domingo, 22 de mayo de 2011

Ergo Proxy

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Me pregunto... no, antes quiero saber si sufro de lagunas o algo por el estilo...

Porque, creo que me estoy volviendo loco, porque quise alejar a la gente que tenía a mi lado pero sufro el costado vessel de la cuestión: soy humano y mi mente tiene que adaptarse a las deficiencias carnales (y no hablo de sexo) o emocionales para cada cuestión. Creo que lo corrrecto fue querer alejar a tal o cual persona para que deje de incordiar en mi vida y luego buscar nueva gente... o no, ¿cómo era el plan? ¿Tenía uno? O simplemente incurrí en esas acciones que no requieren de la medición de consecuencias de antemano?

En la mayoría de los casos, me olvido de aquellos que hicieron cosas por mí sin siquiera interesarse por algo a cambio y que, aún así, les fallé. Esos si me tocan la consciencia constantemente o al menos, cuando los pienso (suele suceder en la mayor parte del día) y me torturo, me TORTURO TODO EL PUTO DÍA, ya lo dije, shhhh, callate G... El resto que se vaya a la mierda, sí, eso.

Pero, G, ¿por qué no querés tomar decisiones complicadas que antes tomabas de manera simple? ¿Qué te pasó? ¿Sos el viejo hermitaño que a todos odia o un incordio al mismo tiempo? Si tanto lo molestás, tendrías que acortar tu vida, quitate de su medio, no le robes más tiempo, tampoco plata al resto de tus hermanos, ¿no ves que Ariel quiere vivir en tu lugar, Yanina quiere que la dejes gastar servicios sin siquiera pagar un mango y Flavia vivir otra vez acá y hacerle la vida imposible a todos los que tenga a su alrededor? Todos quieren algo para sí mismos.

Empecé con Luis Fonsi y su "Llueve por dentro" y ahora con Radiohead, "Paranoid Android", un desastre, tengo éste instante de locura en el cual debería de cerrar la página y dejar todo en la nada.

Voy a hacer todo eso, pero antes me quedo pensando, menguando la histeria, antes... antes no era así, antes reía más y hacía reir al resto, PUTA MADREEEEE, me extraño, los odio y me odio, odio ser un vessel y probablemente ustedes sean todos inocentes, porque yo no dejo de pensar en que me parezco más a mi viejo pero con la diferencia de que sí tengo consciencia.

G

La lluvia y su reminiscencia

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Me desperté y senté frente a la laptop, miré unas cuantas pavadas, descomprimí el archivo "The Return Of The King" y lo probé. Todo bien. Entré a otra página, miré unas fotos... je, qué bien me veía, divertido, siempre dispuesto a resaltar con un gesto, una acción, un abrazo. Y por sobre todo, antes hacía que a todos les importara.

Sí, eso, que a todos les importara.

Me extraño. Y luego, extraño todas aquellas situaciones que generé. Hasta hace un par de años atrás creaba en cantidades y paralelamente iba destruyéndolo por su propia paradoja (eso es otra historia) pero al menos, quedaba tiempo para disfrutar pequeñas partículas de felicidad, Dios... cómo la extraño y cómo me extraño dentro de su vida.

Extraño todo, todo porque miro a través de la ventana y veo la lluvia, siempre en su afán de pegar melancolía a los que sufrimos de sensiblería (estupidos, idiotas, no merecemos vivir). Es increíble ver a los gatos bajo el gran ficus y la lluvia que no llega sobre ellos, supongo que aunque quisieran, no sufrirían de melancolía.

A veces pienso en introducir una lapicera en mi cabeza y ver si le pego a la zona que piensa de más.

Pero sólo son palabras, claro que es mejor quedarse encerrado en casa, lamentando todo, odiando a todos, intentando nada de nada.

Tengo ganas de escribir y muchas. Pero no sé si las quiero para alguien más. Creo que sólo las doy para un millón de Gabus más.

G

sábado, 21 de mayo de 2011

¿Qué tan solos estamos?

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Siquiera tendrá importancia la pregunta, pero somos tantas mentes conscientes habitando éste mundo, tanto el tiempo que se nos otorga, tan complejo el pensamiento humano.

Pero, "¿cuánto?" y no "¿por qué?". Ya quisiera saberlo en éste momento, entre poético y dudoso, cuando me sobra tiempo para perderlo en recuerdos que nunca se recordarán y entre dudas que llevarán a voluntad la corriente de pensamientos colectivos, a donde quieran.

¿Será cuando ninguno contesta nuestras llamadas? Podrían estar ocupados, no escuchar el ringtone, tenerlo en modo silencioso, no poseer identificador de llamada, no querer atendernos, ignorar la llamada sin querer... entre tantas otras cosas triviales.

¿Será cuando no tenemos una pareja a quien tomar la mano? Podría estar lejos o peleados, haber perdido la oportunidad o aún encontrarse esperándola, podría no tener mano o incluso sentimientos, podría ser amistad o amor no correspondido, podría ser uno feo por fuera y lindo por dentro o viceversa, podría ser alguien inmaduro que no sabe sobre las bondades de cruzar sentimientos a través de los dedos, podría preferir abrazos, no sé... entre más trivialidades.

¿Será la exlusión de una charla o la incapacidad de incorporarnos a ella? Puede que seamos tímidos o que el tema no nos interese, puede resultar que somos desconocidos o no nos aguanten, que no tengamos humor para contestar o que nos estén criticando, qué sé yo, trivialidades.

¿Será, acaso, el sábado a la noche mirando cable y comiendo pavadas? ¿Será el día lluvioso? ¿Será la falta de entendimiento por parte de los demás para con uno mismo? ¿Serás vos? ¿Seré yo? No sé, trivialidades.

Pero a veces... cuando voy por la calle, miro a la gente y sé que cuando me ignoran por inercia, no hacen más que mirarse al espejo... sin mirar.

Y a veces.. esa misma gente choca conmigo, ¿acaso para saber si aún están vivos? Y aún así, mi corazón mete en sus bolsillos un hilo de sentimientos y se queda mirándolos partir, preguntándose cuánto tiempo pasará...

Y otras veces... escribo estupideces que suenan de tantas maneras diferentes a los oídos ajenos y luego, me doy cuenta de que sí lo son y aún así, mi mano continua escribiendo.

Y a veces... ésa misma mente que se vuelve visible a través de la tinta escribe también desde la mente de los demás, de los que se llevan por delante para saber si están vivos y mi corazón se pregunta cuántos más podrán acordarse de él o si incluso, piensa alguno en él...

Y ésas tontas veces... ya sabés... en las que miro a través de mi ventana y pienso estúpidamente que el cielo llora por mí o algo parecido, cuando es el vidrio quien transpira poéticamente nuestras emociones más depresivas o melancólicas.

Y a veces... abro ésa misma ventana, dejo que mi mano se apoye sobre toda ésa mundana emoción y salgo al vacío, donde llueve pero nunca sobre mí, donde las lágrimas encuentran su lugar, donde todo lo que puedas oír sea la rugosa voz del cielo. Y por sobre todo, donde puedo mirar hacia mi habitación, mi único mundo... el único lugar que mide realmente cuán sólo estoy y que nunca, dejo de llevar conmigo.

G

El 4to Poder

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Las palabras de aliento ajenas te llegan en escasos momentos, más para mí, siendo una persona que ha alejado el 50% de sus interrelaciones sociales por malas decisiones y el otro 50% porque no me servían. Incluso hoy, puede que tenga un par de cuerdas pero no cuentan, forman parte de la conexión mundana que éste vessel necesita.

Pero decía, el aliento ajeno, que una persona ajena a vos te diga en cualquier aspecto que sos capaz de lograrlo... sirve y mucho. La voz en mi cabeza dice muchas cosas y entre esas muchas está convencida de que puede lograr lo que se proponga (no hay dudas sobre ello) pero también tiene sus días tremendos (no feos, tremendos) y todo resulta apocalíptico. Un bajón tirado de los pelos... al menos hasta que arriva ése alguien (en éste caso fue Norberto) y suelta la bondadosa frase que te llena la autoestima hasta la línea de satisfacción. Y entonces ya no te sentís tan mal.

Hablando liviano, mi padrastro me dijo que de los cuatro Laroca, soy el más capacitado para sobrellevar situaciones adversas y que me ve fuera de todo éste atascamiento. Es algo que sé, que muy bien sé y que probablemente haga que otros piensen "pero si yo se lo dije". Recuerdo a la mayoría diciendo "ya vas a salir adelante" y probablemente con la misma intención que mi viejo pero, las palabras fueron diferentes y sonaron diferentes en mi cabeza. Sé que no conformo a los demás e incluso, no les ofrezco lo mejor de mí (me he vuelto ermitaño y egoísta, de pronto dejé de interesarme por la gente, o sea, reciprocidad), pero tengo asumido que ésta situación se generó a consecuencia de fallos ajenos, mi hastío llegó a su tope.

De lo que vino después, asumo toda la culpa.

Y hoy... hoy me encuentro escuchando las primeras palabras de aliento que SI llenan mi autoestima y me confortan, escribiendo "perdón" para los que se ofendan (ya no soy tan bueno). Tengo instantes en los que miro hacia atrás y aún no me creo dentro de la etapa más atascada de mi vida. Yo... me crié solo en muchos aspectos, laburé un montón (más para mi familia que para mi), aprendí grandes verdades sólo observando, conseguí un par de logros menores con poca ayuda, no sé... creo que me volví autosuficiente y un pequeño luchador pero aún así, caí en la tentación, en la duda, en la falta de decisión. Completamente parado quedé.

Espero (espero, nunca creí en el uso de ésta palabra) que no tarde el efecto positivo, porque no quiero que mi cabeza archive las palabras que mi padrastro dijo con toda sinceridad.

Digo... ahora pienso y me doy cuenta de que no puedo generalizar sobre las cosas buenas (a la gente).

Y odio no poder hacerlo.

G

martes, 17 de mayo de 2011

A vos, con la voz vulgar

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Bueno, no sé.

Es muy fácil criticarte cuando recupero sobriedad. Testeo todos mis impulsos, los calibro, los balanceo al borde de las consecuencias, transpiro de antemano los errores y te miro, horas, días, mundos, sin poesía pero con destello. Mido el prueba y error pero aún así, te critico y quién mejor que mi propia forma de ser. Quién peor para vos.

Sos la vergüenza de mi existencia. Jamás debí prestarte atención. Sólo sé de vos porque mi curiosidad supera la ignorancia feliz impuesta, que de nada sirve cuando nacés pensante y te odio, tantos buenos adjetivos para calificarte de bien y te odio. No puedo ver por sobre tus puntos buenos y te sigo odiando, cada instante que roés lejos de mí llega delante de mis pies y en forma de piedras plurales, de aquellas que te hacen tropezar, una y otra vez.

Bueno, podemos dejar el 100% de la culpa sobre mí, después de todo tu servidor es quien es por dar un paso delante y tomar la posta de cada situación que dejás en la depresión. Si supieras que ella no sabe de autoreparación.

Y la gente que no olvida.

Bueno, no olvida lo malo.

Y yo, más que todo, pobre, pobre de vos, que te cansás de escapar y buscás en el bolsillo de otros, redención.

¡Cansado estoy de vos!

G

lunes, 10 de enero de 2011

Un detallito

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Parece que están de moda los títulos en latín o griego o en algún otro idioma del que uno no se vale día a día para comunicarse. No es que yo me considere dentro de esa mayoría, pero supongo que todos tenemos una razón personal para hacerlo, ¿no? Así será o luego afrontaremos las consecuencias de encasillarnos dentro del montón.

Cambiando rápidamente de tema, salí del pozo. De eso no hay duda.

Dos años de entero encierro y por los que no pienso explayarme, si bien la gente se cansó de escuchar o ver mis pozos depresivos, más cansado me siento yo y ahora solo quiero tomar todo aquello que me pertenece.

Blah blah blah, ya saben el resto.

El punto es, que a muchos les preocupaba mi falta de trabajo. De hecho, creen que es lo único que me define (aunque no lo admitan o incluso lo piensen inconscientemente). Entonces, sólo me queda una duda...

¿Qué va a pasar cuando recupere mi trabajo?

O mejor aún, ¿y cuando publique algunos de mis escritos a punto de terminar ya?

La naturaleza del ser humano implica que proyectemos nuestros fracasos sobre los demás, aunque los apreciemos.

Eso, el famoso "porque te quiero te aporreo", me enferma.

Leir Bag

viernes, 24 de diciembre de 2010

Ni título se me ocurre cuando sonrío

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Bueno, en realidad no hay mucho para decir, Gabriel sí tiene mucho para decir pero... es que últimamente prefiero no atarme a las impulsivas confesiones con las que me acostumbré a convivir en éstos últimos tres años.

Y ahora estamos a punto de entrar al cuarto año.

Lo más importante que quiero recalcar es que dejé de lado los insistentes puntos suspensivos, ahora los uso con fines más gramaticales que abusivos... (xD)

Por otra parte, estoy saliendo del cocoon y todas las ideas están volviendo a su lugar, lamento decirles a todos ustedes que el encierro premeditado me sirvió y mucho, sobre todo para encontrar de nuevo el hilo que dejé tirado cuando decidí aventurarme dentro del laberinto del minotauro.

Ahora Gabriel asoma y entorna los ojitos por la fuerte luz (shhh... no le digan que se ve feo). Pero bien, los cataclismos ajenos ofrecen aperturas a uno mismo y así puedo obtener un nuevo camino...

Esperen, ya estoy cursileando. Nah, mejor me voy a escribir a fotolog.

Gabu