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Y esta puta mierda que me tiene harto.
Je, lo oí por ahí, no textual pero cerca.
Ya ni sé qué hacer, simplemente estar. Incluso estoy cansado de que mi vida siempre tome giros bruscos, que termine en la vía, todo es lo mismo, toda amenaza de cambio es siempre la misma mierda pero disfrazada, pintada, maquillada o más envejecida. Ya desde entrada que me despierto y siempre encuentro todo desparramado, como si algún viejo estuvo juntando cacharros Laroca por la calle, lo peor que había para juntar... lo trajo a casa de mis abuelos y dejó que aprendieran a vivir solos. Pero, es que ciertas personas prefieren vivir a costa de los demás... de la sangre de los demás...
En general tengo todo para quejarme, de todos, nadie se salva. Hasta de mí. El punto es que me cansa poner el esfuerzo en cosas que al final sólo sirven para atorar más. Para aterrar más. Para arruinar más. Será que estoy mirando hacia el lado equivocado, a veces salto con palabras blasfemas y lastimo a quien dice ser lastimado, lo sé, a veces no me mido. Pero, tampoco soy Jesús, no traigo la salvación para todos. Soy una persona con muchas virtudes y muchos defectos, hago cosas que la mayoría de los hombres no hace o mejor dicho, no se preocupa. Tengo millones de problemas pero billones de soluciones, no tengo mansión y menos promesas, tengo la actitud de conseguir lo que quiera cuando quiera pero...
A veces... me pregunto porqué no me voy a la mierda de una buena vez.
¿Porqué no me dejan?
Porque me siento un inútil o simplemente me equivoco de camino, tergiverso las cosas. Pero... (...) qué cansado me tiene todo ésto, estoy para cosas buenas, no para solamente cargar una cruz.
Porque estoy cansado. Nadie quiere levantarse. El único que sonríe en la fiesta soy yo. El único que saca 29 personalidades y divierte al mundo soy yo. Estoy cansado de hacer malabares y no recibir moneda alguna. Tengo mis puntos débiles. Tengo mi ego. Tengo mi esperanza, mi sueño, mi mundo de color. No todo es mierda en ésta puta sociedad, también hay cosas buenas, no me la paso todo el día tirándole mierda a todo el mundo o deprimiéndome porque no encuentro salidas. Mi mundo está dado vuelta completamente y sin embargo, sigo insistiendo con las pequeñas cosas. No espero que me las traigan. Avanzo, quejándome, pero avanzo y abro la boca para volver los nombres un instante abstracto, porque cada bocanada que pronuncio con un poco más de fuerza es para ser criticada de maldad. No quiero eso, quiero abofetear a quien no quiere sonreír, quiero como consuelo (si más no me queda) abrir los ojos de una más e irme lejos, donde me pueda agradecer a través de una carta, adornada con perfume de lágrimas y sabor a distanciamiento.
A veces... quiero cambiar al mundo. A veces, quiero que el mundo se pudra en su propia tristeza. Porque mi vida no merece el hundimiento de quien no quiere aprender a vivir.
Pero son ratos, obvio, son ratos.
Ratos que nos hacen infelices a todos los que nos preocupamos de más.
Gabriel
martes, 9 de junio de 2009
jueves, 4 de junio de 2009
Y bueh, si hay que decirlo...
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A veces... siento que soy un desastre, últimamente siento que lo soy. No puedo conmigo mismo, pero... estaba bien, levantando ánimos, con el espíritu al mango, con ganas de salir adelante y por mí mismo, por nadie más. Pero me caí, cometí un par de estupideces que no fueron tampoco LA MUERTE pero bueh... condenables... a veces... por algunos...
No pasa nada, en realidad, con eso, no me molesta. Pero suma. O sea, me doy cuenta de que no estoy en mis cabales y estoy tirando a la basura una forma de ser excepcional, por unos simples caprichos o deseos que no se me cumplen. Hay amor... claro que lo hay... pero no me estoy comportando como un adulto y le dedico tiempo, simplemente me quedo cerca y espero, mientras hago mi vida y hallo nuevas oportunidades.
Creo que... en el fondo, eso es lo único que me define el carácter hoy en día.
Y que mal... porque no debería ser así. Entrar y salir, tomar algo de ejemplo del mundo cotidiano... No enroscarse mucho, darle tiempo a las situaciones y a los amores, que si valen la pena para volver, volverán y sino, es porque hay alguien más. Soy un desastre, pero porque me arruino la vida siendo un pendejo impaciente.
Si acaso, por las buenas consigo más.
Digo, de paso, que me di cuenta de que no solamente soy yo el que no sabe controlarse, sino que mi entorno tampoco sabe llevarme.
Me voy a comer varios años de condena por este último comentario.
Gabriel
A veces... siento que soy un desastre, últimamente siento que lo soy. No puedo conmigo mismo, pero... estaba bien, levantando ánimos, con el espíritu al mango, con ganas de salir adelante y por mí mismo, por nadie más. Pero me caí, cometí un par de estupideces que no fueron tampoco LA MUERTE pero bueh... condenables... a veces... por algunos...
No pasa nada, en realidad, con eso, no me molesta. Pero suma. O sea, me doy cuenta de que no estoy en mis cabales y estoy tirando a la basura una forma de ser excepcional, por unos simples caprichos o deseos que no se me cumplen. Hay amor... claro que lo hay... pero no me estoy comportando como un adulto y le dedico tiempo, simplemente me quedo cerca y espero, mientras hago mi vida y hallo nuevas oportunidades.
Creo que... en el fondo, eso es lo único que me define el carácter hoy en día.
Y que mal... porque no debería ser así. Entrar y salir, tomar algo de ejemplo del mundo cotidiano... No enroscarse mucho, darle tiempo a las situaciones y a los amores, que si valen la pena para volver, volverán y sino, es porque hay alguien más. Soy un desastre, pero porque me arruino la vida siendo un pendejo impaciente.
Si acaso, por las buenas consigo más.
Digo, de paso, que me di cuenta de que no solamente soy yo el que no sabe controlarse, sino que mi entorno tampoco sabe llevarme.
Me voy a comer varios años de condena por este último comentario.
Gabriel
miércoles, 3 de junio de 2009
Faltando el aire
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La verdad es que tenía quinientas cosas para decir pero... para qué... si lo único que hice éstos últimos días fue lamentarme y ya estoy harto.
Estoy enfermo de mí mismo y es por eso que quiero irme lejos, para dejar a los que les importo con una carga menos y yo, tal vez, superar el desastre que estoy haciendo o al menos, conseguir algo de paz.
Porque así, no quiero estar más.
No puedo esperar que me ayuden y a su vez, no lo quiero.
Gabriel
La verdad es que tenía quinientas cosas para decir pero... para qué... si lo único que hice éstos últimos días fue lamentarme y ya estoy harto.
Estoy enfermo de mí mismo y es por eso que quiero irme lejos, para dejar a los que les importo con una carga menos y yo, tal vez, superar el desastre que estoy haciendo o al menos, conseguir algo de paz.
Porque así, no quiero estar más.
No puedo esperar que me ayuden y a su vez, no lo quiero.
Gabriel
miércoles, 27 de mayo de 2009
Monstruo
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Hoy me desperté mal. Como lo venía haciendo cada vez que tenía una despedida. Una de esas despedidas. Las peores. Me levanté y el mundo pesaba demasiado, no podía ver con claridad a mi alrededor, había neblina y de la conocida... Claro que conocía esa neblina...
Necesitaba direcciones. Pero ya no estabas ahí para dármelas. Había pecado de buen entendedor y se me había dado vuelta todo, las últimas noticias anunciaron el desastre y así quedamos, o así quedé yo. Vos tranquila, haciéndote un bien yo. Fue como si cargara con todos los males que sufrimos sobre mis espaldas, cuando salí de allí, de tu casa, del rincón del mismo mundo. Y ahora... enfermé del peor de los males. El de la realidad, la cruda y estúpida realidad.
Me siento vacío. No sé a dónde disparar. No sé qué sentido ahora tienen las cosas. Si acaso hacer todo bien no sirve, de repente solo hago daño con mis acciones y no alcanza para reparar. Vos misma dijiste que los errores son humanos y vamos... ¿que no merezco una oportunidad? ¿Que no puedo ser perdonado o más preciso aún, que no puedo hacer valer lo bueno?
Lo que me jode es la impotencia. Impotencia porque no tenés la culpa. Me enoja saber que no querés todo lo bueno que tengo para dar pero no lo suficiente como para odiarte. Ya no más de eso. Hoy es mi día depresivo, hoy doy vuelta todo y me enojo con el mundo, porque no puedo estar con quien quiero, vos, no puedo reparar cada error que cometí, no puedo hacerme valer como Gabriel, supongo que... ya no pesa tanto un Gabriel, ¿no?
¿Sabés qué? En éste mismo momento quisiera estar con una mujer que me soporte, que me entienda, que sepa recibir lo bueno y lo malo, que me tenga la paciencia que otras no tienen, que sepa reaccionar cuando estoy deprimido y hasta cuando cometa errores. Quiero dejar de rebotar en esta vida que parece un juego, un juego de histeriqueos que duran un rato nomás. Quiero dejar de levantarme así, no quiero más, NO QUIERO MÁS DE ESTO!!! Estoy harto, yo estoy para cosas mejores, yo sé perdonar, yo sé soportar el peso del pasado, yo actúo por dos, soy bueno, tengo mi lado malo pero lo bueno es mejor, necesito una mujer que me quiera como yo la quiero, que se aprenda a superar lo que uno se equivocó en el pasado...
Estoy cansado, muy cansado. Estaba haciendo las cosas bien, estaba levantando cabeza. Todo por mí, si si si... pero cansado, porque no puedo remediar lo que ya hice. Me siento una mierda, la peor mierda, mi ego se fue por el piso, no valgo lo que pensé, el polvo de mi propio ser vale más que yo. Me dejaste la autoestima en su más profunda desesperación.
Pero vos no tenés la culpa. La culpa la tengo yo.
Y claro, hay alguien que puede tener su oportunidad. Una persona a la que hice mierda, la hice re mierda, pero no por venganza ni por falta de amor. Porque fui un estúpido, no se lo merecía, me reía a veces ver cómo celaba y hacía caso omiso al verla mal porque saber que yo te amaba a vos. Pero acá estamos y probablemente me diga que no, pero sé que se merece su oportunidad. Justamente porque lo intenté. Porque ahora tengo que hacerlo. Sí doy segundas oportunidades.
Sí las doy.
Gabriel
Hoy me desperté mal. Como lo venía haciendo cada vez que tenía una despedida. Una de esas despedidas. Las peores. Me levanté y el mundo pesaba demasiado, no podía ver con claridad a mi alrededor, había neblina y de la conocida... Claro que conocía esa neblina...
Necesitaba direcciones. Pero ya no estabas ahí para dármelas. Había pecado de buen entendedor y se me había dado vuelta todo, las últimas noticias anunciaron el desastre y así quedamos, o así quedé yo. Vos tranquila, haciéndote un bien yo. Fue como si cargara con todos los males que sufrimos sobre mis espaldas, cuando salí de allí, de tu casa, del rincón del mismo mundo. Y ahora... enfermé del peor de los males. El de la realidad, la cruda y estúpida realidad.
Me siento vacío. No sé a dónde disparar. No sé qué sentido ahora tienen las cosas. Si acaso hacer todo bien no sirve, de repente solo hago daño con mis acciones y no alcanza para reparar. Vos misma dijiste que los errores son humanos y vamos... ¿que no merezco una oportunidad? ¿Que no puedo ser perdonado o más preciso aún, que no puedo hacer valer lo bueno?
Lo que me jode es la impotencia. Impotencia porque no tenés la culpa. Me enoja saber que no querés todo lo bueno que tengo para dar pero no lo suficiente como para odiarte. Ya no más de eso. Hoy es mi día depresivo, hoy doy vuelta todo y me enojo con el mundo, porque no puedo estar con quien quiero, vos, no puedo reparar cada error que cometí, no puedo hacerme valer como Gabriel, supongo que... ya no pesa tanto un Gabriel, ¿no?
¿Sabés qué? En éste mismo momento quisiera estar con una mujer que me soporte, que me entienda, que sepa recibir lo bueno y lo malo, que me tenga la paciencia que otras no tienen, que sepa reaccionar cuando estoy deprimido y hasta cuando cometa errores. Quiero dejar de rebotar en esta vida que parece un juego, un juego de histeriqueos que duran un rato nomás. Quiero dejar de levantarme así, no quiero más, NO QUIERO MÁS DE ESTO!!! Estoy harto, yo estoy para cosas mejores, yo sé perdonar, yo sé soportar el peso del pasado, yo actúo por dos, soy bueno, tengo mi lado malo pero lo bueno es mejor, necesito una mujer que me quiera como yo la quiero, que se aprenda a superar lo que uno se equivocó en el pasado...
Estoy cansado, muy cansado. Estaba haciendo las cosas bien, estaba levantando cabeza. Todo por mí, si si si... pero cansado, porque no puedo remediar lo que ya hice. Me siento una mierda, la peor mierda, mi ego se fue por el piso, no valgo lo que pensé, el polvo de mi propio ser vale más que yo. Me dejaste la autoestima en su más profunda desesperación.
Pero vos no tenés la culpa. La culpa la tengo yo.
Y claro, hay alguien que puede tener su oportunidad. Una persona a la que hice mierda, la hice re mierda, pero no por venganza ni por falta de amor. Porque fui un estúpido, no se lo merecía, me reía a veces ver cómo celaba y hacía caso omiso al verla mal porque saber que yo te amaba a vos. Pero acá estamos y probablemente me diga que no, pero sé que se merece su oportunidad. Justamente porque lo intenté. Porque ahora tengo que hacerlo. Sí doy segundas oportunidades.
Sí las doy.
Gabriel
domingo, 17 de mayo de 2009
Al Pasar...
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Este espíritu inquieto quiere hacer de todo y no encuentro manera de calmarlo...
¡Tranqui che! ¡Que nos queda vida por probar!
Gabriel
Este espíritu inquieto quiere hacer de todo y no encuentro manera de calmarlo...
¡Tranqui che! ¡Que nos queda vida por probar!
Gabriel
miércoles, 25 de marzo de 2009
Down With The Sickness
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Pero... todo lo contrario camarada. Estoy por empezar la facultad (mañana más precisamente), me quedo con menos peso a la hora de vivir, basta de discusiones y desaprobaciones, no más histeriqueos y forreos, basta de odiar y querer, basta de todo un poco, hasta de buscar y no ser buscado. Emm... pará, ésto se torna novelezco, ¿estoy seguro de lo que digo?
Más que nunca. Y más que nunca porque me cansé de sentirme inseguro de mí mismo. Voy a compartir con ustedes un pensamiento:
Primero, soy una persona que nació para vivir en compañía. Segundo, con el tiempo aprendí a amar de una manera diferente a mi pareja, me volví poco egoísta (antes lo era y mucho) y me dediqué a llenar la vida de quien tenía al lado de la manera más brillante. Un problema grande resultó ser el dinero, karma en los últimos años para quien escribe. Pero siempre logré hacer mella en quien apreciaba, de una manera adictiva tal vez... y no precisamente por una cuestión física solamente, también sentimental. En fin... nunca llegué a creérmelo hasta que comencé a observar los resultados y me sorprendí... por suerte no me la creí hasta el punto que alcanza mi ego, que es grande, pero al menos me sentí cómodo conmigo mismo, satisfecho de haber aprendido a vivir en pareja por mis propios medios, sin el ejemplo siquiera de un padre que me supiera dar los consejos más básicos para un adolescente. Claro, ahora decimos que eso es la experiencia pero bueh... siento que solo fue más logro que otra cosa.
Jeje, en éste punto me aburrí de hablar.
¿Cuál es el punto sobre lo anterior?
O mejor dicho, cuál es el punto malo. Soy complicado, tengo una lengua que lastima más que mis propias manos. Aún así, he sido lastimado de maneras peores y me han acusado de malsano. No entiendo. No entiendo qué tengo que hacer a veces para que me quieran, solamente eso, que me quieran, ¿tan difícil es? Supongo que sí, sino no tendríamos tantas separaciones en éste mundo, tantas pruebas antes de llegar a la definitiva pareja, ¿no? Saben, creo fehacientemente que es peor no ser querido que perdonado, puedo vivir toda la vida castigado en una celda y desangrándome, sintiendo el peor de los dolores pero sabiendo que me quieren. Como cuando uno no quiere ser olvidado... dicen que ser olvidado es peor que la muerte. Yo creo eso, pero más piel se me hace cuando termino una relación, cuando pesa más lo malo que lo bueno, cuando es mejor ser complicado que amar en simplicidad.
Estupideces, lo sé. No tengo parámetros, me sobra el tiempo nomás.
Pero es que... yo ya estoy agotado y de alguna manera, tengo que expresarlo.
¿Cómo explicarlo? Tengo una mezcla de todo un poco en mi interior. Pero más que nada, odio. Odio por hacerme querer sin ser valorado. Odio por ser llamado yo egoísta y ser mezquinado de cariño. Odio por ser tratado con frialdad cuando lo único que trasmito es calidez. Odio por enamorarme de la más bella y a su vez, de la más monstruosa y conplicada personalidad... Vaya contraste, ¿no? Enamorado, quisiera que no... no... claro que no quiero eso, más bien que su forma de ser cambie, claro... sólo eso. Alguna vez queremos no estar enamorados de cierta persona pero la verdad es que no es así, quisiéramos antes que nada que la persona fuera diferente, que nos permita así estar juntos. Y es que quisiera ser Dios ahora mismo, reordenar sus pensamientos ajenos y darle una palmada en la espalda, para que ande camino como deba andar, con la cabeza limpia y el corazón a punto. Saben... no me creo mala persona, las actitudes que me fueron remarcadas señalaron que así podría ser pero... si fuera mala persona no estaría pensando en qué hacer, todo el tiempo, de la manera más simple, sonriendo como un estúpido y sin usar una careta, queriendo de una manera tonta y estúpida pero al fin queriendo... ¿por qué? ¿Por qué tengo que quererla así? ¿Por qué quererla así no es suficiente?
Mierda...
Y ahora es cuando desvarío. Estoy en uno de esos pensamientos surrealistas en los que los ojos abiertos son sólo una manera de estorbar los recuerdos presentes. Y claro que sí, pienso lo que quiero, corrijo, pienso lo que pienso, lo que creo, lo que deduzco, lo que la experiencia repite una y otra vez como vivencia, ¿acaso se olvidan? Tengo cara de pendejo pero no lo soy, ¿tengo que decirlo? Viví más de lo que aparento y mucho de eso lo ignoran, nunca saben a ciencia cierta qué esqueletos tengo en el placard... sí sí... claro, que tengo cara de bueno...
Si si, ya sé, que se muriera, lo sé...
... y es que dicen que amás y odiás en la misma medida.
Ojalá fuera de las personas que sólo aman.
Me canso. Y ahora mismo haré todo lo que me prohibí hacer. Porque de bueno me tomaron de estúpido. Ahora di yo y recibí más dudas. Creo que... merezco a alguien mejor (sí que duele leerlo, ¿no?), mejor porque tenga ideas más claras y decididas. Saben... el sentimiento no merece el beneficio de la duda, el sentimiento siempre movió montañas, así lo creo y así lo creeré por el resto de mis días. Puede que no sepamos cómo expresarlos, a veces, pero no las veinticuatro horas, no tanto, alguna que otra vez vas a necesitar correr hasta sus brazos y vas a necesitar aferrarlo fuerte a vos, sin que te lo pida siquiera, vas a cruzar los mares y lo que se interponga en el camino. Ese es el tipo de amor que yo conozco. Sí, conozco, lo viví y lo sigo viviendo. Y lo seguiré buscando, porque yo soy así y así es como llego a ser feliz. Hoy por hoy me siento desdichado, ya no tan infeliz, eso es porque me encontré a mí mismo en medio de la miseria y no me importa, porque... no necesito buscar ayuda ajena para reordenar mi cabeza. Mañana mismo voy a volver a herir verbalmente a una persona por seguir un estúpido duelo de egos y aún así, sé que voy a tener al lado a una persona que va a entender que soy uno de esos estúpidos pero con otras tantas cantidades de buenas cosas que puedan repararlo o incluso... pesen más que la felicidad.
Creo que... sólo agregaría que no creo que sea justo ser basureado. No creo ser una de esas personas. Creo que existen peores cosas, como la infidelidad, por ejemplo. O el abuso físico. Tantas otras peores. No lo sé... estoy confundido, pero mejor la distancia para retomar el camino.
Saben, en las mejores circunstancias puedo bancarme lo imposible.
Pero así... no.
Así que mejor como todo resultó, entre gritos y alejamientos. Después de todo, tenerla indecisa no le hacía bien a nadie.
Shhhh... no despierten al que aún la quiere...
Vaya desvarío.
Gabriel
Pero... todo lo contrario camarada. Estoy por empezar la facultad (mañana más precisamente), me quedo con menos peso a la hora de vivir, basta de discusiones y desaprobaciones, no más histeriqueos y forreos, basta de odiar y querer, basta de todo un poco, hasta de buscar y no ser buscado. Emm... pará, ésto se torna novelezco, ¿estoy seguro de lo que digo?
Más que nunca. Y más que nunca porque me cansé de sentirme inseguro de mí mismo. Voy a compartir con ustedes un pensamiento:
Primero, soy una persona que nació para vivir en compañía. Segundo, con el tiempo aprendí a amar de una manera diferente a mi pareja, me volví poco egoísta (antes lo era y mucho) y me dediqué a llenar la vida de quien tenía al lado de la manera más brillante. Un problema grande resultó ser el dinero, karma en los últimos años para quien escribe. Pero siempre logré hacer mella en quien apreciaba, de una manera adictiva tal vez... y no precisamente por una cuestión física solamente, también sentimental. En fin... nunca llegué a creérmelo hasta que comencé a observar los resultados y me sorprendí... por suerte no me la creí hasta el punto que alcanza mi ego, que es grande, pero al menos me sentí cómodo conmigo mismo, satisfecho de haber aprendido a vivir en pareja por mis propios medios, sin el ejemplo siquiera de un padre que me supiera dar los consejos más básicos para un adolescente. Claro, ahora decimos que eso es la experiencia pero bueh... siento que solo fue más logro que otra cosa.
Jeje, en éste punto me aburrí de hablar.
¿Cuál es el punto sobre lo anterior?
O mejor dicho, cuál es el punto malo. Soy complicado, tengo una lengua que lastima más que mis propias manos. Aún así, he sido lastimado de maneras peores y me han acusado de malsano. No entiendo. No entiendo qué tengo que hacer a veces para que me quieran, solamente eso, que me quieran, ¿tan difícil es? Supongo que sí, sino no tendríamos tantas separaciones en éste mundo, tantas pruebas antes de llegar a la definitiva pareja, ¿no? Saben, creo fehacientemente que es peor no ser querido que perdonado, puedo vivir toda la vida castigado en una celda y desangrándome, sintiendo el peor de los dolores pero sabiendo que me quieren. Como cuando uno no quiere ser olvidado... dicen que ser olvidado es peor que la muerte. Yo creo eso, pero más piel se me hace cuando termino una relación, cuando pesa más lo malo que lo bueno, cuando es mejor ser complicado que amar en simplicidad.
Estupideces, lo sé. No tengo parámetros, me sobra el tiempo nomás.
Pero es que... yo ya estoy agotado y de alguna manera, tengo que expresarlo.
¿Cómo explicarlo? Tengo una mezcla de todo un poco en mi interior. Pero más que nada, odio. Odio por hacerme querer sin ser valorado. Odio por ser llamado yo egoísta y ser mezquinado de cariño. Odio por ser tratado con frialdad cuando lo único que trasmito es calidez. Odio por enamorarme de la más bella y a su vez, de la más monstruosa y conplicada personalidad... Vaya contraste, ¿no? Enamorado, quisiera que no... no... claro que no quiero eso, más bien que su forma de ser cambie, claro... sólo eso. Alguna vez queremos no estar enamorados de cierta persona pero la verdad es que no es así, quisiéramos antes que nada que la persona fuera diferente, que nos permita así estar juntos. Y es que quisiera ser Dios ahora mismo, reordenar sus pensamientos ajenos y darle una palmada en la espalda, para que ande camino como deba andar, con la cabeza limpia y el corazón a punto. Saben... no me creo mala persona, las actitudes que me fueron remarcadas señalaron que así podría ser pero... si fuera mala persona no estaría pensando en qué hacer, todo el tiempo, de la manera más simple, sonriendo como un estúpido y sin usar una careta, queriendo de una manera tonta y estúpida pero al fin queriendo... ¿por qué? ¿Por qué tengo que quererla así? ¿Por qué quererla así no es suficiente?
Mierda...
Y ahora es cuando desvarío. Estoy en uno de esos pensamientos surrealistas en los que los ojos abiertos son sólo una manera de estorbar los recuerdos presentes. Y claro que sí, pienso lo que quiero, corrijo, pienso lo que pienso, lo que creo, lo que deduzco, lo que la experiencia repite una y otra vez como vivencia, ¿acaso se olvidan? Tengo cara de pendejo pero no lo soy, ¿tengo que decirlo? Viví más de lo que aparento y mucho de eso lo ignoran, nunca saben a ciencia cierta qué esqueletos tengo en el placard... sí sí... claro, que tengo cara de bueno...
Si si, ya sé, que se muriera, lo sé...
... y es que dicen que amás y odiás en la misma medida.
Ojalá fuera de las personas que sólo aman.
Me canso. Y ahora mismo haré todo lo que me prohibí hacer. Porque de bueno me tomaron de estúpido. Ahora di yo y recibí más dudas. Creo que... merezco a alguien mejor (sí que duele leerlo, ¿no?), mejor porque tenga ideas más claras y decididas. Saben... el sentimiento no merece el beneficio de la duda, el sentimiento siempre movió montañas, así lo creo y así lo creeré por el resto de mis días. Puede que no sepamos cómo expresarlos, a veces, pero no las veinticuatro horas, no tanto, alguna que otra vez vas a necesitar correr hasta sus brazos y vas a necesitar aferrarlo fuerte a vos, sin que te lo pida siquiera, vas a cruzar los mares y lo que se interponga en el camino. Ese es el tipo de amor que yo conozco. Sí, conozco, lo viví y lo sigo viviendo. Y lo seguiré buscando, porque yo soy así y así es como llego a ser feliz. Hoy por hoy me siento desdichado, ya no tan infeliz, eso es porque me encontré a mí mismo en medio de la miseria y no me importa, porque... no necesito buscar ayuda ajena para reordenar mi cabeza. Mañana mismo voy a volver a herir verbalmente a una persona por seguir un estúpido duelo de egos y aún así, sé que voy a tener al lado a una persona que va a entender que soy uno de esos estúpidos pero con otras tantas cantidades de buenas cosas que puedan repararlo o incluso... pesen más que la felicidad.
Creo que... sólo agregaría que no creo que sea justo ser basureado. No creo ser una de esas personas. Creo que existen peores cosas, como la infidelidad, por ejemplo. O el abuso físico. Tantas otras peores. No lo sé... estoy confundido, pero mejor la distancia para retomar el camino.
Saben, en las mejores circunstancias puedo bancarme lo imposible.
Pero así... no.
Así que mejor como todo resultó, entre gritos y alejamientos. Después de todo, tenerla indecisa no le hacía bien a nadie.
Shhhh... no despierten al que aún la quiere...
Vaya desvarío.
Gabriel
viernes, 20 de marzo de 2009
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