viernes, 22 de julio de 2011

Debajo de la alfombra

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Ayer me rebajé como nunca, me expuse delante de dos personas que no escuchan más razones que las propias. Fui buscando humanidad y me encontré con dos desconocidos que poco les importa de quienes les rodea... simplemente no puedo creerlo, son de mi propia sangre y les importo tan poco. Pero me rebajé y fui, con un cuchillo en la mano y profirieron amenazas, que tenían armas guardadas, que me fuera, que no les duraba en una pelea.

No entiendo, una hora antes me había dicho que al menos él sí podía tener hijos pero yo no. Y era mi hermano. No lo entiendo. Mi viejo también lo dijo una vez y por más que me haya pedido disculpas forzadas, sé que jamás lo lamentó. Pero mi hermano... no sólo dijo eso y muchas barbaridades más (delante de todos los vecinos), sino que también me agredió físicamente, me comí cinco piñas mientras me le reía en la cara y sin razón para devolvérselas y luego llamó a la policía, EL llamó a la policía. Cuando vinieron, se pusieron a discutir con mi hermana y le dijo de todo, delante de los vecinos, divulgando secretos que jamás debió contar. Es... una bomba de tiempo, hace lo mismo en todos lados. Lo más divertido fue que los policías no hacían algo al respecto, mi hermano se burlaba de la enfermedad de mi hermana, se reía en medio de la calle y ellos no hacían algo al respecto.

ESTOY HARTO DE LA OBJETIVIDAD.

Nadie se mete, todos actuan en base a su consciencia, si tienen religión es porque van a orar y se van con la mente limpia, con tal salen a matar de nuevo y está todo bien. O sacrifican miles para salvar a uno, al peor, al que trae la plaga pero lo hacen porque la consciencia les pesa. Y yo, un cobarde, cagón, como creen todos. Sigo con mis sueños en los cuales quiero defenderme y tengo las manos atadas o pegadas al cuerpo... un estúpido sueño que tengo desde el uso de razón, es increíble lo tanto que duró, que se repitió. Como si... quisier defenderme de tantas agresiones o quiera de una vez por todas romperle la cara a cada personaje maldito en mi familia, algo que nunca hice. Pero, ¿quién se mete? Tengo que hacerlo yo.

Ni quiero salir de mi pieza. Pasé años escuchándolo a mi viejo que tenía tres pistolas guardadas y que iba a pegarle tres tiros a cualquiera que en ése momento se le enfrentara. Y ayer, mi hermano dijo algo parecido, lo que menos hizo fue hablar civilizadamente y fue entonces cuando corroboré que tenía delante un desconocido. Fui con el cuchillo en la mano y se lo di para que me lo enterrara, pero no, es puro chamullo lo que dice, igual que mi viejo, ya lo sacaron a las piñas de tantos lugares por ser molesto, una persona imposible de llevar, porque sólo le interesa lo que pueda usar de los demás. Laburé durante años y durante años me robó cosas, jamás me vino a pedir perdón por eso y encima me la pasé escuchando por boca de todos que la droga te lleva a eso...

... que no fue sólo la droga, por lo general ves que se drogan los malos tipos, fíjense bien, no sean ciegos. Y no hablo de quienes se fuman un porro o toman algo y siguen con sus vidas normales, hablo de todos aquellos que abusan de la droga y se las agarran con quienes tienen cerca. No metamos excusas, ESTE ES UN MUNDO QUE LAS BUSCA CONSTANTEMENTE, pide excusas para no asumir las culpas propias o ajenas...

Entonces no sé porqué fui a buscar humanidad, si sabía bien lo que iba a encontrar. Dos desconocidos, mi viejo y mi hermano, o al menos eso indica la sangre. Porque la verdad, en actitudes, somos como enemigos de toda la vida. Buscando humanidad... y perdí delante de ellos el orgullo, nunca me sentí tan rebajado, en mi vida me sentí tan abajo delante de los demás... Fue como si... no lo sé, ahora ni quiero salir, si dos personas tan "importantes" de mi vida me tratán así, ya no quiero ser parte del mundo.

Necesito ayuda, ya no puedo más.

G

jueves, 21 de julio de 2011

¿Estarás fuera de mi mente?

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Me pregunto si el pensarte tanto, a veces, tiene que ver con la última imagen que mi corazón guardó del amor, del último respiro que di al cerrarse la puerta o... tal vez... de volverme completamente humano.

Te pienso, en demasía a veces y no tiene que ver con la piedra en aquel zapato que calzamos juntos y accidentalmente metí, no es ella, es mi falta de creencias, soy ateo en mi propio ateísmo, un desastre... El otro día vi una película y me vi plasmado, a imagen y semejanza, fue tan fácil relucidar la solución a todos mis problemas y a pesar de ello, terminé de verla y seguí con mi rutina, al encierro y el mundo de fantasía, a ofrecerme de sombra a la mujer que pretendemos como falso amor.

No sé... a veces quiero decir tantas cosas y no coincido entre ideas, tal vez quiero besar pero no a la mujer que me inspire una nueva sensación, no quiero ver nuevas caras... tampoco viejas... puede que, no sepa bien lo que quiera pero sí entiendo, entiendo que mi mente ya no quiere conformarse con romperse nuevamente en pedazos... tantas veces nos rompemos... tantas.

Y te ves bien, bueno, mi cabeza no lo cree pero las imágenes hablan bien de vos. Me pregunto si alguna vez me leés o si acaso tu sombra voltea hacia mi al darme vos la espalda, algo por el estilo, veo fácilmente razones pero la realidad marca otra cosa, mentira... la realidad superficial demuestra otra cosa.

Yo no veo bien o sí, veo, observo, voy más allá, pero mi falta de credibilidad propia me hace dudar... ves, estoy peor, tal vez te salvaste de lo mejor, tal vez huiste a tiempo y desnudaste una magia apagada hasta enfriar lo inocente... ¿por qué? Porqué soy humano, porqué pienso de más, porqué ya no muestro lo mejor de mí, desde el otro lado del espejo (acaso) me observan con desprecio.

¿Me leerás? No lo sé... hay tantos huecos dentro de huecos, tantas espirales de oscuridad abismal, tantos gritos que me desdoblan y pordiosean libertad...

Lamento no poder hablarte como antes, perdón, como siempre, pero es que ahora sólo soy ajeno.

Lo sé, me rompí a mí mismo.

G

...

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Quisiera saber si es a vos a quien extraño o a la imagen universal del medio amor.

El cuerpo explota en inspiración y sin embargo, no pienos dejarlo salir.

Me acuerdo, de pronto, que aún muero.

Delante, nada más.

G

domingo, 26 de junio de 2011

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Hay días en los que tu inmadurez me hace mandarte mentalmente a la mierda.

jueves, 23 de junio de 2011

¿Oscuridad e inminencia?

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Resulta tan díficil salir victorioso por sobre la falta de ganas al sentarme frente de la pantalla, con las ideas frescas no hace dos minutos atrás y la capacidad infinita de enriquecer lo que escriba.

Pero llega la hora indicada y de pronto, tu mente está en blanco.

A veces, sucede que simplemente no tengo ganas de escribir. Estoy yendo al baño, lavando un plato, caminando por la calle o lidiando sobre todo aquella cotidianeidad y... tengo ideas, pienso sobre una cuestión, la analizo desde varias aristas y finalmente, llego a una conclusión o al menos, dejo algunos cabos sueltos (que luego ataré dentro de mi blog). Esa sería la idea a seguir pero no, con cada paso que me acerco a la pc, más se encaprichan mis ganas y nada, quieren eso, nada. Quiero hablar de los villanos buenos y nada. Quiero hablar de la seriedad con que uno se toma el pasado y nada. Quiero discrepar con la manera de tomar decisiones y nada, ¡nada!

Puede que, la verdadera razón, pase por dos cuestiones:

La primera tiene que ver con mi entorno, la gente que me rodea no alimenta diariamente mi interacción cultural y social, simplemente se limita a interactuar y si chocamos seriamente, tomamos el mayor impulso que podamos alcanzar y que nos aleje de la explosión. Nos alejamos de nuestras mismas consecuencias. Pero decía, puede ser que mi mismo entorno no coordine con la manera de ser que mi mente tiene. Esto es común y por lo general, debería buscar el lado positivo y explotarlo, como tal sería el hecho de encontrar opiniones contrarias a las mías sobre temas que me competen... lo cual me ayudaría a echar un vistazo sobre el lado opuesto de la cuestión. Es más mío éste punto de vista, más egoísta.

El segundo tiene que ver con un cansancio generalizado que tengo sobre las personas y por ende, mis ganas piensan dos veces antes de actuar. La manera de ver las cosas que tengo ahora no es la misma que tuve a los 27 años, me encuentro en una etapa de plena lucidez pero amplia decepción colectiva. Tal vez... no sé, debería volverme un poco más ciego o perder la memoria.

Ese es el problema, mi memoria. No puedo mirar sobre alguien sin recordar primero lo bueno (y desear compartir grandes momentos nuevamente) para luego recaer sobre todo lo malo que hizo y por ende, pasa a formar parte de un entorno que no me ayuda. Tantas veces pensé... pensé en ir al psicólogo o mejor dicho, al psiquiatra, para que me de pastillas que calmen mi cabeza, mi viejo las toma hace años, porque cuando no lo hace se persigue terriblemente, es ciclotímico hasta el punto extremo de la doble personalidad y nervioso como si alguien estuviera constantemente quemándole la piel con un lanzallamas. Me entristezco un poco pensando en que entendí mucho de su forma de ser... siendo decepcionado por otros, cometiendo grandísimos errores y alejándome de todos...

Una sola duda, mientras me sobrepongo a la tristeza: ¿podré sobrellevar (gracias al ejemplo de mi viejo) ésta maldita forma de no querer a la gente como tal cual es o me tornaré con el tiempo aún más oscuro que el peor de los padres que jamás he conocido?

G

viernes, 3 de junio de 2011

Agujero familiar

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No se sucedieron dos días desde mi posteo "Habitación de las espaldas" que tuve un pleito con mi hermano. De su parte, perdió el control y buscó riña física conmigo. No quiero caer en comentarios burdos ni burlones, nada sucedió más que gritos y decenas de insultos.

Me quedó en la cabeza, claro. La situación puedo plantearla contando que él quiere vivir en ésta casa, argumentando que no tiene dónde vivir. Tiene 27 años y calculo que unos 12 con la droga. Se supone que hoy en día ya no sufre ése tipo de adicción, no puedo saberlo con exactitud porque la imagen de consumidor aún la conserva, es difícil de determinar y más aún, procurando creer las propias palabras que salen de su boca. Volviendo, quiere vivir con nosotros y argumenta que tiene el derecho porque la casa es de mi viejo. Yo estoy en tiempo de descuento, viviendo acá, se terminó el velar por mi padre y más allá, el procurar darle tiempo para mantener una vida decente y cerca de sus hijos.

Pero mi hermano, su problema no es con las drogas, sino consigo mismo. Su personalidad le impide interesarse por los demás. Lugar al que fue, lugar que destruyó. Casi todos (excluyo a mi viejo que jamás se interesó en otra cosa más que en él) le dimos tiempo de nuestras vidas para ayudarlo y sacarlo de donde estaba pero jamás, JAMÁS, quiso salir. Muchos dirán hoy en día que la adicción a las drogas te quita la mente para racionalizar y les diré que es cierto, pero mi hermano sufre de su propia forma de ser. Su forma de ser es autodestructiva para sí mismo y para quienes lo rodean.

Sin más preámbulos, llegó y procuró hablar con calma, pero como siempre, cuando no escucha lo que quiere oír de los demás, se altera y se sale de sus casillas. ¿Para qué? Para armar un tremendo berrinche del cual todo el barrio se entera. Basureó a más no poder, a su propio hermano, diciendo verdades y mentiras que todos escucharon. Cuando se dió cuenta de que eso no alcanzaba hasta el momento, intentó agredir físicamente a su propia sangre. Digo, mi hermano es un gil en ése aspecto, es un cagón, lo han sacado varias veces a las piñas de muchos lugares (incluso de la casa de mis viejos), porque su carácter insoportable es una forma de vida inaceptable para todos (ahora que lo escribo, siento pena) pero la cuestión es que siempre fue, es y será un cagón, quien es capaz de recurrir a un arma (tanto blanca como de fuego) para amedrentar a quien sea, familiar o desconocido. Tiene serios problemas de conducta, pero sólo por la boca.

Me hace acordar a mi viejo, antes de que lo internaran en el neuropsiquiátrico.

No llegó a hacerme daño, no soy un pelele y de hecho, le puse la cara para que se animara a pegarme sin defensa mía de por medio, pero no, nada hizo.

Lo que me quedó en la cabeza es... lo miserable que te vuelven la vida cualquiera de los Laroca. Parece una familia maldita en su forma de ser, que no puede desenvolverse con los demás porque los hunde. Es... como un problema mental, lo hablo con mi vieja (quien peor sufre con todo ésto) y sabemos bien que las soluciones son drásticas, pero al final, no lo hacemos porque no tenemos la frialdad suficiente.

Quisiera algo mejor para la vida de todos y por lo general, incurrimos en el escape a cualquier otra parte. Y sino, en las soluciones drásticas. Esto me pone triste, muy triste, porque tengo delante a mi hermano, a mi hermana, a mi otra hermana, a mi viejo, a todos ellos, amenazando inofensivamente, contando secretos a voz abierta, defenestrando el apellido, una y otra vez, pisándolo, masticándose ellos mismos el ego. Y por más que las ganas me sobren para agredirlos físicamente y aún sabiendo el resultado, no puedo salir de mi encierro mental, en el cual no sé cómo lidiar con los agurejos rotos en mi familia, sin ser drástico.

G

miércoles, 25 de mayo de 2011

Habitacion de las espaldas

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Existe una familia dentro de mi casa y por fuera, ostentando el mismo apellido y la misma sangre.

Somos cinco, somos hasta una familia, pero sin rostros con los que interactuar. Siquiera tenemos ojos para ver, miramos lo que tengamos que mirar pero nunca entre nosotros, nunca alzamos la vista para encontrar la misma pero de diferente edad. Somos fantasmas de distintos linajes, puestos en un mundo que se come todo el sonido que puedan nuestras gargantas guturar. Somos cinco sin serlo, los abrazos carecen de huesos y el suspiro, de intención. Somos lo que el mundo quiera llamar, cinco idiotas que nacimos con el autismo familiar, nos odiamos y sin saber porqué, escupimos fuego sobre las pieles, sabiendo cómo lastimar.

Existe esa familia e incluso, un escrito que los honra en el mal sentido. Y de ahí provengo yo.

G