás y al final, me encapriché con la estúpida idea de que solamente quería que todos me vieran y se dieran cuenta de que yo no era el único que se equivocaba.
Sigo sin justificarme, por más que mencione mis acciones como consecuencias de otros.
(Suspiro)
Quiero promediar, no quiero dar explicaciones de más, sobretodo porque no me siento orgulloso de lo que hice vivir a ciertas personas. Pero, ¿sabés cómo lo veo hoy? Como el lado oscuro del que volví y del que prefiero tomar como ejemplo para no volver a caer en él, jamás. Quiero arrepentirme de todo aquello, te juro que quiero pero la practicidad me gana de mano y mete en mi cabeza la idea de que todo enseña y por sobre todas las cosas, las malas experiencias, los errores, el darse cuenta uno de sus propios defectos. Aún así, espero que algún día te sientas libre de mis recuerdos y que me quede el consuelo de que hoy seas más fuerte de lo que pudiste serlo conmigo. Es lo único a lo que puedo aspirar hoy, para encontrar algo más de paz.
Y sabés, hoy creo que tuve que llegar al fondo, bien al fondo para levantarme y ser quien querías que fuese. Siento ahora que no pude vivirlo de otra manera.
Y seguiré sin pedirte perdón, eso es algo que solamente haré frente a frente.
G
PD: me enseñaste más cosas de las que nadie pudo entender, creélo. Y si no me expliqué bien con las palabras que dejé más arriba, te pido disculpas, aún sigo ordenando mi cabeza pero al menos, tengo los objetivos claros.
lunes, 8 de abril de 2013
Your own choices
.
Creo que, hoy escribo algunas palabras sobre vos porque no tengo a quien más hablarle o porque decidí hace cuatro años atrás, hacer limpieza de gente en mi vida. Sin embargo, hay frases que decís y que me quedan flotando, que mi mente luego absorbe y divide en millones de partes, para finalmente analizarlas por el resto de la vida útil de tus recuerdos.
Es bien sabido que tu gran problema es mantener tu vida sentimental de manera cómoda o sin contratiempos (que dicho sea de paso, se conforma con demasiado poco). Es bien sabido que no tiene que pasar una semana para que te encuentres bajo las sábanas de otro hombre o de varios, que si bien justificás el hecho de tener sexo hasta con amigos con la idea de que "el cuerpo te lo pide", la cuestión profundiza más allá y termina desembocando en un grave problema de soledad y con un plus de falta de imagen masculina fuerte en tu familia.
Soy bien conocido por mi carácter neurótico y ciclotímico, que de a ratos raya lo bipolar. En realidad, soy una persona que se deja llevar fácilmente por los malos momentos o por aquellas personas que atentan contra mi propia traquilidad. Pero... bajo esa capa de humor cambiante e insoportable para terceros, encuentro las razones más acertadas y mis pensamientos llegan a buen puerto la mayor parte de las veces. Es por ello que varias personas me detestan y envidian, aunque siquiera me necesiten en sus vidas pero bueh, prefieren perder el tiempo metiendo a Gabriel en sus cabezas.
Y es por eso mismo que llego a retener algo que dijiste, algo que respondiste a una pregunta de lo más estúpida y con respuesta aún más inservible: "el me deja". ¿Te deja qué? Compartirte con otros... eso mismo. Pero, ¿sería "te deja" o "no le molesta"? Para vos, es la primera, porque siempre necesitás la aprobación de la imagen masculina que te lleva a la cama. Te atás pero de una manera completamente infantil, escondés un complejo de Edipo en la mayor parte de sus aspectos y terminás haciendo todas aquellas cosas que tu viejo no permitiría, comprometiendo tu propia seguridad en el transcurso. Siquiera terminás velando por tu vida, siempre y cuando te "dejen".
Completamente decepcionado estoy. Desde que te conozco, procuro que cambies y te vuelvas una persona que se quiere más y que encuentra un centro, que madura, que se hace respetar, que sabe decir que no. Sin embargo, todos mis esfuerzos resultaron inútiles, jamás pretendiste mejorar ni tampoco inspirar mejorías en la persona que tuviste al lado (tanto a mi como a otros), sino que viviste el momento y nada más, jamás pensaste en las consecuencias de tus propias acciones.
Es triste, porque te quiero. Y hablaré un tiempo más de vos, sobre todo, en mi cabeza. Porque me levanto todos los días queriéndote y así será inciertamente, hasta que alguien más se atreva a inspirar mi vida y no a "dejar" que tome decisiones por ella misma.
G
Creo que, hoy escribo algunas palabras sobre vos porque no tengo a quien más hablarle o porque decidí hace cuatro años atrás, hacer limpieza de gente en mi vida. Sin embargo, hay frases que decís y que me quedan flotando, que mi mente luego absorbe y divide en millones de partes, para finalmente analizarlas por el resto de la vida útil de tus recuerdos.
Es bien sabido que tu gran problema es mantener tu vida sentimental de manera cómoda o sin contratiempos (que dicho sea de paso, se conforma con demasiado poco). Es bien sabido que no tiene que pasar una semana para que te encuentres bajo las sábanas de otro hombre o de varios, que si bien justificás el hecho de tener sexo hasta con amigos con la idea de que "el cuerpo te lo pide", la cuestión profundiza más allá y termina desembocando en un grave problema de soledad y con un plus de falta de imagen masculina fuerte en tu familia.
Soy bien conocido por mi carácter neurótico y ciclotímico, que de a ratos raya lo bipolar. En realidad, soy una persona que se deja llevar fácilmente por los malos momentos o por aquellas personas que atentan contra mi propia traquilidad. Pero... bajo esa capa de humor cambiante e insoportable para terceros, encuentro las razones más acertadas y mis pensamientos llegan a buen puerto la mayor parte de las veces. Es por ello que varias personas me detestan y envidian, aunque siquiera me necesiten en sus vidas pero bueh, prefieren perder el tiempo metiendo a Gabriel en sus cabezas.
Y es por eso mismo que llego a retener algo que dijiste, algo que respondiste a una pregunta de lo más estúpida y con respuesta aún más inservible: "el me deja". ¿Te deja qué? Compartirte con otros... eso mismo. Pero, ¿sería "te deja" o "no le molesta"? Para vos, es la primera, porque siempre necesitás la aprobación de la imagen masculina que te lleva a la cama. Te atás pero de una manera completamente infantil, escondés un complejo de Edipo en la mayor parte de sus aspectos y terminás haciendo todas aquellas cosas que tu viejo no permitiría, comprometiendo tu propia seguridad en el transcurso. Siquiera terminás velando por tu vida, siempre y cuando te "dejen".
Completamente decepcionado estoy. Desde que te conozco, procuro que cambies y te vuelvas una persona que se quiere más y que encuentra un centro, que madura, que se hace respetar, que sabe decir que no. Sin embargo, todos mis esfuerzos resultaron inútiles, jamás pretendiste mejorar ni tampoco inspirar mejorías en la persona que tuviste al lado (tanto a mi como a otros), sino que viviste el momento y nada más, jamás pensaste en las consecuencias de tus propias acciones.
Es triste, porque te quiero. Y hablaré un tiempo más de vos, sobre todo, en mi cabeza. Porque me levanto todos los días queriéndote y así será inciertamente, hasta que alguien más se atreva a inspirar mi vida y no a "dejar" que tome decisiones por ella misma.
G
sábado, 6 de abril de 2013
Título nuevo, misma vida
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Se supone que debo postear sobre el nuevo título, ya que, define completamente mi manera de pensar en éstos momentos y por un largo tiempo, así continuará siendo. Pero no, últimamente poseo escasas ganas de escribir (en todo sentido) y en contrapartida, siento la imperiosa necesidad de compartir palabras con gente coherente y que se preste a la equalidad de pensamientos.
Por eso mismo, no tengo mucho más para decir, más que mis acciones a la espera de una mejor relación a futuro con el mundo en sí: sin personas nocivas para quien jamás pretendió llevar la sangre Laroca y que durante la mayor parte de su vida, procuro ser alguien mejor.
G
Se supone que debo postear sobre el nuevo título, ya que, define completamente mi manera de pensar en éstos momentos y por un largo tiempo, así continuará siendo. Pero no, últimamente poseo escasas ganas de escribir (en todo sentido) y en contrapartida, siento la imperiosa necesidad de compartir palabras con gente coherente y que se preste a la equalidad de pensamientos.
Por eso mismo, no tengo mucho más para decir, más que mis acciones a la espera de una mejor relación a futuro con el mundo en sí: sin personas nocivas para quien jamás pretendió llevar la sangre Laroca y que durante la mayor parte de su vida, procuro ser alguien mejor.
G
viernes, 15 de marzo de 2013
Llamada no entrante
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"Si no llevara la cruz a cuestas, ¿me volverías a amenazar con el manicomio, como hiciste aquella vez en que no paré de llorar por Willie? Cuando te demostré cómo era en realidad un corazón roto..."
Poco menos de ocho años de mi vida te di y no se te ocurre llamarme un sólo día para preguntarme cómo estoy.
Siempre fuiste igual, siempre desdoblaste la atención para no preocuparte.
Te llamé tantas veces para saber como estabas, me preocupé otro tanto de más por vos y por tu futuro, por tu dignidad... Y sin embargo, hoy siento que todo aquello que hicimos dentro de nuestra ya pasada relación siquiera importó.
Sad times, I know.
G
"Si no llevara la cruz a cuestas, ¿me volverías a amenazar con el manicomio, como hiciste aquella vez en que no paré de llorar por Willie? Cuando te demostré cómo era en realidad un corazón roto..."
Poco menos de ocho años de mi vida te di y no se te ocurre llamarme un sólo día para preguntarme cómo estoy.
Siempre fuiste igual, siempre desdoblaste la atención para no preocuparte.
Te llamé tantas veces para saber como estabas, me preocupé otro tanto de más por vos y por tu futuro, por tu dignidad... Y sin embargo, hoy siento que todo aquello que hicimos dentro de nuestra ya pasada relación siquiera importó.
Sad times, I know.
G
sábado, 9 de marzo de 2013
Confesión insomnia
.
Probablemente me quede sin pilas a mitad del post pero, es lo que hay.
Me confieso. Últimamente creo que no me hacen falta tanto las mujeres, sino que la prioridad a la hora de entretenerme recae en mi vicio desde nacimiento. Siento que la mayor parte del tiempo me complementa y si bien no me encuentro en posición de emitir opinión, lo vengo pensando desde hace ya un par de años.
La cuestión es que, también necesito de la interacción social pero cuando los recuerdos de fallidos intentos de inserción se hacen presentes, prefiero plantar retirada y resguardarme en el mundo que menos me lastimó de todos. Incluso, la gran Kevin Spacey se presenta como solución más sencilla en el complejo vitamínico diario y será lo mejor que pueda suceder en el día (en cuanto a alcances íntimos y emocionales se refiera). El amor te vuelve débil, te hace pedazos, expone tus debiidades, te vuelve suave, te cambia, te mancha, te convierte en quien no sos, te vuelve celoso, etc, etc, ETCÉTERA ETCÉTERA. Blah blah blah, también te puede mejorar... pero la lucha de egos se vuelve complicada si se cruza con la emoción más fuerte de todas, el amor. Te pone en dilemas y nos hace dudar de nuestros propios principios, de nuestras propias ideas e incluso, de nuestras propias crianzas. Blah...
La gran Kevin Spacey no me hace dudar después de si todo fue bien y quedó satisfecha. Pero no quiero ser repetitivo, hablo en forma metafórica, más que nada porque todos estamos acostumbrados a no ir de frente y luego, los que tenemos conciencia, nos quedamos viviendo la vida como vessels de dioses omnipresentes, dejando de lado que alguna vez creímos que el cuerpo humano nos quedaba chicos.
Creo en el amor y en la interacción social, en su necesidad. Pero no creo en sus consecuencias ni en el color que toma cuando se mezcla conmigo.
Machete arriba for the games.
G
Probablemente me quede sin pilas a mitad del post pero, es lo que hay.
Me confieso. Últimamente creo que no me hacen falta tanto las mujeres, sino que la prioridad a la hora de entretenerme recae en mi vicio desde nacimiento. Siento que la mayor parte del tiempo me complementa y si bien no me encuentro en posición de emitir opinión, lo vengo pensando desde hace ya un par de años.
La cuestión es que, también necesito de la interacción social pero cuando los recuerdos de fallidos intentos de inserción se hacen presentes, prefiero plantar retirada y resguardarme en el mundo que menos me lastimó de todos. Incluso, la gran Kevin Spacey se presenta como solución más sencilla en el complejo vitamínico diario y será lo mejor que pueda suceder en el día (en cuanto a alcances íntimos y emocionales se refiera). El amor te vuelve débil, te hace pedazos, expone tus debiidades, te vuelve suave, te cambia, te mancha, te convierte en quien no sos, te vuelve celoso, etc, etc, ETCÉTERA ETCÉTERA. Blah blah blah, también te puede mejorar... pero la lucha de egos se vuelve complicada si se cruza con la emoción más fuerte de todas, el amor. Te pone en dilemas y nos hace dudar de nuestros propios principios, de nuestras propias ideas e incluso, de nuestras propias crianzas. Blah...
La gran Kevin Spacey no me hace dudar después de si todo fue bien y quedó satisfecha. Pero no quiero ser repetitivo, hablo en forma metafórica, más que nada porque todos estamos acostumbrados a no ir de frente y luego, los que tenemos conciencia, nos quedamos viviendo la vida como vessels de dioses omnipresentes, dejando de lado que alguna vez creímos que el cuerpo humano nos quedaba chicos.
Creo en el amor y en la interacción social, en su necesidad. Pero no creo en sus consecuencias ni en el color que toma cuando se mezcla conmigo.
Machete arriba for the games.
G
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